Políticas
13/8/2026
El FAL: la plata de los trabajadores al servicio de la deuda
Milei apura su implementación y la burocracia sindical entrega los recursos de los trabajadores.

Seguir
El gobierno de Javier Milei acelera la puesta en marcha del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), una de las piezas centrales de su reforma laboral, con el objetivo de abaratar despidos y crear un esquema en favor de la timba financiera y del financiamiento de los títulos de deuda del Estado para transferir los recursos de los trabajadores al FMI y al capital financiero.
Los fondos comenzarán a operar el 1° de noviembre y podrán ser colocados en títulos de deuda del Tesoro nacional –gracias a la reglamentación del Ejecutivo nacional-, sin un límite máximo de exposición. El dinero destinado a cubrir las indemnizaciones de los trabajadores pasa así a convertirse en una fuente de financiamiento para las licitaciones que conduce Luis Caputo, y un mecanismo para sostener la timba financiera y el pago de la deuda.
El fondo de indemnizaciones: un negocio financiero
La reglamentación instruida por el gobierno permite que la deuda nacional, bajo el formato de títulos del tesoro Nacional, no tenga tope de inversión para los fondos de los FAL, mientras las inversiones en deuda de las provincias y de CABA queda limitadas al 15%, las obligaciones negociables al 20% y los depósitos en una misma entidad financiera al 15%. Además, los instrumentos privados y provinciales deberán cumplir requisitos de oferta pública y calificación de riesgo que el Tesoro, en cambio no deberá cumplir.
El FAL no elimina solamente una obligación patronal se hacer frente al pago de indemnizaciones –un mecanismo pensado para disuadir a las patronales de despidos injustificados- , sino que modifica el destino de recursos que hasta ahora integraban el sistema de seguridad social. La reforma dispone que las contribuciones sean derivadas por Arca hacia vehículos financieros administrados por entidades autorizadas por la CNV, vía por la cual una masa de recursos que estaba vinculada al financiamiento previsional es incorporada al circuito financiero privado y puesta al servicio del endeudamiento estatal.
Despidos baratos y jubilaciones desfinanciadas
El gobierno necesita esta masa de dinero porque su programa económico depende de sostener el financiamiento de la deuda y garantizar negocios al capital financiero. El FAL encaja perfectamente en esa estrategia: abarata para las empresas el costo del despido y, simultáneamente, crea una nueva fuente de demanda para los títulos públicos. El trabajador queda atrapado en una reforma que facilita su destrucción del empleo mientras su propia cobertura indemnizatoria es convertida en activo financiero.
Esto se suma al vaciamiento de la Anses y al debilitamiento del sistema previsional, ya que los recursos que deberían sostener la seguridad social son desviados hacia mecanismos de capitalización administrados por bancos, sociedades financieras y fondos de inversión. La prioridad del gobierno no es garantizar jubilaciones ni estabilidad laboral, sino asegurar que el capital encuentre nuevas fuentes de financiamiento.
La llamada “modernización laboral” es un régimen de despidos low cost. El empresario acumula recursos en un fondo y, cuando decide desprenderse de un trabajador, encuentra una estructura financiera preparada para afrontar el costo de la indemnización. El riesgo que antes recaía sobre la empresa se transforma en un flujo financiero permanente. La ley incluso establece que el fondo no altera formalmente el régimen indemnizatorio vigente, lo que modifica es quién administra y financia anticipadamente esos recursos.
La burocracia sindical pacta mientras avanza el ajuste
Frente a este ataque, las centrales sindicales no pueden limitarse a administrar reuniones, negociaciones y acuerdos con el gobierno. La complicidad de la burocracia sindical es parte del problema. Mientras Milei avanza sobre los derechos laborales, sobre los recursos de la Anses y sobre los recursos de los trabajadores, los burócratas al frente de las centrales obreras y principales sindicatos negocian las condiciones de aplicación de una reforma que debería ser derrotada en la calles.
No hay salida para los trabajadores en los marcos de una adaptación a la ofensiva patronal. Hay que rechazar los despidos, enfrentar la reforma laboral y defender el sistema público de seguridad social. La plata vinculada al trabajo no puede convertirse en combustible para la deuda pública ni en una nueva fuente de ganancias para bancos y especuladores.
Milei quiere descargar la crisis sobre los trabajadores para garantizar los recursos del FMI, los acreedores y el capital financiero. La respuesta debe ser una política independiente de la burocracia sindical que pacta con el gobierno, y una lucha de conjunto contra la reforma laboral, el ajuste previsional y el pago de la deuda.




