Políticas

25/2/2026

Elecciones municipales en Mendoza: el desencanto avanza en un escenario de polarización

El descontento de los trabajadores con los partidos tradicionales se tradujo en un ausentismo récord, que superó el 50%.

Alfredo Cornejo y Milei.

Lejos del triunfalismo interesado que agitan los medios de comunicación, el dato destacado de las elecciones del pasado domingo fue el ausentismo, que llegó a superar el 50%. Consultado al respecto, el gobernador Alfredo Cornejo respondió un tímido “hay que mirar el vaso medio lleno”, sin aclarar cuál es el lado positivo de que más de la mitad del padrón haya optado por no votar. Sin embargo, el oficialismo provincial pudo anotarse un triunfo en San Rafael, donde quedaron al frente en las elecciones de concejales.

La separación de las elecciones municipales buscó darle a los oficialismos mayor control del proceso electoral. Intentaron despegarse de las tendencias nacionales haciendo valer los recursos que vienen de la gestión y el mayor peso del aparato electoral. Aunque esta estrategia le permitió al peronismo retener Maipú —algo que no logró en la elección provincial—, no consiguió revertir el ausentismo. Todo lo contrario, se profundizó.

En los tres municipios de mayor peso electoral —San Rafael, Maipú y Luján de Cuyo— la participación fue de 49%, 43% y 42% respectivamente. En conjunto, hubo 77.000 votantes menos que hace dos años.

En Maipú, Matías Stevanato buscará proyectar su triunfo hacia una candidatura a gobernador en 2027. Lo acompañan distintos sectores del peronismo, incluida La Cámpora, integrada a su lista. Sin embargo, más allá del resultado, el malestar es visible, especialmente en barriadas populares que siguen esperando obras básicas de urbanización. En comparación con la última elección a intendente, el peronismo perdió 18.000 votos.

En Luján, el triunfo “arrollador” de la alianza entre La Libertad Avanza y Cambia Mendoza palidece con la comparación de las elecciones a intendente. Hace dos años, Esteban Allasino sacaba 33.000 votos para ponerse al frente del municipio. Ahora, sumando a Cambia Mendoza, solo consiguió 29.000 votos. Tomado el espacio de conjunto, perdieron 24.000 votos. Pese a tener todo organizado para una visita de apoyo de Milei, el presidente finalmente no vino, probablemente anticipándose a los resultados.

En San Rafael, donde además se elegían convencionales, el triunfo fue ajustado y repartido. Mientras los hermanos Felix se quedaron con la elección de convencionales, Cambia Mendoza se quedó con la de concejales. Mientras el peronismo perdió 8.000 votos en comparación con hace dos años, el oficialismo provincial perdió 7.000. Sin embargo, el armado de una lista disidente de La Cámpora le permitió a Cambia Mendoza quedar en primer lugar.

Leídos en conjunto, los resultados muestran una profundización de la crisis política provincial. Se configura una “polarización desimantada”, donde los polos que concentran la mayoría de los votos siguen existiendo, pero pierden fuerza de atracción para miles de electores. Ni Cambia Mendoza aliado a La Libertad Avanza ni el peronismo en sus distintas variantes logran canalizar el malestar social, porque sus gestiones aplican políticas de ajuste similares. El descontento de los trabajadores frente al deterioro de sus condiciones de vida se expresa en el ausentismo. Estas mismas fuerzas políticas son las que ahora intentarán hacer pasar una reforma laboral esclavista, que profundizará las penurias de los trabajadores.

La elección del Frente de Izquierda - Unidad debe ser valorada en este marco. En un escenario adverso, sin clima de deliberación política y frente a aparatos sostenidos por recursos municipales, el FIT-U mantuvo un caudal de votos similar al de elecciones anteriores. Obtuvimos un 4% en Maipú (2.600 votos), 4.4% en Luján (2.100), 2.3% en San Rafael (1.700) y 3.6% en Rivadavia (800). 

La elección estuvo atravesada por el debate de la reforma laboral, que se votó apenas días antes. Durante la campaña nos dedicamos a rechazar y movilizarnos contra la entrega de nuestros derechos laborales, al mismo tiempo que denunciamos los negociados de los intendentes, el doble discurso de quienes simulan enfrentarse en elecciones pero votan juntos las reformas contra los trabajadores. Señalamos que detrás de las disputas electorales se prepara una profundización de un modelo extractivista que entrega nuestros recursos naturales y nuestras condiciones de trabajo.

Desde el Partido Obrero sostenemos que estas elecciones deben servir para fortalecer un polo de defensa de los trabajadores: contra la reforma laboral, contra el avance de la megaminería y por trabajo y urbanización de los barrios. Esa tarea sólo puede desarrollarse desde la independencia de clase frente a todas las variantes que han gobernado. Ni las burocracias sindicales ni el peronismo enfrentarán consecuentemente el ajuste. Esa tarea recae en la izquierda y en el movimiento obrero, en la lucha por una salida propia a la crisis.

Fate: un faro para el movimiento obrero
Editorial de Pablo Giachello en 14 Toneladas T3 E03. -
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