Políticas
1/4/2025
La economía de Milei, ¿se viene el estallido?
Editorial de Gabriel Solano en 14 Toneladas T2E8.

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Javier Milei.
No cabe duda que la situación económica argentina se ha convertido en la principal preocupación del gobierno; y preguntarse si estamos o no al borde del estallido es legítimo porque todos los movimientos que está haciendo el propio gobierno, las declaraciones de Caputo, las declaraciones del propio Javier Milei, dan cuenta de un gobierno que está realmente asustado, que está muy preocupado por cómo van a ser los acontecimientos; ya no digo a largo plazo, sino a corto y a mediano plazo.
En los últimos días, e incluso ha habido informaciones contrapuestas, contradictorias y en algunos casos llamativamente descoordinadas. Por ejemplo, cuando el propio ministro de Economía, Caputo, le pide autorización al Fondo Monetario, el día miércoles pasado, asustado porque la corrida cambiaria no dejaba de acelerarse y parece que el FMI autoriza al ministro a decir que el monto del acuerdo que se está discutiendo sería 20 mil millones de dólares pero rápidamente aparecen los voceros de Fondo a decir “ojo, que todavía el monto no está aprobado”, “ojo, que si es esa plata va a ser en cuotas”, “ojo, que no va a ser todo de libre disponibilidad”. Y lo que un anuncio que tenía por función tranquilizar los mercados termina al revés, acelerando la fuga cambiaria y agravando el desconcierto.
¿Qué hay de fondo en todo esto? Lo que hay de fondo es que en los últimos meses ha habido una caída significativa de las reservas del Banco Central. Si uno toma estos tres meses y medio últimos, aproximadamente esa caída de las reservas es de los 7 mil millones de dólares, pasó de 32.000 y monedas a unos 25.000 y pico; 7 mil millones lo que ha caído en tres meses y pico. En los últimos días esto se aceleró; prácticamente en los últimos diez días la fuga abarca unos 1.400 millones de dólares y todo el mundo entiende que esto se está acelerando. Por ejemplo, el día viernes fue de los peores: 200 millones, y hoy que los mercados a nivel mundial abren con caída de la bolsa prácticamente en todo el del mundo está la inquietud de qué va a pasar en Argentina. Hay información periodística que dice que el gobierno habría pedido a la Anses, al Banco Nación, que salgan a vender sus dólares o sus bonos en dólares para tratar de evitar una fuga mayor y un crecimiento de los dólares paralelos.
Esta fuga tan importante que está golpeando las reservas se ha acelerado mucho y está la idea de una dolarización de todas las carteras de los inversores, es la expectativa que se viene una devaluación en el corto plazo y la idea de que viene una devaluación en el corto plazo ha llevado a que los exportadores dejen de liquidar.
Acá tengo una información que es muy precisa: hasta el 17 de marzo es la cosecha gruesa, es decir lo que se vende por el campo; por día se estaban vendiendo, liquidando 300.000 toneladas de toda la cosecha gruesa, a partir de 17 de marzo, cuando se acelera la corrida eso bajó a 20.000 toneladas. Es decir es un derrumbe, prácticamente se dejaron de liquidar las exportaciones de granos en Argentina. Eso significa que entran muchísimo menos dólares de los que venían entrando. Y por otro lado, lo que está pasando, como todo el mundo descuenta que va a haber una devaluación, se empiezan a acelerar las importaciones, porque mejor importar ahora con un tipo de cambio oficial de mil y monedas que importar dentro de dos o tres meses con un dólar que no se sabe de cuánto, quizás fuese de 1.400.
Entonces tenemos un freno a las exportaciones y tenemos una aceleración de las importaciones. Este tema del derrumbe de la liquidación de la cosecha es interesante porque el gobierno había tomado una medida que ya quedó en el olvido -nadie se acuerda, pero demuestra que fracasó- que era reducir transitoriamente las retenciones a las exportaciones de soja de 33 a 26, ¿por qué digo transitoriamente? Porque esto iba a estar vigente o está vigente hasta el 30 de junio de este año. Pero por lo visto los importadores prefieren no agarrar esta ventaja de pagar unos puntos menos de retenciones, sino apostar a una devaluación que entienden va a ser muy significativa.
Miren qué número interesante tenemos acá: en el 2018 gobernaba Macri, de ministro también lo teníamos a Caputo, el dólar estaba a $20, parece que fue hace mucho tiempo atrás, pero no fue tanto, estamos hablando de hace siete años atrás. Si uno a ese precio del dólar lo ajusta por inflación de todo este período daría que en la actualidad el dólar debía ser de 1.223. Ahora, más o menos 1.223 es lo que existe ahora, está 1.290 el contado con liquidación, está 1.070 el tipo de cambio oficial. Admitamos que estamos como en el 2018, cuando estaba Macri como presidente y Caputo como ministro, ¿cuál es el tema? Es que cuando estaba a 20 se vino la gran corrida de abril-mayo de 2018 y el gobierno de Macri terminó. Es decir, que estamos en el mismo nivel de tipo de cambio de la precorrida que liquidó el gobierno de Macri.
