Políticas
24/2/2026
Fate: un faro para el movimiento obrero
Editorial de Pablo Giachello en 14 Toneladas T3 E03.

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Foto: Federico Imas @ojoobrerofotografía
Es evidente que el cierre de Fate la semana pasada fue algo que conmocionó a todo el país. Fue una bomba neutrónica que ha planteado un nuevo escenario político en la Argentina. También el hecho de que se haya anunciado nada más y nada menos que un día antes de la votación de la reforma laboral en Diputados, colaboró a darle más picante al propio tratamiento de la reforma que ya de por sí venía tomando empuje a raíz de la movilización que se había hecho previamente cuando se trató en el Senado, y un creciente malestar y descontento general con su contenido reaccionario y antiobrero.
Pero es evidente que el cierre de Fate impacta, por un lado, por la tradición de una fábrica de renombre de la industria nacional que ha sido marca en las camisetas de Boca y de River, entre muchísimas otras cosas. Pero también tiene un enorme impacto el cierre de Fate, por sobre todas las cosas, por el hecho de que existe un colectivo obrero que está resistiendo este cierre como no han resistido las direcciones sindicales de prácticamente ninguno de los gremios a lo largo y a lo ancho del país en estos dos años de gobierno de Milei.
Tengamos en cuenta, lo decíamos en el editorial de la semana pasada, que desde que asumió Milei a esta parte ya cerraron más de 22.000 empresas. Y sin embargo solo hemos tenido la ocupación de Morvillo, hemos tenido hasta cierto punto la ocupación de Lustramax, pero esta es la ocupación de una fábrica de un colectivo obrero, nada más y nada menos que con su secretario general y con su sindicato a la cabeza. Es un dato significativo que ha mostrado el contraste con el resto de la burocracia sindical.
Y una de las cuestiones que quedó en evidencia que Fate no cierra por el problema del costo laboral; no cierra por el problema gremial, cierra como resultado de la inviabilidad de la industria argentina en el marco de esta política económica del gobierno. Este es el dato distintivo. Lo admitía la propia empresa de Madanes Quintanilla en el comunicado que pegaba en la puerta el día del anuncio del cierre. Y esto, lejos de menguar, va a tender a recrudecerse por algunos anuncios que tenemos en el día de hoy y por el cuadro general de la política económica del gobierno.
¿En qué consiste esta política económica? Bueno, un "dólar barato" que imposibilita que la industria argentina tenga competitividad en el mercado internacional. El gobierno ha estableciendo tasas de interés altísimas para mantener ese dólar barato, tasas de interés que infartan la economía justamente para aspirar los pesos del mercado y tentar a los especuladores financieros a que no se vayan el dólar y se queden en el peso.
Y como corolario de todo esto, como frutilla del postre, una apertura indiscriminada de las importaciones en un cuadro en el cual estamos en un escenario internacional signado por una guerra comercial, con todos los países elevando las tasas arancelarias y con la Argentina reduciendo las suyas, permitiendo la invasión de productos de bienes de consumo del resto del mundo, particularmente de China.
Esto, naturalmente, hace inviable el proceso industrial. De hecho, una de las noticias del día de hoy es que el gobierno viene de reducir los aranceles al aluminio que benefician a la empresa Aluar, que tiene el monopolio de la producción de aluminio en Argentina. Es un acto de una declaración de guerra entre Milei y Madanes Quintanilla.
Ahora, todo esto no va a la idea de absolver la responsabilidad de Madanes Quintanilla en el cierre de Fate, porque si bien es cierto que puede haber caído la tasa de rentabilidad de Fate como consecuencia de la apertura de las importaciones y de la recesión, lo cierto es que el holding de Madanes Quintanilla, con Aluar, con la Hidroeléctrica Futaleufú, etcétera, ha sido construido sobre la base de la extracción de plusvalía a lo largo de 80 años de distintas generaciones de obreros de Fate.
80 años tiene la empresa. Los trabajadores que fueron declarados esenciales en plena pandemia y ahora, cuando cae la tasa de ganancia de Madanes Quintanilla, los trabajadores son expulsados, echados como perros a la calle, sin ningún tipo de contemplación.
Vamos a ver si es cierto que Madanes Quintanilla quiere o no cerrar la empresa. Una variante es que este cierre sea para sacarle nuevas prebendas y beneficios al gobierno nacional en materia arancelaria, en materia impositiva, y luego reabrir en algún momento para terminar con la organización obrera dentro de fábrica. Las especulaciones pueden ser muchas. Es cierto que es raro que se quiera cerrar una empresa con tamaño de marca como es Fate y ni siquiera se la quiera vender.
