16/12/2021 | 1634
Editorial

La Plaza contra el pacto con el FMI marcó un rumbo hacia 2022

La movilización del 11, contra el pacto entre el gobierno, la oposición y el FMI, planteó un rumbo de acción y de lucha contra el acuerdo cuyas consecuencias van a ser ruinosas para el pueblo argentino. En la Plaza estuvo masivamente el movimiento piquetero que va a volver a ganar las calles este 20 de diciembre, reivindicando la vigencia de la rebelión popular a 20 años de 2001. Estuvieron los sindicatos recuperados contra la burocracia, con una importante columna del Sutna, que organizó asambleas en las plantas para movilizar y, junto a él, la AGD, movilizada también a partir de una importante asamblea general, y lo mismo el resto del sindicalismo combativo. Y estuvo la izquierda, con el Frente de Izquierda a la cabeza, que viene de hacer una gran elección denunciando el ajuste que el gobierno ya está aplicando para llevar adelante su política de pago serial de la deuda externa. La convocatoria de alto voltaje político no tuvo precedentes.

El documento leído denunció la deuda como un mecanismo de confiscación social en beneficio del capital y al acuerdo como una vía para una transferencia de recursos en favor del imperialismo y el capital financiero. Rechaza los fraudes llevados adelante mediante la deuda externa, mostrando su carácter de deuda ilegítima y fraudulenta. Tiene mucho valor que el documento haya incluido explícitamente la denuncia de los fraudes con la deuda del kirchnerismo, el cupón PBI y los canjes, que aplicaron quitas sobre el valor nominal de bonos que habían sido comprados como bonos basura, convalidando un negociado. Y se definió por el no pago.

La Plaza planteó una perspectiva clara frente a un gobierno que no tiene plan B frente al FMI, pero que afronta una crisis por las consecuencias del acuerdo. Es que el fondo reclama tasas de interés positivas, tarifazos y un nuevo ajuste fiscal. Además, reclama una devaluación que ya admitió Guzmán en el Congreso al decir que la eliminación de la brecha cambiaria “no será brusca”, cosa que veremos, pero que ocurrirá, ocurrirá. Todas estas medidas golpearán fuertemente cualquier perspectiva de recuperación económica y serán un nuevo mazazo a los salarios y las jubilaciones. Impactarán en una situación social que nunca dejó de ser crítica, con el 60% de los niños por debajo de la línea de pobreza. Agudizarán la inflación, que no baja del 50% anual, que tiene su centro en el aumento de los precios de los alimentos.

Es que el pago de la deuda solo puede hacerse “con el hambre del pueblo”. El discurso de Cristina Kirchner en la Plaza atacó al Fondo Monetario pero reivindicó la política de pagar y le pidió “ayuda al Fondo” para que vuelvan los capitales que ahora mismo se siguen fugando en las narices del kirchnerismo. La verborragia de Cristina busca contener las divergencias internas frente al pacto, pero además el kirchnerismo, que va a aprobar el Presupuesto de ajuste en tiempo récord para ofrendarlo al Fondo, parlotea por izquierda para evitar más fugas de su base de las que ya se vieron en las elecciones. Pero la tardanza y la verborragia no lo hicieron avanzar un centímetro; al contrario, llegan desesperados con un presupuesto que da por hecho el acuerdo, lo que supone que firmarán lo que les pongan. El reclamo del gobierno de eliminar las sobretasas no ha sido por ahora contemplado, pero en todo caso no atenuaría el peso de una deuda impagable en el período del crédito colonial que gestionan, porque siguen la fuga de capitales, el pago de la deuda privada y el manejo del comercio exterior por parte de monopolios del sector agrario y minero, entre otras cosas.

Es justamente este vaciamiento económico el que, con la complicidad de quienes nos gobernaron en las últimas décadas, ha llevado a la Argentina a la situación de bancarrota en la que se encuentra. Ellos nos llevaron una y otra vez al default. La lucha contra el pacto con el Fondo Monetario es por una reorganización social y política integral, que solo puede llevar adelante la clase trabajadora. El documento de la Plaza presentó medidas en dirección a este programa de conjunto: el salario igual a la canasta familiar, el 82% móvil para los jubilados, la nacionalización de la banca y el comercio exterior para volcar los recursos del país a un plan de desarrollo en función de las necesidades del pueblo trabajador. Tenemos un programa alternativo. En cambio, el crédito de facilidades extendidas que gestionan solo posterga un endeudamiento que se engrosa y, a término, volveremos a la calesita del default o las reestructuraciones de deuda que cuestan sudor y lágrimas al pueblo argentino.

Las patronales ya presionan para imponer topes salariales en 2022, y siguen defendiendo medidas de flexibilidad y reforma laboral. El recorte de subsidios golpeará los salarios con tarifazos. Todas estas medidas van a dar lugar a una etapa de luchas y reacciones populares. La reivindicación del movimiento piquetero de la vigencia de la rebelión popular, este 20 de diciembre, tiene que ver con este cuadro, que se inserta en una América Latina donde las rebeliones populares contra los planes de ajuste han estado en el orden del día. El Frente de Izquierda debe orientar su intervención de acuerdo con esta caracterización, impulsando la lucha de clases y desarrollando una perspectiva de salida. Un congreso del Frente de Izquierda abierto a todos los sectores que vienen enfrentando el ajuste es un paso adelante en esta perspectiva.

En contraposición a la burocracia sindical, que somete las organizaciones obreras al gobierno y las patronales, planteamos un plan de lucha unificado, para enfrentar el pacto con el Fondo y quebrar el plan de ajuste. Y queremos abrir y desarrollar un debate en la base de todos los gremios, de las organizaciones populares, del movimiento piquetero y del movimiento estudiantil, sobre la salida a la crisis. La representación parlamentaria del Frente de Izquierda, que viene de asumir esta semana en el Congreso, las legislaturas y los concejos, estará al servicio de organizar los reclamos populares y desarrollar esta perspectiva. El primer desafío será la votación contra el presupuesto de ajuste, frente a su tratamiento, del cual impulsamos una movilización para denunciar su carácter y reclamar respuestas urgentes a todos los reclamos populares.

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