26/10/2020

El «Pacto de Olivos» de Alberto Fernández y Paolo Rocca

Almorzaron en la quinta presidencial para lubricar la implementación de los subsidios del Plan Gas 4.

Meses después de ciertos encontronazos públicos, Alberto Fernández invitó a almorzar en la Quinta de Olivos al empresario Paolo Rocca, de Tecpetrol-Techint, junto a Marcos Bulgheroni, de Panamerican Energy (PAE), para allanar el camino a la entrada en vigencia del Plan Gas 4.

A la reunión también asistieron Martín Guzmán y el ministro de Interior Wado de Pedro, como señal inequívoca de que los negociados allí comprometidos, entre cuatro paredes, contarán con el apoyo de todas las alas del Frente de Todos. Un verdadero «Pacto de Olivos» de los hidrocarburos.

Las petroleras venían con reclamos desde hace rato, cuando fue abandonada la dolarización de los precios de combustibles. Tras las enormes jornadas de diciembre de 2017 en las afueras del Congreso, el macrismo consideró que no había humor social para trasladar directamente a las tarifas la devaluación, y mediante el decreto 1053/2018 decidió que el Estado se haría cargo del “pago de las diferencias diarias acumuladas mensualmente entre el valor del gas comprado por las prestadoras del servicio de distribución de gas natural por redes y el valor del gas natural incluido en los cuadros tarifarios vigentes”. Pero Macri ya había pedido auxilio al FMI, y dejó de pagar esas cuotas a las productoras.

Esta deuda se acumuló con otras que se originaron en los sucesivos Plan Gas desde 2012 a la fecha. Un cúmulo que ronda los 1.500 millones de dólares, que se ha ido pagando parcialmente y se sigue pagando. Entre las principales empresas acreedoras de ese monto figuran Tecpetrol y PAE.

Huelga de inversiones: el plan de lucha de las petroleras

Las empresas contestaron a estos atrasos con una huelga de inversiones. Tecpetrol dejó de fracturar a mediados de 2019. Según lo publicado en +Energía el 18 de marzo de este año, la petrolera de Techint “en noviembre y diciembre de 2019 y enero de 2020 produjo un 31,7%, 25% y 8,5% menos de gas que en iguales meses del año anterior”. Esto implica que Tecpetrol dejaba de producir unos 6 millones de m3/día a fines de 2019. PAE también disminuyó significativamente sus fracturas hacia fines del año 2019.

Esta desinversión lleva a que se incremente la importación de energía y gas, para cubrir los picos de demanda estacionales. La consecuencia obvia es que por esa vía se pierden divisas, y por lo tanto el gobierno de Alberto Fernández precipitó el nuevo Plan de subsidios a los pulpos del sector.

El pope de Techint conoce muy bien que el gobierno está sediento de dólares, los que necesita para pagar a los bonistas y al FMI. En medio de la pulseada judicial por esta deuda en cuestión, el empresario fue a la Quinta de Olivos a buscar una tajada de los nuevos subsidios. Sin resignar los montos a cobrar ya devengados de esa deuda, renunciaría al saldo a cambio de ser incluido en el nuevo Plan Gas -salta de un plan que concluye el año entrante, para ingresar en otro que concluye en 2024.

Recule del gobierno

La presencia de Wado de Pedro, además de una muestra de compromiso del ala que responde a Cristina Kirchner, apuntó a manifestar la disposición del aparato del Estado en relación a posibles conflictos obreros e incluso disputas legales con las provincias, que son en última instancia las que alojan los hidrocarburos bajo su territorio. No obstante, el gobernador neuquino, Omar Gutiérrez, al igual que su antecesor Jorge Sapag, ya se han pronunciado en función de que el Estado pague las deudas con las petroleras, y apoyaron en esa línea entusiastamente la designación del nuevo secretario de Energía, Darío Martínez.

Con la caja asegurada, y el flanco político cubierto, el titular de Techint se fue de la reunión con el presidente satisfecho, no por el almuerzo sino por los subsidios en ciernes. Una rememoración de los buenos tiempos en que Kirchner le cubría la espalda ante la estatización de Sidor por parte del venezolano Hugo Chávez. Muy atrás quedaron los cuestionamientos de Alberto Fernández por la actitud «miserable» del empresario que en el inicio de la cuarentena despidió a 1.500 obreros y dejó en ridículo el trucho decreto antidespidos.

Los subsidios del Plan Gas en nada benefician a los trabajadores, ya que parte de los estímulos se costearán con tarifazos al servicio y naftazos, y en el medio se cuela una nueva ofensiva flexibilizadora (liderada por YPF). La gran batalla política que la clase obrera tiene por delante sigue siendo la expropiación sin pago de toda la industria energética, bajo control obrero.

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