Son especulaciones que plantean dudas sobre la certeza de que la fábrica quiera ser cerrada. Pero lo que importa acá es, naturalmente, defender al colectivo obrero, pelear por mantener abierta a Fate y defender la totalidad de los puestos de trabajo. Este conflicto se da en el momento mismo en el cual, como decíamos recién, se está aprobando la reforma laboral.
El jueves tuvimos la sesión en el Congreso Nacional. Ahora hoy contamos con la presencia de Romina, que naturalmente nos va a poder dar mejores detalles, pero llegamos a un tratamiento de la reforma laboral, es cierto, con un paro nacional de la CGT, pero con un paro dominguero, un paro matero es decir, sin la convocatoria de la CGT a movilizar al Congreso Nacional para colocar medio millón de trabajadores en la Plaza Dos Congresos y de esa manera presionar para que esa reforma no se apruebe.
Al mismo tiempo contamos para el tratamiento de esta reforma con una colaboración muy estrecha de la oposición, no solo de la más abiertamente mileísta sino incluso con una cantidad de diputados del peronismo de la provincia de Tucumán, de Catamarca, de Santa Cruz, que dieron el quórum y los votos necesarios para que esto se apruebe. Una reforma laboral que para repasar contempla el fraccionamiento de las vacaciones, el banco de horas limitado, limitando el pago de horas extra, la jornada de 12 horas de trabajo, la reducción de la indemnización que no incluye el aguinaldo, las vacaciones y otros ítems, y la esencialidad y la ilimitación del derecho de huelga; la eliminación de la ultraactividad para destruir los convenios colectivos de trabajo y la posibilidad de la vigencia de los convenios por empresa para quebrar los convenios nacionales. Es decir una ofensiva antiobrera, seguramente la más virulenta desde el año '83 a esta parte contra la clase trabajadora.
Esto fue aprobado con la colaboración de todos estos sectores y con una CGT que claramente convocó un paro dominguero, matero, como decíamos recién, sin la pretensión de dar ninguna lucha. A tal punto que ahora se estaría por tratar el próximo viernes la reforma laboral en el Senado. Hay un único punto que se modificó, se eliminó el artículo que reducía los sueldos por las licencias por enfermedad al 50 o el 75%. Pero todo el paquete de la reforma antiobrera quedó plasmado en lo que se aprobó en el Congreso Nacional.
Ahora vuelve al Senado y la CGT por el momento no anunció ninguna medida de lucha cuando es claro y evidente que está planteado de mínimo un paro nacional de 36 horas con movilización, un paro activo donde se pueda expresar la bronca y el rechazo de los trabajadores a toda esta ofensiva. Eso por el momento no está, y la CGT ha planteado que lo que quiere es judicializar, planteando la inconstitucionalidad de esta reforma laboral, colocando las expectativas en la posibilidad de voltear esta reforma en la Justicia.
Es evidente que no quieren voltear esta reforma, sino que han negociado sus propios privilegios: los recursos de las obras sociales, las cuotas solidarias, mantener a los empleadores como los agentes de retención del pago de las afiliaciones. Es decir que la CGT convoca un paro para disimular su política de colaboración con el gobierno nacional y con las patronales, ahora pretende judicializarlo pero lo único que realmente le interesó es defender sus propios privilegios.
El contraste con todo esto es la movilización del sindicalismo combativo a la Plaza Congreso el jueves pasado, en simultáneo con la permanencia de ocupación de los obreros de Fate en la fábrica, defendiendo sus puesto de trabajo. Este es el contraste con la burocracia sindical, un sindicalismo combativo que se está convocando en la puerta de Fate para seguir rodeando de solidaridad a los trabajadores y al mismo tiempo planificar una movilización para el día viernes cuando se trate en el Senado Nacional la reforma laboral.
El faro en gran medida lo marcan los obreros del neumático, de Fate, porque es la respuesta a una ofensiva tan virulenta. Es el faro que le muestra el camino al movimiento obrero argentino. Nosotros necesitamos uno, diez, veinte, treinta, cincuenta Fates. No cierres, los cierres están. Tenemos más de 22.000. Sino cincuenta Fates desde el punto de vista de la reacción de los trabajadores. Si tuviéramos esa reacción en distintos lugares cambia la situación del movimiento obrero argentino y cambia la realidad política argentina.
Se empieza a plantear la posibilidad de que se extienda la lucha de la clase obrera para quebrar esta ofensiva antiobrera del gobierno. Esa es la perspectiva en la que estamos embarcados. Y en el conflicto de Fate se empiezan a ver los lazos de solidaridad que se están tejiendo, que se están armando, porque en el festival del domingo se hacían presentes delegados y trabajadores de base de otras fábricas que y rechazaban el papel que están jugando sus conducciones sindicales.
Es decir que Fate se empieza a transformar de a poco en un centro de reagrupamiento obrero y su ejemplo tiene que irradiar para realmente poder poner de pie al movimiento obrero argentino.




