Políticas

27/8/2025

El PT del PTS, un partido de conciliación de clases

PTS

La agrupación sindical del PTS –el Movimiento de Agrupaciones Clasistas (MAC)– fue en un principio contraria a la realización del gran Plenario del Sindicalismo Combativo, el Movimiento Piquetero Independiente y los Jubilados en Lucha. El crecimiento de los convocantes (que incluyó, por supuesto, a las principales luchas obreras en curso) y la masividad de la concurrencia obligó al MAC a participar, aunque en sus intervenciones criticó al programa que, sin embargo, firmó en su condición de convocante, y señaló que lo que importaba era poner en pie un Partido de Trabajadores amplio, que una a los trabajadores y a los pobres, abierto a los sectores sindicales del peronismo críticos de la CGT.

Al revés, la Coordinadora Sindical Clasista del Partido Obrero reivindica por entero el gran programa elaborado y votado por más de 40 organizaciones obreras y miles de compañeras y compañeros, votado a mano alzada por unanimidad. Un programa que, entre muchas otras cuestiones, plantea: “No al pago de la deuda externa. Ruptura con el FMI. Por un plan económico de los trabajadores para que la crisis la paguen los capitalistas, basado en la deliberación colectiva de los propios trabajadores. Por una nueva dirección del movimiento obrero. Por la independencia política de las y los trabajadores. Contra todos los políticos y partidos patronales. Por una salida de fondo de los que nunca gobernaron, la clase trabajadora”, y que se definió tajantemente por el apoyo al heroico pueblo palestino y contra el genocidio del Estado sionista de Israel.

Pero el propósito de estas líneas es aportar claridad acerca de la propuesta del PT del MAC-PTS, claramente contraria a la independencia política de la clase obrera defendida por el plenario del movimiento obrero ocupado y desocupado combativo que se constituyó el pasado 16 de agosto.

Un partido planteado sobre una caracterización falsa

El artículo de Izquierda Diario (LID, 26/07) en el que se despliega ampliamente la propuesta de partido que promueve el PTS señala que la oportunidad de su formación la dicta que “nuestros enemigos no la tienen fácil”, por las guerras y enfrentamientos económicos inter-imperialistas, cuando ello lo que expresa es una etapa de ofensiva reaccionaria imperialista contra las masas en toda la línea. Asimismo, sería el momento porque en Argentina “el régimen político sigue atravesando una profunda crisis”, porque el gobierno de Milei “no logra extender su base de apoyo a los sectores que fueron opositores desde el comienzo”, en una clara alusión al peronismo, cuando diputados y senadores del PJ y toda la burocracia sindical han sido garantes desde el inicio de la gobernabilidad del liber-facho.

El PTS, aunque plantea críticas al peronismo (“CFK viene haciendo anuncios de ‘moderación’ hacia la derecha (necesidad de reforma laboral, austeridad fiscal) pero a su vez dejó trascender que está elaborando un plan para renegociar con el FMI desconociendo dos tercios de la deuda con ese organismo. Tira anuncios a derecha e izquierda que expresan la crisis”), diferencia al PJ de “la gran burguesía y el capital financiero internacional que apoyan la gesta antiobrera y entreguista del gobierno de Milei”.

Bajo esta caracterización, el PTS propone una alianza amplia de los trabajadores con los sectores más críticos dentro de un peronismo que, mal que bien, más confundido que certero, es “opositor” a Milei.

Un PT amplio hasta Cachorro Godoy y Hugo Yasky

El panorama que describe el PTS destaca que “en los sindicatos emergieron divisiones como el sector agrupado en el ‘Frente de Lucha por la Soberanía, el Trabajo Digno y los Salarios’, que organizó una marcha contra Sturzenegger, critica el colaboracionismo de la CGT y al menos anuncia mayor disposición a la lucha, encabezado por Schmid (de la Catt), Yofra (de Aceiteros), las dos CTA (Cachorro Godoy y Hugo Yasky, alineado con Kicillof), la UOM, Aeronavegantes y otros gremios”, en el que existen integrantes con los que hay que tender puentes.