Esto quienes más lo saben son los especuladores, quienes más lo saben son los que hacen el carry trade. No debe saberlo el compañero que va a laburar a una fábrica porque no tiene tiempo de analizar los números del tipo de cambio de Argentina. No lo sabe seguramente el obrero de la construcción que está arriba de un andamio porque tiene que laburar todo el día. Pero que esto lo saben los que hacen carry trade tengan la certeza que sí lo saben. Entonces se está armando, digamos, la previa, una gran corrida, hay una tendencia devaluatoria de fondo que el gobierno la tiene clara, que esto va y no saben cómo pararlo.
Las declaraciones que hace Milei todo el mundo se da cuenta que son poco serias. Milei ha dicho el otro día que el tipo de cambio es irrelevante porque a Argentina le sobran dólares y lo que falta son pesos. Bueno, todo el mundo con dos dedos de frente dijo lo siguiente: si te sobran dólares, ¿para qué vas corriendo a pedirle al Fondo Monetario Internacional?, ¿cuál sería el sentido de tomar más endeudamiento con el FMI si te sobran dólares? Ahora, ¿es verdad que faltan pesos? Eso es mentira.
Muchos economistas han sacado cuentas mostrando que no es solamente lo que imprime el Banco Central, es también cuántos son los depósitos bancarios en pesos que mañana pueden cancelarse y convertirse en dólares. Porque si mañana hay un depósito en un banco, ve que la tasa de interés que se le paga por ese depósito es menor a la expectativa de devaluación, cancela el plazo fijo y lo dolariza, algo que en Argentina es muy común. Si uno suma toda posible dolarización da el equivalente al tipo de cambio oficial actual de 100 mil millones de dólares. Y el Banco Central no tiene de ninguna manera 100 mil millones de dólares, tiene 25.000 de reservas brutas y a eso hay que descontarle el swap de China; hay que descontarle los depósitos bancarios, por cada depósito en dólares que existe, el 40% de ese depósito queda bajo la forma de encaje. Y el Banco Central lo cuenta como depósito pero no es plata del Banco Central, es plata de los depositantes.
Entonces Argentina en realidad tiene en su Banco Central reservas negativas por 6 mil millones y lo que el FMI está planteando que le prestaría al gobierno es poca plata porque se habla de un préstamo de 20 mil millones, de los cuales 14.000 de esos 20.000 serían para cancelar los vencimientos que tiene Argentina con el Fondo los próximos cuatro años. Algunos dicen que no solamente serían 14.000 para eso, sino un poquito más, porque aparte del capital que hay cancelar hay que cancelar los intereses; si entrarían los intereses capaz que son 2 mil millones más. Por lo tanto, lo que queda como libre disponibilidad, y sí guita que el Banco Central puede usar, son 6.000 o 4 mil millones. Cuando uno ve que desde los últimos tres meses y medio se fugan del Banco Central 7 mil millones queda claro que esto es como curar un cáncer con una aspirina, son dos mangos con 50.
El gobierno, por lo tanto, incluso con acuerdo del Fondo Monetario, no tiene la capacidad de hacer frente a una corrida como la que estamos viendo ahora. ¿Entonces, qué es lo que va a plantearse en el corto plazo? Lo que va a plantearse de corto plazo es que como empieza a aumentar el dólar, ya está aumentando, si uno ve aparte el dólar futuro da cuenta de que la expectativa devaluatoria es mucho más alta. Y eso lo ven también los especuladores. Eso lleva a demarcación de precios y ya todo el mundo ve que febrero, que tuvo inflación más alta que enero, pasó de 2,2 a 2,4, marzo va a ser más alto que febrero, con el dato muy importante para un laburante, que es lo que más aumentó en marzo en el rubro alimentos.
Y esto golpea la pobreza. Esto golpea especialmente la indigencia, porque la indigencia es quien consume la totalidad de su ingreso para poder comer, ya ni siquiera servicios, ya ni siquiera vestimenta, ya ni siquiera educación, ya ni siquiera salud, sino prácticamente la totalidad de sus ingresos para poder comer. Entonces tenemos un nuevo crecimiento en inflación y si finalmente ejecuta una devaluación, como pide el Fondo Monetario Internacional, entonces lo que vamos a tener es que el único punto que el gobierno tenía para exhibir en este proceso electoral -que después vamos a ver- como un dato a favor era que había logrado bajar la inflación eso ya empieza a quedarse atrás y contrasta una inflación que crece con paritarias que están absolutamente congeladas en el margen del 1% mensual; la otra vez mostramos que una paritaria como la de Gastronómico de Barrionuevo, creo que en abril, es 0,70, no llega a un punto. Entonces tenemos nuevamente una caída del salario registrado bajo el gobierno de Javier Milei; esta idea de que la baja de inflación iba a dar como resultado un incremento de los salarios, el incremento de los salarios un crecimiento del consumo, no se está dando, el consumo no está creciendo como se dice y lo que vamos teniendo es un nuevo recrudecimiento de inflación.
