Políticas
31/3/2025
Los 17 millones de pobres no reflejan la magnitud de la miseria social
El gobierno celebra un dato maniatado para esconder los estragos de su política de ajuste.

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Pobreza.
El Indec difundió los datos respecto la pobreza e indigencia, informando un 38,1% de personas alcanzadas por la primera y un 8,2% que no alcanza a cubrir una canasta alimentaria: el gobierno celebra una “baja” de los indicadores respecto al periodo donde incidió la devaluación y el salto inflacionario promovido por Milei, mientras esconde el uso de una metodología estadística que encubre un verdadero crecimiento de la miseria y el hambre.
El gobierno festeja estos números como una supuesta caída de la pobreza y la indigencia, respecto al mismo periodo del 2023, sin embargo oculta que la estadística no refleja el verdadero esquema de gastos de las personas y familias en la actualidad, disminuyendo el impacto de los tarifazos y la suba de precios en los servicios.
La canasta de consumo de bienes y servicios que releva el Indec se confecciona en base a la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (Engho) de 2005, cuando existían otros hábitos de consumo, subrepresentando los servicios básicos como agua, gas, luz, y el transporte, con tarifas que aumentaron por encima de la inflación.
Ningún número amañado puede ocultar la caída de la actividad económica, el cierre de lugares de trabajo y los miles de despidos, junto al ajuste sobre los salarios y las jubilaciones, que vienen haciendo estragos en el poder adquisitivo de los trabajadores.
El Ejecutivo nacional, a su vez, se ufana de un índice de pobreza que, incluso con esta estadística, coloca a 4 de cada 10 personas lejos de acceder una canasta básica que tampoco contabiliza alquiler y/o vivienda. Además, cuenta con una base de comparación baja, dado que para el mismo periodo del 2023 fue sacudido por las devaluaciones y el salto inflacionario tanto del entonces ministro de Economía Sergio Massa, como del recién ascendido Javier Milei.
A pesar de que el gobierno informe una baja en los números de la estadística, tenemos una situación real que dista de esos números, con familias que no llegan a fin de mes y que, incluso, se les niega la escasa asistencia social y alimentaria con la que contaban, con el vaciamiento de los suministros y el ataque contra los comedores populares.
El informe del Indec tampoco da cuenta de la extensión del mercado laboral informal y de formas precarizas y flexibles de contratación, en detrimento del trabajo en relación de dependencia, lo que supone la pérdida de otros derechos, como el acceso a una jubilación y a la cobertura de una obra social, entre otros.
Este gobierno, como los que los precedieron, es continuador de una línea de ataque contra los trabajadores que ha colocado los ingresos populares en niveles de pobreza y las jubilaciones en una extrema indigencia, con el propósito de garantizar el lucro y las ganancias capitalistas, para lo cual contó con la complicidad de la burocracia sindical y de los partidos políticos patronales, tanto peronistas como radicales.
Techo a las paritarias y salarios que no alcanzan la línea de pobreza son resultados de la política de ajuste de Milei que afecta no solo a los desocupados, sino al conjunto de la población.
En tiempos donde Javier Milei y su ministro Luis Caputo se aprestan para arribar a un nuevo endeudamiento con el FMI, que traerá otro sinfín de penurias para los trabajadores de la mano de una nueva devaluación y más ajuste contra la clase obrera, debemos organizarnos para rechazar esta orientación ajustadora, levantando la bandera del Fuera Milei.
La pobreza es una realidad estructural no de un gobierno particular sino del régimen capitalista en su conjunto, para poder avanzar en la liquidación de derechos y conquistas obreras. Solo un gobierno de trabajadores puede terminar con esta situación, con un plan económico propio, sobre la base de la reconstrucción de la industria, el trabajo y los salarios e ingresos populares, bajo control obrero.

