Políticas
19/2/2026
Madanes Quintanilla: un emporio capitalista montado sobre la explotación de los trabajadores de Fate
La producción de neumáticos como puntapié de inversiones en aluminio y energía.

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Javier Madanes Quintanilla.
El cierre intempestivo de la empresa de neumáticos Fate, que es resistido por los trabajadores del neumático, expone nuevamente los negocios de uno de los empresarios más ricos del país, Javier Madanes Quintanilla, quien no solo se ha enriquecido durante décadas gracias al esfuerzo de sus trabajadores sino que ha montado un imperio local con inversiones en el aluminio y energía, dotándolo de la espalda suficiente para absorber cualquier circunstancia económica.
La familia Madanes Quintanilla creció en el negocio de neumático gracias a su asociación con las grandes automotrices del país y con empresarios ligados a la política que jugarían un papel estratégico en el Estado, como la incorporación del luego ministro de Economía de Perón, José Ber Gelbard, y la colaboración de la dictadura de Juan Carlos Onganía para diversificar sus inversiones.
Las suntuosas ganancias con Fate, gracias a la riqueza generada por sus trabajadores, y los negocios con el Estado le valieron a los Madanes Quintanilla la posibilidad de extender sus horizontes al negocio del aluminio, fundando la primera (y única) planta productora de aluminio del país, con el apoyo de la dictadura de Onganía y posteriormente de Lanusse que se hizo cargo de la infraestructura y la obra necesaria para el emplazamiento de la planta de Aluar en el sur argentino.
La patronal de Fate también incursionó en productos tecnológicos con la creación de la División Electrónica de Fate desde donde producían, entre otras cosas, las calculadoras Cifra. Negocio que terminó trunco luego de las oleadas importadoras.
Los Madanes Quintanilla serían beneficiados de las negociaciones entre Gelbard y Lanusse para acceder en 1971 a contrataciones directas del Estado en favor de Aluar y la División Electrónica de Fate.
Aluar, adquirida con las ganancias de Fate, es actualmente el único proveedor nacional de insumos de aluminio para la industria, abasteciendo tanto a automotrices, construcción, fabricación de latas, bicicletas, envases, etc; con el 68% del capital en manos de la familia Madanes Quintanilla. Se trata de la misma empresa que en estos días ha adquirido 12,7 hectáreas del predio de Fate por 27 millones de dólares, para que todo quede en las mismas manos.
Además, los tentáculos del negocio familiar, que luego sería acaparado por Javier Madanes Quintanilla, con la adquisición de las acciones de sus familiares, se extenderían al negocio de la hidroeléctrica Futaleufú, el transporte de energía con Genpat y los parques eólicos en la Patagonia con Infa.
Según la revista Forbes, la fortuna Madanes Quintanilla ascendía a los 1.500 millones de dólares en 2024, ubicándose en el puesto 12 del ranking de los más ricos de Argentina.
El grupo Madanes se benefició,a demás, por la estatización de la deuda durante la última dictadura cívico-militar, con la estatización de 80 millones de dólares de la época, equivalente a unos 250-300 millones de dólares en la actualidad.
Los Madanes Quintanilla se hicieron ricos explotando su negocio del neumático y a miles de trabajadores que pasaron por su planta de Fate. Esto con la colaboración de la burocracia sindical de Pedro Wasiejko y la derrota de la lucha de los trabajadores de Fate a principios de los 90, donde el sindicato violeta actuaba en conjunto con la patronal para introducir la flexibilización laboral, turnos rotativos y la rebaja salarial, firmando sucesivos anexos por fábrica al convenio colectivo de trabajo. Este fue el terreno en el cual el sindicalismo independiente y antiburocráticos e consolidó como oposición ganando la seccional San Fernando (Fate) contra este proceso y como punto de reagrupamiento para luego recuperar el Sutna Nacional.
Durante el kirchnerismo, Madanes Quintanilla fue aliado y participe del proceso de reconstrucción de los negocios de la burguesía nacional, con la flexibilidad y precarización laboral de por medio. Alianza que culminó con los planteos devaluacionistas de la patronal.
Más cerca de la actualidad, la patronal insistió frecuentemente con la presentación de recursos preventivos de crisis para forzar negociaciones salariales a la baja y recortes y despidos, llegando al punto de no acordar durante 14 meses la paritaria de la planta y el aumento salarial de los trabajadores.
Los Madanes Quintanilla deben todo su negocio a la explotación de los trabajadores de Fate, desde donde extrajeron sus ganancias para extenderse a otras inversiones, de la mano del Estado, las dictaduras militares y la alianza con los sucesivos gobiernos, con la colaboración a su paso de la burocracia sindical peronista. El intento de cierre, dejando a casi mil trabajadores en la calle para reconfigurar sus negocios sobre otras bases, responde a la dinámica de los capitalistas que teniendo espaldas suficientes para resistir cualquier coyuntura económica buscan descargar la crisis sobre los trabajadores.
Viva la lucha de los trabajadores del neumático y de Fate por la continuidad laboral de la planta y la defensa de los puestos de trabajo.




