Políticas
26/8/2025
El PTS y su llamado a un partido de trabajadores con la burocracia sindical
Una variante del “partido sin patrones” de hace unos años, mientras se niega a que el FIT-U supere su carácter de cooperativa electoral.
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PTS.
El PTS ha publicado hace unos días un artículo en el cual hace un llamado abierto a debatir la formación de un “gran Partido de Trabajadores”, luego esta posición fue sostenida en diversas intervenciones.
El artículo explicita el sector al cual se dirige en los siguientes términos: “Hoy, por la crisis del peronismo, está abierta la posibilidad de que surjan sectores en los sindicatos que vean con simpatía construir su propia herramienta política”. El artículo se limita a comentar brevemente la experiencia de la seccional Rosario de Aceiteros, y cuatro seccionales sindicales de Santa Fe (un pequeño núcleo del movimiento obrero argentino), cuyos dirigentes lejos de plantearse la formación de un partido se integran a las multisectoriales del peronismo, funcionales al PJ.
En el artículo se hace una presentación peculiar y alentadora del nuevo “Frente de Lucha por la Soberanía, el Trabajo Digno y los Salarios” diciendo que “organizó una marcha contra Sturzenegger, critica el colaboracionismo de la CGT y al menos anuncia mayor disposición a la lucha, encabezado por Schmid (de la CATT), Yofra (de Aceiteros), las dos CTA (Cachorro Godoy y Hugo Yasky, alineado con Kicillof), la UOM, Aeronavegantes y otros gremios”. Se trata de una presentación interesada porque se trata de un nuevo armado de la burocracia sindical, que no pasó de un acto simbólico sin ningún impulso o llamado a poner en pie un plan de lucha que rompa con el colaboracionismo de la CGT y abra el camino para la derrota del gobierno. En otras palabras, son una variante de la colaboración con Milei “esperando a 2027” por oposición a la lucha para derrotarlo ahora y en las calles.
¿Qué pasos concretos para avanzar en derrotar a Milei, el FMI y los gobernadores supone un partido común con estos sectores o bien para abonar la perspectiva revolución socialista, la estrategia que teóricamente enarbola el PTS? Es algo que dejan muy a oscuras en su largo artículo. Lejos de romper políticamente con la CGT y el peronismo, la política de estas burocracias disidentes es la opuesta: armar un grupo con alguna verborragia más combativa para contener en los límites del conjunto de la burocracia y el PJ. Tampoco se quedan atrás en colaborar con los gobiernos, en firmar paritarias a la baja como la UOM, dejar pasar los despidos y los acuerdos salariales de Andrés Rodríguez en el Estado como ATE, que da la espalda al Garrahan, al Inti y ha desarticulado la lucha ante decenas de miles de despidos. O la Ctera que boicotea las luchas de los docentes en las provincias, etc., además de perseguir a la izquierda en sus propias posiciones mediante fraudes como el practicado en Amsafe Rosario, evitando reunir los cuerpos de delegados y la convocatoria a asambleas de trabajadores de sus gremios. La pretensión de cubrir con barniz político organizativo a este sector confiesa un abandono de la estrategia por la estructuración política socialista de los trabajadores, oponiéndole a ella la “vía” de una construcción centrista.
No casualmente el artículo menciona al PT de Lula en Brasil o el Labour Party británico, partidos políticos basados en la estructura de los sindicatos de esos países (junto con sus burocracias, por supuesto). No olvidemos tampoco uno de los antecedentes en 2012 cuando el PTS llamó por un lado a un “partido sin patrones”, dialogando con el planteo de Hugo Moyano de formar un partido, y por otro, a formar un partido único de trabajadores con la burocracia de la Central Obrera Boliviana. Tanto el PT de Brasil y el PL británico, expresiones masivas y surgidas orgánicamente de la clase obrera y no de especulaciones arbitrarias, no representan una necesidad histórica que haya que atravesar, al contrario es promover un obstáculo a la construcción revolucionaria. Si hubiera doscientos sindicatos dispuestos a formar un partido de trabajadores, debatimos cómo intervenimos los revolucionarios, pero jamás promover una mediación centrista para resolver una tarea histórica.
