10/06/2021
Editorial

Las elecciones en medio de un escenario convulsivo

Vamos por el congreso del FITU para potenciar a los trabajadores, a los luchadores y a la perspectiva obrera y socialista.

La oficialización del calendario electoral y las elecciones adelantadas han acelerado las definiciones de las distintas fuerzas políticas en relación a alianzas (el plazo es el 14 de julio) y candidaturas (24/7) en vistas a las elecciones de “medio término”, con las Paso en setiembre y las definitivas en noviembre.

Las elecciones y la propia campaña electoral van a desenvolverse en un cuadro dominado por la pandemia, sus consecuencias y por la crisis económica y social. El gobierno deberá llegar a compromisos con el FMI para zafar de vencimientos por más de U$S 6.500 millones con el Club de París y con el propio Fondo, la mayor parte de los cuales se producirá antes de las elecciones.

Es decir que la propia campaña estará “monitoreada” por el FMI, cuando el ajuste ya está en marcha. El gobierno ha provocado una reducción drástica del déficit fiscal a costa de los trabajadores estatales (entre ellos los de salud), los jubilados y los recursos para atender la pandemia, desde vacunas (como confesó Cafiero) hasta los necesarios para sostener medidas de restricción de la circulación.

Con una inflación que el gobierno no controla, un aparato productivo golpeado y lejos de su recuperación de los paupérrimos niveles prepandemia, un recrudecimiento de los contagios y muertes por Covid y la pobreza en ascenso (incluso en los distritos más ricos como CABA), el proceso electoral estará surcado por los reclamos populares. Muchos de ellos se expresan en luchas. Este viernes 11 estará en las calles el Frente de Lucha Piquetero exigiendo aguinaldo y vacunas para los trabajadores de los comedores populares. Habrá una jornada nacional de lucha docente encabezada por los Sutebas combativos y Ademys que reclaman por salario, contra la presencialidad sin condiciones y por la vacunación universal. También se movilizarán las trabajadoras de casas particulares por su salario. Del mismo modo que vienen de movilizarse los jubilados autoconvocados. Todos confluirán en la convocatoria del Plenario del Sindicalismo Combativo que después del mediodía marchará a Plaza de Mayo por trabajo, salario y vacunas.

A su vez comienzan los reclamos de reapertura de las negociaciones salariales incluso de mano de la propia burocracia sindical que cerró acuerdos salariales siguiendo la pauta inflacionaria del 29% que figuraba en el Presupuesto, y que a esta altura del año ya queda claro que era una “ilusión”. La punta la hizo Bancarios, pero la lista incluye a gremios clave como comercio y metalúrgicos que podrían reclamar el adelanto de la cláusula de revisión. En tanto se suceden las autoconvocatorias como las internas combativas de estatales que siguen la saga de la salud de Neuquén, los vitivinícolas o las bases combativas de la UTA.

La caída de los salarios, jubilaciones y planes sociales frente a una inflación persistente es un golpe al bolsillo de los trabajadores, que siguen perdiendo tras lo que ya perdieron con Macri y el primer año del gobierno de los Fernández. También actúa sobre el movimiento del mercado interno, lo que pone en alerta a los capitalistas ante la caída del consumo, fundamentalmente en alimentación: casi 26% en marzo y el 19% en abril con relación al año pasado. El tema no es menor porque según un estudio realizado por el Centro de Educación, Servicios y Asesoramiento al Consumidor (CESyAC), el 75% del dinero percibido en un hogar de CABA es destinado a cubrir servicios básicos, y hablamos del distrito más rico del país.

La mayor recaudación que destacan tanto el gobierno nacional como los provinciales no es el resultado de una mayor actividad económica sino de la inflación ya que el sistema impositivo se basa en el impuesto al consumo.

Para completarla con la aplicación de la nueva ley de alquileres lleva a un aumento del 38% en los contratos. A su vez el gobierno volvería atrás con el aumento retroactivo y con intereses a los monotributistas la mayoría de los cuales son trabajadores víctimas del fraude laboral; la reacción de repudió que suscitó esta medida lo obligó a recular.

Como se ve el “tema salarial” (o sea los ingresos al bolsillo popular) está entonces instalado en el primer orden, muy lejos del gobierno que pondría “plata en el bolsillo de los argentinos”. No por nada para la diputada ultrtaK Fernanda Vallejos la vara para las dietas de diputados y senadores no es el sueldo de jubilados y trabajadores a los que dice representar, sino el ingreso de los CEO a los que termina sirviendo. Por eso consideró que el aumento del 40% que se dieron hace unos días es “una vergüenza” por lo bajo.

Lógicamente la campaña no podrá sustraerse de la pandemia. En primer lugar está la tardanza en la llegada masiva de vacunas, los propios problemas de logística, una política “avara” para proveerse de ellas (lo contratado cubre solo al 70% de la población) y la tardanza de la segunda dosis en millones de personas, sobre todo cuando el gobierno apostó casi exclusivamente a la vacunación para enfrentar la superanunciada segunda ola.

Otro aspecto es el colapso del sistema de salud con insuficiencia de personal y de recursos, y que a un año y medio de comenzada la epidemia tuvo solo parches. El resultado es la pérdida de vidas que coloca a la Argentina en las últimas semanas entre las primeras con mayor cantidad de muertes diarias por millón de habitantes, solo debajo de Uruguay.

