Políticas
2/11/2026
El presupuesto de Neuquén 2027 al servicio de estrechar los vínculos con las gerencias empresarias
A confesión de parte, relevo de pruebas.
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Con una pretendida intención de modernidad (Gestión para Resultados o Presupuesto Orientado a Resultados o con Perspectiva de Género y Diversidad), el relato oficial del gobierno de Neuquén dejó estampada una frase que es la que realmente define la orientación social del Proyecto de Presupuesto 2027: “La necesidad de diseñar nuevos modelos de gestión adaptados a recrear el vínculo productivo entre los tomadores de decisión y las gerencias operativas”. Es decir, la vieja “alianza estratégica” postulada por Jorge Sobisch, cuando era gobernador, con las petroleras.
El “vínculo” entre el gobierno y los CEOs. Ese es el contenido del Presupuesto 2027 que presentó el gobierno de Neuquén.
La tónica dominante de la caracterización internacional es la guerra, la crisis y la carestía del sector energético, como una consecuencia, y el creciente endeudamiento, en conjunto con el aumento de la tasa de interés, por lo que se plantea “amortiguar el shock energético” en una situación donde “se reduce el margen para responder a nuevas perturbaciones y refuerza la necesidad de compatibilizar las intervenciones de corto plazo con la sostenibilidad de las cuentas públicas”.
Es ante este cuadro que el gobierno de Neuquén propone que la salida sea “recrear el vínculo productivo” con los CEOs, que para Neuquén son los de las petroleras. O sea, subordinar las partidas para salarios, salud, educación, ayuda social, etc., al vínculo con quienes tienen como objetivo defender y ampliar el lucro capitalista y engordar el bolsillo de los accionistas. Eso es todo. Lo demás es chamuyo.
Los números de la confesión
Los ingresos fiscales pasan a depender cada día más del ingreso por regalías hidrocarburíferas y el destino exportador de lo extraído. Una jugada de alto riesgo, porque esas regalías dependen de factores que el gobierno provincial no domina (precio del barril y paridad cambiaria). El presupuesto presentado (como en años anteriores) es un salto de un trapecio a otro pero sin red.
En primer lugar se ata a las variables del presupuesto de Milei-Caputo, cuando se viene de la experiencia que para el año en curso el gobierno nacional había previsto una inflación del 10,1% y una paridad cambiaria de $1.423 a diciembre de este año.
El Indec reconoce que a septiembre (cuando falta aún el IPC del último trimestre) la inflación acumulada del presente año es de 23,6% y la paridad cambiaria a fines de septiembre fue de $1.540. Sin embargo, para “La Neuquinidad” no hay nada más infalible que los pronósticos del gobierno nacional. Al cual, de paso, le tolera sin chistar que le rebaje las transferencias por coparticipación nacional de impuestos, las que solo representarán el 15% de los ingresos totales para Neuquén, aunque reconozca que el gobierno nacional incrementará los montos a coparticipar al conjunto un 29,6%.
La sumisión de “La Neuquinidad” y la colaboración política con el gobierno nacional no se limita a inaugurar juntos el templo evangélico de la familia oscurantista de los Marquez. Y admite esa sumisión conscientemente, porque está escrito en el Presupuesto 2027 que “el gobernador Rolando Figueroa fue muy enfático” al decir que “la provincia tiene el 1,5% de la población del país, pero le aporta el 5,2% del PBI y el 6,4% de las exportaciones”, y “solo recibe el 1,7% de lo distribuido a las jurisdicciones por coparticipación federal de impuestos”.
La propuesta oficial de los “vínculos con las gerencias operativas”, sin embargo, no se comporta en forma conservadora con el capital como sería previsible ante la caída de coparticipación de impuestos, sino todo lo contrario.
El cuadro que muestra el nivel de subsidios al capital es elocuente. Las exenciones impositivas sobre Ingresos Brutos (un impuesto que paga el capital) para el año 2027 alcanzan la suma de $427.988 millones, un 23,12% más que el año anterior. Un porcentaje superior al de la inflación prevista del 18,1%.
Los índices sociales
Los gráficos presentados reflejan un desfasaje con otros índices de la economía como producción hidrocarburífera, PBG y otros. O sea, ni siquiera se verifican las migajas del “derrame” que se autoproclama.
Tomando datos de la Cepal se presenta un cuadro donde el PBG de la provincia crece como porcentaje del PBI nacional del 2,2% en el año 2017 a 4,4% en el 2024 (a valores constantes del año 2004). La riqueza creada anual se habría duplicado en siete años.
Pero según la Dirección de Estadísticas y Censos de la provincia, a fines del año 2017 el nivel de empleo era del 43,6% y en el tercer trimestre de 2024 fue del 47,5%. Un progreso de apenas el 8,9%, que contrasta con la duplicación del nivel de riqueza anual creada.
En igual período la desocupación pasó del 5,5% a 6,3%, creció el desempleo. Si tomamos la subocupación, la misma subió del 6,6% al 10,4%.
A fines del año 2017, según los datos del Indec, el 25,8% de la población se encontraba bajo la línea de pobreza, mientras que el 2,5% era indigente. Siete años después la pobreza había aumentado al 32% y la indigencia creció al 3,3%, también según el Indec.
Es decir, habiéndose duplicado el PBG en ese período, el empleo, la subocupación, la pobreza y la indigencia aumentaron. Lo cual implica que mayor creación de riqueza no es menores penurias obreras y populares.
El proyecto enviado por Rolando Figueroa trata de ocultar estos datos, haciendo una presentación engañosa al comparar el nivel de pobreza e indigencia con la época de la pandemia. El mismo recurso oscurantista utiliza para comparar la cantidad de asalariados.
Como les gusta decir a los CEOs, hay que ver el largo plazo. Es allí donde queda registrado que la economía que reflejan o ocultan (según la escala de tiempo) los presupuestos deja al desnudo el incremento del nivel de explotación y extracción de plusvalía (relativa y absoluta) de la clase obrera en Neuquén. Y especialmente en el sector hidrocarburífero. En este caso, el Presupuesto 2027, tomando datos de la IERAL, afirma que los “incrementos de los niveles de masa salarial real”, comparando los años 2023 y 2025, han crecido un 12%. Pero el volumen de hidrocarburos producidos entre esos años ha crecido un 57,6% en petróleo y un 24,6% en gas.
Mientras los gobiernos de los regímenes capitalistas gobiernen en “vínculos” con los CEOs, lo harán en beneficio del capital inevitablemente. Pero habrá una realidad social que ningún dibujo presupuestario ni relato oficial podrá tapar. Hay que nacionalizar toda la industria energética bajo control obrero.


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