Ahora, las crisis -esto es importante tenerlo en cuenta conceptualmente- tienden a acelerarse y eso ha llevado a muchos gobiernos a grandes crisis imprevistas, porque uno entiende que, bueno, la maneja, la plata de acá y la plata de allá, pero cuando se desarrolla una crisis su dinámica suele sepultar a los gobiernos. Y hoy ya el gobierno de Milei tiene una crisis interna muy fuerte porque se empieza hablar de un cambio de gabinete en el cual Sturzenegger podría ser el reemplazante de Caputo. Caputo, que mantiene un esquema económico con cepo, que mantiene un esquema económico de intervención para que el tipo de cambio esté pisado y dicen que vendría Sturzenegger. ¿Cuál sería el programa un Sturzenegger? Sería un programa muy difícil de implementar, por ejemplo una liberación generalizada de todo, lo que Sturzenegger hizo con Macri en el 2015 y terminó con una gran devaluación y terminó con el gobierno de Macri hecho pelota.
Ahora se discute mucho si se va a levantar el símbolo seguramente del cepo, que sería uno de los reclamos que tiene el FMI, pero si gobierno levanta el cepo, no lo puede hacer al tipo de cambio actual, va a tener que hacer una gran devaluación. Solamente están esperando para cobrar, poder girar utilidades al exterior, grandes empresas en un monto parecido a los 6 mil millones de dólares, el equivalente a lo que sería la libre disponibilidad de Fondo Monetario. El gobierno lo acaba de proponer a las grandes empresas, para que no utilicen los dólares del Banco Central, darles un bono del Tesoro; le dijeron que no, porque son bonos que cada vez son más insolventes y porque como también crece el riesgo país lo tienen que vender con descuento. Entonces no quieren, quieren la guita y el Banco Central no puede afrontar esa plata porque no la tiene. Entonces uno ve que el levantamiento del cepo que estaría planteando a Sturzenegger para reemplazar a Caputo como una línea alternativa sin intervención del Banco Central, sin intervención de nada, llevaría a una disparada inflacionaria muy fuerte de entrada.
Y esto no va a tener el gobierno la posibilidad de manejarlo sin un crecimiento de los tipos de cambio, la inflación, que golpee al trabajador en el medio de un proceso electoral. Entonces el gobierno está en una situación realmente débil y esa situación es la que explica también en buena medida un crecimiento de las luchas populares, porque se empieza a percibir un deterioro de gobierno, se empieza a percibir que los salarios no crecen, se empieza a percibir, por lo tanto, que los grandes sindicatos que habían quedado al margen de la lucha más importante, como la de los jubilados, como la del 1F en que los sindicatos participaban de manera simbólica, ahora esto está afectando a los grandes contingentes de los trabajadores que aparte están perdiendo sus puestos de trabajo porque están habiendo despidos y suspensiones.
Entonces se plantea para los trabajadores un gran desafío: cómo vamos a enfrentar esta situación de un gobierno que está quemando sus cartuchos de un plan económico completamente inviable y que está ahora frente al peligro de un verdadero estallido económico que vuelva a acelerar el tipo de cambio, que vuelva a acelerar la inflación, que vuelva todo a foja cero, pero con un ajuste tan bestial que no va a poder explicar a los trabajadores cuál fue la ventaja de ese ajuste. Porque si todo esto era para dejar atrás la inflación y vuelve a crecer la inflación, si todo esto era para establecer un tipo de cambio, vuelve a haber tendencia devaluatoria quiere decir que ese ajuste fue innecesario, pero sin embargo tuvo un sufrimiento para el pueblo argentino enorme.
Lo que se trata ahora es de organizar una gran resistencia popular. Tenemos por delante el paro y la movilización y nosotros vamos a este paro a desarrollar todas las tendencias de lucha y hacemos la siguiente advertencia: este paro no tiene programa, no es por el salario, de hecho, los sindicatos están firmando paritarias antes del paro, lo cual queda claro que no es un paro por el salario; aceptan suspensiones y despidos antes del paro, quiere decir que no es un paro de defensa de los puestos de trabajo; ni tampoco es un paro para que se vaya Milei porque no es un paro político, como dijo Maturano, el dirigente de La Fraternidad, del gremio de los que conducen los trenes, “nosotros hacemos este paro porque si no hay un paro el descontento puede explotar y el gobierno va a caer y lo que quiere la CGT es que este gobierno llegue hasta el final de su mandato”. Es un paro para descomprimir y nosotros no queremos un paro para descomprimir, sino que queremos que se vaya Milei que aumenten los salarios, que aumenten las jubilaciones y se defiendan los puestos de trabajo. Con este programa vamos al paro del 10 y a la marcha del 9.