¿Cómo impactará todo ello en el proceso electoral?

Reacomodamientos sin sacar los pies del plato

Oficialismo y oposición coinciden en la orientación central: el ajuste y el acuerdo con el FMI y los acreedores. En todo caso difieren en cómo hacer pasar la cicuta a las masas trabajadoras.

Los sucesos de América Latina con los levantamientos populares han puesto de manifiesto los límites de la derecha para contener un proceso de sublevaciones y por lo tanto la necesidad de contar con mecanismos de contención. Parte de esto está en el trasfondo de la pelea dentro de Juntos por el Cambio que en principio acordó mantenerse unido y abrirse a otras fuerzas pero tuvo que habilitar ir a las Paso allí donde no haya acuerdo. La pelea está colocada en función de las presidenciales de 2023. El sector “extremista” (Macri-Bullrich) no parece lo más idóneo para contener las consecuencias de un ajuste mayor; Macri ya fracasó y los “Macris” de Colombia, Chile, Brasil y Perú también. El destino de la coalición opositora no es indiferente para los capitalistas aunque no recurran a ella en lo inmediato.

Al peronismo la elección le plantea llegar a un entendimiento no solo entre los tres socios de la coalición sino, sobre todo, con los gobernadores e intendentes que constituyen otra pata del poder. Y sobre esto se empiezan a plantear variantes de acuerdos y algunas divisiones, como seguramente sucederá en Córdoba, donde el PJ de Schiaretti irá con lista propia diferenciada del Frente de Todos. Pero sostener la coalición con todos adentro es imperioso para proceder en el acuerdo con el FMI y los acreedores.

La exigencia de los buitres es que oficialistas y opositores, todos y cada uno de ellos, avalen los compromisos que impongan.

Las elecciones de Misiones y el congreso del Frente de Izquierda Unidad

Las recientes elecciones adelantadas en Misiones dejaron algunas conclusiones que sobrepasan las peculiaridades de la provincia, y que debemos tener en cuenta.

El oficialismo (Renovación) afirmó su liderazgo de casi 20 años y obtuvo casi un 47% de los votos, pero perdió 260 mil respecto a la elección anterior. La oposición de Juntos por el Cambio y el frente del kirchnerismo y el PAyS, a pesar de mejorar sus votos respecto a 2019, no lograron hacerle sombra a la Renovación. El dato relevante es que a pesar de que las elecciones se hicieron bajo la ley de lemas, que presupone un alto grado de tensión y disputas más extendido, hubo una importante abstención: votaron 160 mil personas menos de los 720.000 que lo hicieron en 2019, sobre un padrón de casi 950 mil habilitados a votar.

La abstención, que no tiene un carácter ni organizado ni programático, no deja de ser una expresión política de descontento y hartazgo; que para la clase capitalista plantea el interrogante de cuál será su evolución, porque por último es ese descontento y hartazgo frente a tantos agravios a las condiciones de vida de los trabajadores el que está en la base de las sublevaciones populares.

Por el otro lado, para la izquierda revolucionaria, se plantea el desafío de cómo orientarlo y organizarlo.

El crecimiento de la votación del Partido Obrero en términos porcentuales (triplicamos) y absolutos (duplicamos), a pesar de ser guarismos aún menores, es el resultado de una lucha política muy tenaz. Fue la expresión de la acción cotidiana de lucha por los reclamos más inmediatos llevada al terreno de la campaña electoral, es decir de una lucha política abierta. Los importantes resultados en el norte misionero expresan una influencia política del partido en los sectores tareferos y trabajadores más explotados del misiones profundo, algo que se replica en la mitad de la Argentina.

Nuestro planteo de que convoquemos a un congreso del Frente de Izquierda Unidad se inscribe en este desafío: organizar tras una alternativa política independiente a quienes se enfrentan al gobierno, luchan cotidianamente y se pretende llevarlos a una falsa polarización entre dos fuerzas que comparten el mismo programa de ajuste, pobreza y entrega con el que gobiernan alternativamente hace décadas.

Se trata de una deliberación de cara a la sociedad que impulse la lucha por la agenda de los trabajadores: aumento de salarios y jubilaciones, vacunas, centralización del sistema de salud, prohibición de despidos, rechazo a la precarización y… sigue la lista. Un congreso que gane a los trabajadores al programa del FITU para que la crisis la paguen los capitalistas: no al pago de la deuda usuraria, ruptura con el FMI, nacionalización de la banca y el comercio exterior bajo control de los trabajadores; apertura de los libros, nacionalización de los recursos energéticos, de las empresas, etc.

Lógicamente un congreso del FITU en este momento tendrá también como tarea organizar la lucha electoral, sus ejes, sus candidatos y las acciones que empalmen entre los reclamos inmediatos tras una perspectiva política de ruptura con el PJ-kirchnerismo y con la oposición, en todas sus variantes. La conquista de los desencantados requiere más que eslóganes y buenos materiales de campaña. Se necesita mostrar la decisión de organizarse para enfrentar a los responsables de la destrucción de las condiciones de vida de los trabajadores y del derrumbe del país.

Nuestra propuesta es una herramienta para potenciar a los trabajadores, a los luchadores y a la perspectiva obrera y socialista.

Vamos por el congreso del FITU.

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