Políticas
31/3/2026
El fallo del caso “estatización” de YPF
Lo festeja hasta la AmCham.
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Qué hay detrás del hecho.
El reciente fallo en Estados Unidos acerca de la demanda de resarcimiento que presentaron fondos inversores de aquel país y que absuelve, por el momento, al Estado argentino de pagar alguna suma de dólares por la “estatización” del 51% de las acciones de YPF, de ninguna manera ha puesto punto final a la disputa legal.
Lo cual reconducirá los objetivos de los fondos buitres hacia presentaciones de reclamo cambiando el ángulo del mismo o, como ya lo sugieren algunos medios, a un proceso de negociación. Tratándose de fondos buitres y de YPF S.A., habrá que estar atentos para encontrar alguna vía de compensación en las próximas medidas o alianzas con inversores extranjeros que realice la empresa “estatal”.
El hecho de que la AmCham, una cueva del entreguismo, festeje el fallo como una defensa de la “soberanía nacional y la seguridad jurídica” para favorecer las inversiones, es casi un adelanto del devenir de este caso.
Recordemos que así como YPF se privatizó por medio de una ley bajo el menemismo, la “estatización” con resarcimiento a Repsol por el 51% de las acciones también se hizo por ley, y por amplísimo margen a favor.
A esto se refiere la AmCham cuando habla de “soberanía nacional”. El poder soberano del Estado de rescatar al capitalismo con las medidas convenientes en cada momento. YPF se privatizó cuando al capital internacional le convenía y se “estatizó” también cuando al capital internacional le era conveniente. Esta es la base política del fallo que revierte parcialmente uno anterior de la jueza Loretta Preska. Además llega en un momento donde el gobierno de Milei necesitaba de Estados Unidos una nueva y urgente medida política que pudiera presentar como una victoria.
El procurador del Tesoro de Argentina confirmó que “formalmente, Estados Unidos nos apoyó varias veces en el expediente. Y eso sí pesa… Se han presentado doce países, principalmente Estados Unidos, como amigos del tribunal. Todos esos informes fueron a favor de la posición argentina” (Ámbito, 29/3).
De la “estatización” al pacto con Chevrón
Apenas un año antes de la “estatización” impulsada por Cristina Fernández de Kirchner y el ministro Kicillof, la empresa del grupo Eskenazi terminó de adquirir una participación del 25% de YPF S.A. que estaba en manos de Repsol. Y es precisamente el grupo Eskenazi el que luego se consideró afectado y vendió sus derechos a litigar al fondo buitre Burford y Eton Park contra el Estado argentino. Y estos fueron los que habían conseguido el fallo de la jueza Preska condenando al Estado argentino a pagar más de 16.000 millones de dólares o entregar el 51% de las acciones de YPF.
Aquella “estatización” del año 2012, que caracterizamos como segunda privatización porque sirvió para llenar de dólares la caja de una Repsol con serios problemas financieros, de ninguna manera fue un acto soberano.
Apenas había ocurrido, el Estado argentino usó a YPF como un puente taparrabos para entregar la vital y previamente armada área Loma Campana en Vaca Muerta a la yanqui Chevron, mediante un oscuro mecanismo de ventas y compras de sociedades off-shore asentadas en paraísos fiscales.
El argumento de que el Estado nacional y el de Neuquén otorgaban la concesión a YPF y no a la multinacional yanqui fue apenas un taparrabos, porque en el artículo 10º se establece que YPF puede ceder a un tercero todo o parte de dicha concesión. Y es lo que hizo: cedió a Chevrón el 50% de la misma apenas días después. El CEO de la “estatizada”, Miguel Gallucio, firmó con el de Chevrón, Ali Moshiri, dicho acuerdo en setiembre de 2012 (la “estatización” había sido votada en mayo de ese año por el Congreso); y el pacto fue aprobado en agosto del 2013 por la Legislatura neuquina, luego de varias horas de represión que incluyó el disparo de balas de plomo de parte de las fuerzas policiales.
Esta siniestra trama también es parte del negociado que tiene su punto de origen en la “estatización”.
Hoy YPF carece de financistas
Para la empresa YPF conseguir financiamiento para sus proyectos está resultando todo un escollo, ya que la Argentina permanece aún por fuera del acceso al mercado internacional de capitales dada la sobretasa que requieren los “inversores” para aflojar un dólar. Luego del retiro de Petronas, de Shell y de otras grandes empresas de sus sociedades con YPF, el stress financiero es evidente.
Lo acaba de confirmar el CEO, Horacio Marín, quien en Houston, en el marco del Ceraweek, ha dicho que para su multiproyecto de GNL necesita una financiación de U$S 15.500 millones por lo menos y a eso viajó a EE.UU.
Por ahora sus actuales socias, la ENI italiana y la empresa de Abu Dhabi XRG (Adnoc), no han terminado de afinar los términos de la decisión final de inversión, la que estaría, según el CEO, hacia octubre de este año… ”pero puede ser noviembre o diciembre, es lo mismo” (LMN, 29/3).
Es decir, si el financiamiento apareciera, cualquier inicio de obras se realizaría avanzada buena parte del año 2027. No dan los tiempos para llegar hacia el 2030/2031 exportando GNL. Esto, en momentos donde otros grandes jugadores del sector energético (Tecpetrol, Total y CGC del grupo Eurnekian) renuncian a cualquier proyecto de exportar GNL para concentrarse en la exportación de gas natural como tal hacia países limítrofes (Brasil, Chile, etc.).
La frase de Horacio Marín, que Minguito Tinguitela la decía como “se’gual”, para el acuerdo final de inversión, coloca todo en un limbo.
Además porque el propio Marín reconoce que “la declinación natural te hace caer un 20% la producción cada año” (ídem). Por lo que hay que invertir permanentemente para recuperar esa caída y mucho más si se pretende aumentar la producción real petrolera.
Por eso resulta contradictorio otra afirmación de Horacio Marín acerca del contexto internacional y la guerra en Medio Oriente: “Lejos de representar un obstáculo, el actual conflicto en Medio Oriente y la reconfiguración del mapa energético mundial figuran como catalizadores para acelerar la expansión de la planta a 12 millones de toneladas” (ídem). Sigue hablando de un proyecto cinco veces más grande que el de PAE-Golar, cuando YPF no tiene aún ni un caño en fabricación para el suyo y llegará, con mucho viento de cola, a producir GNL para exportar dentro de cinco años por lo menos.
La otra contradicción de sus dichos es que se ufana de la incorporación de nuevas torres de perforación…pero para producir petróleo, no gas, que es lo que se necesita para cualquier proyecto de GNL, por más gas asociado que surja junto con el petróleo. La empresa ha anunciado una inversión en Vaca Muerta para el año en curso de U$S 4.200 millones. Muy lejos del financiamiento que necesita para sus proyectos.
Esto configura un cuadro donde las urgencias de la “estatizada” YPF la lleven a un acuerdo leonino con los fondos buitres y su reclamo de resarcimiento con alguna fórmula al estilo pacto con Chevrón.
El papel aguanta cualquier dislate, la realidad no.