Según el artículo del PTS “aún no hay tendencias en los sindicatos que defiendan un proyecto de este tipo (¡!). Pero la crisis nacional en general y del peronismo en particular, nos desafía a debatir y proponer distintas experiencias políticas que amplíen el imaginario (¡!) de las y los activistas, en el sentido de apostar a organizar a fuerzas muy superiores a las que reunimos desde la izquierda clasista ahora, partiendo de la independencia de clase y discutiendo un programa político y de lucha”. El planteo del PTS, al no haber nadie interesado en recogerlo, se trata de una especulación negativa, reaccionaria. Pero el asunto va mucho más allá ya que de fondo le asigna un carácter progresivo a una fracción de la burocracia sindical y el peronismo “crítico” del Frente de Lucha por la Soberanía, el Trabajo Digno y los Salarios (con Godoy, Yasky, Schmidt, Palazzo y cía. adentro).
A la multisectorial que acaban de armar Yofra de Aceiteros y otros dirigentes, políticamente referenciada en el peronismo, el PTS no le opuso la agrupación en un gran plenario bien situado en términos y principios de clase como el que tuvo lugar el 16 de agosto, al cual no convocó manteniéndose al margen hasta los días previos, sino pasar de buenas a primeras a darle forma de partido político porque “no alcanzan” las fuerzas “que reunimos desde la izquierda clasista ahora”. No hay que ser muy “estratega” para darse cuenta que esta propuesta es contraria al reforzamiento del único campo de independencia política existente: el Frente de Izquierda Unidad y también contraria al reforzamiento del campo combativo e independiente de los sindicatos. En el Frente de Izquierda el PTS se negó a convocar un acto el 1º de mayo y rechazó sistemáticamente la propuesta de hace años de convocar un congreso del FIT-U y los luchadores. O sea, se opone a las tareas para atraer al activismo al campo de la izquierda revolucionaria, y, en cambio propone retroceder a un PT con sectores de la burocracia peronista a la cabeza.
Nuestra política cardinal: independencia política de clase y el frente único para derrotar y echar a Milei
Lo que el PTS imagina la burocracia ya lo ha resuelto (en sus términos) armando centrales sindicales alternativas (como la CTA en los 90’) o estas nuevas multisectoriales que de conjunto tributan al PJ y su estrategia de subordinación de los trabajadores. No es casual que el texto reivindique los programas de Huerta Grande y La Falda, programas radicalizados de etapas de ascenso de luchas pero que reivindican la alianza de clases del proletariado con la burguesía nacional a la cabeza. Lo contrario de lo abordado el 16 de agosto en el importante plenario de trabajadores realizado que debatió y votó un programa de ruptura del movimiento obrero con las corrientes patronales y con los gobernadores del ajuste desde Jorge Macri a Kicillof. El programa votado plantea la cuestión de derrotar a Milei con los métodos de la acción directa y una salida de los trabajadores hacia su propio poder.
Corresponde explicar el problema, para no caer en la idea de que en general estaríamos ante “sectores honestos” con un programa equivocado. La burocracia sindical argentina, en su estructuración actual, es un resultado orgánico del capitalismo en Argentina que tiene como necesidad la integración de la clase obrera al Estado. Con sus patotas y traiciones de clase representan exactamente lo opuesto a la independencia política, y por ende, la única forma de superación de la misma no es coqueteando con alguna fracción de ella, sino expulsándola para siempre de los sindicatos.
Lejos de ir en busca de conclusiones superadoras a la crisis cuasiterminal del peronismo, la burocracia disidente es experta en maniobras y en utilizar a conveniencia un discurso más combativo para retener a los trabajadores en su mismo campo, al cual cada vez apela menos acompañando el “giro derechista” del conjunto de la clase capitalista. En este punto, lo que realmente vale no son las palabras sino los hechos: es impulsar el frente único de acción con los trabajadores para enfrentar la ofensiva entreguista y antiobrera allí donde la burocracia se ve obligada a “destapar la olla” de la bronca.
Si alguna dirección sindical saca una conclusión superadora, entonces tiene como punto de referencia el agrupamiento que más de 1.000 activistas y dirigentes de los sectores combativos y clasistas protagonizaron el 16 de agosto, que acertadamente no coloca como derecho de admisión la intención de voto al FIT-U ni promueve copamientos de aparato de ninguna clase (que desgastan y alejan a los sectores que genuinamente se acercan).
