14/10/2021
Coloquio de Idea

El Papa Francisco se suma al reclamo de recortar subsidios a los desocupados

Lo dice el jerarca de la institución con más prebendas del Estado, ante un coloquio de empresarios que embolsan millones de fondos públicos.

En el Coloquio de Idea, convertido en el gran evento del empresariado para arremeter por una reducción del “costo laboral” (con flexibilización de los convenios, peores condiciones de trabajo y menores salarios), el Papa Francisco pronunció un discurso asegurando que “no se puede vivir de subsidios, la dignidad la da el trabajo”. Es decir que se sumó al coro capitalista por profundizar una política de ajuste contra los trabajadores, en este caso los desocupados que reciben alguna asistencia estatal.

Esta afirmación resulta de una hipocresía sin límites. La Iglesia Católica es la principal beneficiaria de que el Estado tercerice gran parte de la «asistencia social» en sus instituciones. Los establecimientos educativos confesionales reciben subsidios al 100%, mientras que sus clínicas privadas también gozan de todo tipo de beneficios. Posee la mayor cantidad de propiedades en todo el mundo y en nuestro país está exenta del pago de impuestos inmobiliarios, ABL, patentes. Los altos funcionarios del clero cobraron toda la vida sus abultados sueldos del Estado.

Bergoglio plantea que millones de trabajadores desocupados viven una vida indigna por cobrar programas sociales de indigencia, pero si hay una clase que se beneficia de los subsidios es la capitalista, empezando por los grandes empresarios presentes en el mismo coloquio de Idea, de quienes sin embargo reivindica su «noble vocación». Los millones que reciben los empresarios no tienen comparación con los montos de miseria que reciben los trabajadores que en este momento no encuentran trabajo.

Su llamado al «diálogo» entre trabajadores y empresarios insiste en el sostenimiento de una paz social en medio de un crecimiento de la pobreza, para maniatar de pies y manos al movimiento de desocupados que se planta contra el ajuste, por trabajo, por seguro al desocupado y por alimentos.

Hoy se está desarrollando una enorme jornada de lucha piquetera a nivel nacional, con acciones en más de 150 puntos. Entre sus reivindicaciones, los convocantes denuncian la falta de trabajo, el deterioro de los ingresos de los beneficiarios de los programas sociales y el acceso restrictivo a los mismos, y reclaman un plan de obras públicas para la generación de un millón de puestos de trabajo. La lucha del movimiento piquetero contrasta con el parasitismo de los capitalistas, que ponen como condición antes de invertir un solo peso la libertad para despedir a bajo costo y abaratar el costo de la mano de obra, cuando la mayoría de los salarios está por debajo de la línea de pobreza.

A fin de cuentas, la Iglesia, otro parásito, se pliega al reclamo del ajuste, pero adelantando que el recorte tiene que ser a los trabajadores y preservando todos sus beneficios. Finalmente, el propio Papa Francisco bendijo la negociación con el FMI.

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