Según el PTS, la dinámica que estaría emergiendo plantea que, para derrotar a sus enemigos, los trabajadores deben abordar los siguientes pasos. Primero, pugnar “por generalizar y profundizar las luchas a la vez que construimos una fuerza política propia de los trabajadores que busque la alianza con el pueblo pobre y no con unos supuestos ‘empresarios buenos’, que no existen”. Para ello, “en la clase trabajadora y en sectores en lucha, promovemos el frente único con las direcciones reales que quieran enfrentar al gobierno” y denunciar el colaboracionismo (solo) de la CGT.

Segundo, “a los sectores críticos de las centrales sindicales como el ‘Frente de Lucha por la Soberanía…’ les exigimos rodear de solidaridad efectiva cada conflicto e impulsar planes de lucha que convoquen a las bases de los sindicatos colaboracionistas para que se rebelen contra sus dirigentes”, es decir, que los que entregan a la docencia y a los estatales se coloquen a la cabeza de todas las luchas, a las que llevarán inevitablemente a la derrota.

¿Y qué papel le dan al activismo que nutre las luchas en curso, como Georgalos, Secco, Morvillo, Inti, etc.? El de que “organicen el activismo para crear condiciones que impongan en los sindicatos un cambio de rumbo”, lo que, según dicen, fue el principal objetivo del encuentro que realizaron el pasado 1 de mayo (cuando rechazaron un gran acto clasista del Frente de Izquierda).

El planteo del tan machacado PT del PTS es el viejo plato recalentado de convertir al activismo en un grupo de presión sobre la burocracia sindical, que no desplace a los burócratas de la dirección del sindicato, sino que les imponga un “cambio de rumbo”. Un planteo contrario al programa del Plenario del 16, que es el de poner en pie una nueva dirección de la clase obrera.

El PTS propone una política que establezca un puente para converger con “otros sindicalismos”, como el sindicato de aceiteros de Yofra, el ATE-Rosario, “las organizaciones sociales que están dentro del armado peronista pero no adhieren al PJ, como la UTEP que integra Patria Grande dentro del armado de Juan Grabois, si se propusieran avanzar en este camino”, si rompen “los bloques y alianzas que tienen hoy con el PJ”, es decir, un partido de trabajadores basado en sectores de la burocracia sindical peronista y de la centroizquierda, un partido de conciliación de clases.

Para el PTS, “es necesario construir un Partido de Trabajadores para que los sindicatos y el conjunto de los explotados puedan hacer valer su peso en la vida política nacional”, tesis publicada en ID que en ningún lugar plantea ni el gobierno obrero ni mucho menos la lucha por el socialismo. Ese “hacer valer su peso en la vida política nacional” es la obsesión de la burocracia sindical, que utiliza nuestras organizaciones históricas al servicio de defender y justificar su papel “en la vida política nacional”, que no es otra que la política de la burguesía.

Es por esa razón que el PTS reivindica viejos programas que hoy añora. “En el movimiento obrero argentino hubo programas defendidos por los sindicatos peronistas que eran infinitamente más antiimperialistas y proobreros que la adaptación total que muestran hoy la mayoría de los sindicatos al dominio del gran capital y del FMI. Los programas de La Falda (1957) y Huerta Grande (1962) contenían reivindicaciones como el monopolio del comercio exterior, la nacionalización de los bancos y de las fuentes naturales de energía, el control obrero de la producción y el desconocimiento de los compromisos financieros ‘firmados a espaldas del pueblo’”.

El PTS oculta que ese programa planteaba el “fortalecimiento del Estado nacional popular”, el mismo Estado explotador que condujo a la desazón de la mayoría popular que votó a Milei, la alianza de clases del proletariado con la burguesía nacional, corazón del planteo nacionalista del peronismo, y la estrategia de la conciliación de clases.

Por el contrario, el programa clasista votado el 16 de agosto, que plantea la lucha por una nueva dirección del movimiento obrero, un método de lucha, “el del paro general de 36 horas y un plan de lucha nacional en la perspectiva de la huelga general para derrotar al gobierno de Milei, de los gobernadores y del FMI”, no sólo es el camino para llevar al triunfo a todas las luchas, sino además para generar las condiciones que permitan a la clase trabajadora poner en pie un gran partido obrero revolucionario para que lleguen al poder los que nunca gobernaron: los trabajadores.

El PTS y su llamado a un partido de trabajadores con la burocracia sindical
Una variante del “partido sin patrones” de hace unos años, mientras se niega a que el FIT-U supere su carácter de cooperativa electoral. -
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