Lo mismo que le ocurre al PTS en el movimiento sindical donde busca y no encuentra algo que imagina, le ocurre en el movimiento de desocupados, donde agita “una movimiento único de desocupados con libertad de tendencias”. Habiendo visto innumerables veces actuar y luchar a la Unidad Piquetera o al Frente de Lucha (integrado por múltiples corrientes), aún no se decide a intervenir y organizar a un solo desocupado, dándole la espalda al sector más explotado de la clase obrera argentina, buscando forzar la realidad a sus propios esquemas.
De lo que se trata es de unir el frente único en la realidad, el que surge de la necesidad real de la clase obrera, con una estrategia revolucionaria que pueda presentar un programa socialista a los trabajadores y delimitado del que presentan las fuerzas patronales, sin confundirnos en armados centristas. La falta de lo uno y lo otro solo puede dar como resultado una estrategia confusa, por mucho que se teorice, y una táctica errática. Lleva a reivindicar -como hacen en su artículo- que Cristina Kirchner estaría presentando un proyecto de ley “de izquierda” (¡!) para desconocer una parte de deuda con el FMI (sin expulsarlo ni desconocer el conjunto del saqueo financiero), cuando hay que marcar que el kirchnerismo nunca, ni en default, dejó de pagar las deudas al FMI. Lleva también a hacer concesiones en sobre las responsabilidades políticas concretas de Cristina Kirchner como presidenta y vicepresidenta en la ofensiva contra los trabajadores y su rol colaboracionista desde la oposición o las que tienen Axel Kicillof y otros gobernadores en la actualidad, que son aspectos claves de la lucha política que el PTS tiende a disolver en boca de sus figuras públicas. Lo de la visita del PTS a CFK no fue un exabrupto, sino toda una perspectiva.
El texto menciona media docena de veces a “los grandes empresarios” y en algún caso al “gran capital”, lo que significa omitir a las Pymes que estarían en otro campo, planteo clásico de las CTAs que integran el presunto bloque progresivo. Las Pymes son la mayoría de las patronales, y son las más furiosas defensoras de la reforma laboral y las agitadoras contra “la industria del juicio”, porque son las mayores empleadoras en negro, aunque sean víctimas de la concentración del capital. El artículo nunca se refiere a los capitalistas, algo fundamental desde el clasismo para delimitarnos de toda la patronal, sus partidos y sus burocracias sindicales. A fuerza de “dialogar” con los sectores no revolucionarios, el PTS adapta su vocabulario y sus planteos a ellos, se cambia a sí mismo. Por eso no dedica prácticamente nada al Frente de Izquierda cuyo programa es el gobierno de los trabajadores, por oposición a todo el arco de los políticos capitalistas de todo pelaje.
Quienes nos situamos en la lucha por el gobierno de los trabajadores, y por una sociedad sin explotados ni explotadores, ubicamos a nuestra estrategia en el marco del movimiento histórico real (necesario), basado en leyes que gobiernan la dinámica contradictoria de las relaciones sociales de producción vigentes avanzando hacia su negación y superación. La constitución de partidos revolucionarios de la clase entra dentro de estas leyes y no es una arbitrariedad. Al contrario, los engendros centristas tienden a conformarse como maniobras del capital (últimos recursos) para evitar la revolución social y arrastran a la izquierda a una política de frente popular, o sea del frente de colaboración de clases.
El PTS imagina un gran partido de trabajadores independiente y que supere al peronismo, con parte del peronismo, cuando el propósito del Frente de Izquierda es ganar a la independencia de clase a la base del peronismo. Este planteo que es ciertamente un plato recalentado del propio PTS suena a maniobra electoral, por un lado, y por otro, a una excusa contra el salto en el reagrupamiento de independencia política dado el 16 de agosto por una docena de sindicatos combativos (Sutna, UF Oeste, AGD-UBA, Ademys, Adosac de Santa Cruz, UEPC Córdoba, Químicos de Río Tercero, Aten Capital y Plottier, entre otros, numerosos cuerpos de delegados, una decena de organizaciones piqueteras, las principales organizaciones de jubilados y las principales luchas del momento, como el Garrahan, Morvillo, el Inti, Georgalos, Secco y otras).
La parte “programática” que propone, por detrás del programa del FIT-U, no define qué clase social en el poder la llevaría adelante, lo cual es funcional al carácter centrista del partido propuesto.
Llamamos a debatir profundamente estos problemas, para avanzar en la construcción de la dirección revolucionaria de clase en Argentina y en el mundo.

