Políticas
3/6/2026
Los sectores favorecidos por Milei están a la cabeza de la fuga de capitales
La renta agraria, petrolera y minera se gira al exterior. Los trabajadores pagamos esta orientación con subas de precios y desempleo.

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Caputo y Milei.
El esquema de negocios promovido por el gobierno nacional en favor de los capitalistas exportadores está dando lugar a un crecimiento de la salida de divisas y la fuga de capitales, que contrasta con los pronósticos oficiales de inversión local y disparada de la actividad económica, dejando su paso un clima recesivo y de aumentos de los precios para los trabajadores, quienes terminan pagando precios internacionales por lo producido en el país.
El gobierno de Javier Milei flexibilizó el cepo para que las empresas multinacionales puedan girar sus ganancias a sus casas matrices en el exterior, fugando la mayor parte de la renta obtenía, en una dinámica creciente que desde diciembre del 2025 –cuando comenzó el esquema habilitado- hasta abril del 2026 implicó la salida de 1.543 millones de dólares del país.
La mayor parte de esta salida de divisas se concentra en dos rubros beneficiados por la política oficial de exportaciones y facilidades tributarias y administrativas (Rigi), de hidrocarburos y minería, en manos de un puñado de multinacionales. Mientras que las petroleras giraron divisas por 580 millones de dólares, las mineras lo hicieron por 280 millones. Detrás de estas se encuentran otros sectores beneficiados por Milei, como las alimenticias (105 millones de dólares), las cerealeras (145 millones de dólares), transporte (105 millones de dólares) y químicos (94 millones de dólares). La banca privada no figura en este esquema ya que acordó un sistema aparte para el envío de ganancias a sus casas matrices: otra fuente que alimenta la fuga de capitales.
Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (Cepa), en abril del 2026 la Formación de Activos Externos (FAE) del Sector Privado No Financiero - indicador económico que mide la salida de divisas por la compra de moneda extranjera- demandó 2.363 millones de dólares, y en los cuatro primeros meses de 2026 la demanda por este concepto ascendió a 9.006 millones de dólares. El saldo de la Inversión Extranjera Directa acumulado desde diciembre 2023 sigue siendo negativo por 390 millones de dólares.
Las libertades y facilidades ofrecidas por el gobierno fueron justificadas con que estos sectores -muchos de los cuales se benefician de las exportaciones en un periodo de crecimiento de los precios internacionales- vendrían a reinvertir sus ganancias en el país, impactando “positivamente” en toda la cadena industrial, con la demanda y activación de otros sectores conexos, cosa que no solo no ha sucedido sino que directamente se llevan la plata del país.
Gran parte de la expectativa de la burguesía nacional y de los capitalistas de otras industrias locales está puesta en que la “bonanza” del sector energético y las mineras redunde en una demanda de infraestructura, bienes industriales e insumos locales, lo que no estaría sucediendo. Peor aún, siquiera existe una inversión aplicada a mejorar la logística para la exportación de estos bienes –lo cual podría significar una mejora en industrias como la construcción y sus derivados, y el transporte-, sino que todo consiste en expoliar los recursos nacionales y girar las ganancias al exterior.
Cabe señalar que esta orientación no es gratuita para los trabajadores, debido a que el grueso de estas multinacionales se dedica a la exportación de materias primas con un alto impacto en la cadena de valor de la industria y el transporte local, configurando un esquema donde son los trabajadores –pagando precios más altos en los alimentos, energía, combustible, transporte, etc.- quienes terminan pagando por los negocios capitalistas.
El gobierno aplica la “teoría del derrame” demostrando su rotundo fracaso: los que más ganan se la llevan toda, en un esquema que favorece a unos pocos y que financian los trabajadores con mayores precios y despidos, con una industria local paralizada que siquiera abastece de insumos a las industrias exportadoras, donde priman las importaciones más baratas, siendo los sectores más beneficiados los que menos empleos generan.
Estamos ante un gobierno que gestiona los intereses de los exportadores, la banca privada, las multinacionales y el capital financiero, y que atenta contra los intereses de los trabajadores. Necesitamos echar a Milei y poner en pie un plan económico e industrial en manos de los trabajadores, que garantice el trabajo y la satisfacción de las necesidades postergadas de la clase obrera.




