Un mes de guerra imperialista-sionista contra Irán

Movilicemos contra los crímenes a los pueblos de Medio Oriente

Los ataques contra Irán dejaron casi 2 mil muertos

A un mes del comienzo de la guerra contra Irán, Estados Unidos e Israel se han topado con una resistencia mayor a la esperada. Pese a la descomunal maquinaria de guerra y al sofisticado aparato de inteligencia del imperialismo y del sionismo, que logró el descabezamiento de parte de la cúpula iraní (incluyendo al ayatollah Ali Khamenei), el régimen persa no sucumbió. Al mismo tiempo, Teherán logró erosionar el domo antimisiles de Israel y golpear bases yanquis en la región (e incluso en el Indico, como mostró el ataque contra la isla Diego García).

Con todo, la llave del conflicto resultó ser el cierre del Estrecho de Ormuz por parte de Irán, que condujo a un salto en los precios del petróleo y obligó a Trump –para calmar a los mercados financieros- a pausar por algunos días los ataques a instalaciones energéticas y explorar negociaciones con el régimen.

El programa de quince puntos que el gobierno yanqui presentó a Irán, sin embargo, no se baja, esencialmente, de los planteos con los que la Casa Blanca ingresó en la guerra: desmantelamiento (o fuerte limitación) del programa nuclear, entrega de las reservas de uranio enriquecido, fin del programa de misiles balísticos y cese del apoyo a Hezbollah y otros grupos regionales. Un sometimiento total. Por eso mismo, Irán lo rechazó.

Debido al carácter estratégico del Estrecho de Ormuz, por el que transita un quinto del petróleo mundial, Trump amenazó con reabrirlo por la fuerza. Miles de tropas adicionales estadounidenses fueron desplazadas a la región ante esa eventualidad, que implicaría un nuevo salto en el conflicto. Trump intentó sumar a Estados europeos, a Japón y Corea del Sur a una coalición para normalizar la vía marítima, pero no obtuvo, hasta el momento, respuestas satisfactorias. El Reino Unido y la Unión Europea temen quedar pegados a la guerra incierta del magnate. Sin embargo, por cuenta propia, reforzaron su presencia militar en Medio Oriente y condenaron a Irán con los mismos argumentos que la Casa Blanca. Londres, inclusive, prestó sus bases para la ofensiva.

Mientras el Estrecho de Ormuz concentra las miradas de la prensa internacional, los hutíes yemenitas lanzaron su primer misil contra Israel y dejaron abierta (según versiones de la prensa iraní, recogidas por agencias occidentales) la posibilidad de retomar su boicot naval en el Estrecho de Bab-el-Mandeb, que conecta el Mar Rojo con el Golfo de Adén, otra arteria clave para el comercio internacional. Ya lo hicieron a fines de 2023, en apoyo al pueblo palestino.  

Buenas noches, Beirut

Hasta aquí, la agresión imperialista y sionista contra Irán dejó casi 2 mil muertos, incluyendo las 160 niñas de la escuela de Minab, en el sur del país. Estados Unidos e Israel atacaron zonas residenciales, instalaciones nucleares, universidades, empresas siderúrgicas y hasta una planta desalinizadora.

En el caso del Líbano, el otro frente de esta guerra, la situación no es menos dramática en términos humanitarios. Hay más de 1.000 muertos (incluyendo 120 niños y 40 trabajadores de la salud, de acuerdo al Ministerio de Salud libanés) y un millón de desplazados, lo que equivale a casi un quinto de la población total. El ministro de Finanzas de Israel, Bezalel Smotrich, amenazó con convertir los suburbios de Beirut en una nueva Khan Yunis, en referencia a una de las regiones de Gaza pulverizadas por los bombardeos sionistas. Al mismo tiempo, el gobierno israelí anunció una ampliación de la ocupación en el sur del Líbano hasta el río Litani, ubicado a 30 kilómetros de la frontera.

Esta invasión, que se presenta de manera oficial como una defensa de la población del norte de Israel, forma parte, en verdad, de una ofensiva generalizada en la región (Cisjordania, Gaza, Siria, etc.) que apunta a la conformación de un Gran Israel. En paralelo a los ataques criminales en Líbano, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que la agresión contra Irán está "en pleno apogeo".

Israel exige al gobierno del Líbano, encabezado por el presidente Joseph Aoun (un cristiano maronita), que desarme a Hezbollah, que reemprendió sus lanzamientos contra Israel tras el asesinato del ayatollah Ali Khamenei. El gobierno libanés, en lugar de enfrentar al invasor, busca congraciarse con él: acaba de declarar "persona no grata" al embajador que Irán designó el mes pasado para Beirut, por lo que este deberá abandonar el país. Además, prohibió el aterrizaje de los vuelos desde Irán, aduciendo que ese Estado auxilia a la milicia chiíta que combate con Israel.

Por la derrota de Estados Unidos e Israel

En Argentina, la lucha contra esta guerra del imperialismo y el sionismo asume un carácter especial, ya que el gobierno de Milei es uno de los que expresaron su apoyo a Estados Unidos e Israel de manera más ferviente. En la Universidad Yeshiva, Nueva York, el presidente dijo que “vamos a ganar la guerra” y se autoproclamó como “el presidente más sionista del mundo”.

El Comité Argentino de Solidaridad con el Pueblo Palestino está impulsando una movilización a Plaza de Mayo para el 11 de abril contra el genocidio en Gaza, la agresión a Irán y al Líbano, y contra el alineamiento de Milei con Estados Unidos e Israel. Preparémonos para volver a ganar las calles.