Políticas
1/4/2025
Manuel Adorni: la reacción como utopía
Algunas coordenadas políticas sobre el candidato de LLA en CABA

Seguir
Manuel Adorni, de vocero presidencial a candidato
“Bienvenido a Momia BBS. Este mensaje ha sido creado automáticamente luego de completar el alta en la cuenta usuario. Gracias por ser parte de esta comunidad. Saludos. Manuel Adorni”. El mensaje es de una empresa dedicada al “sistema de tablón de anuncios” (BBS, por sus siglas en inglés), uno de los primeros servicios de mensajería informático, con algo de fama en los años 90. El encargado de la cuenta no es otro que el actual vocero oficial del gobierno de Javier Milei.
Según la periodista Victoria De Masi (Gelatina/julio 2024), que habitualmente escribe sobre los avatares de La Libertad Avanza y de sus personajes, el sistema recreaba una suerte de “utopía libertaria” de poder comunicarse e intercambiar sin Estado. Lejos de equivocarse, en las comunidades de este tipo encontraron lugar varios de los sueños de los ultraderechistas. Pero a Adorni el Estado no es lo que le molesta.
“Sindicalista”, bufón y ñoqui
Manuel Adorni, nacido el 28 de febrero de 1980 en La Plata y contador público recibido en la UADE, fue alguna vez sindicalista. Por supuesto no se conoce públicamente la empresa, aunque es sabido que estaba vinculada al delivery y al reparto. La patronal le pidió que firmara un documento para armar un gremio acorde a los servicios prestados por los empresarios. Un auténtico bufón.
Antes de llegar a la radio Rivadavia y al portal de Infobae, Adorni pasó por los sótanos de la comunicación, del mencionado Momias a la red social Taringa, convertida con los años en un centro de contacto digital de jóvenes derechistas. Un blog de economía política y su impronta tuitera y reaccionaria lo acercaron a la política, cuya primera experiencia oficial lo vio en 2019 armando el partido que conduce Ricardo López Murphy (hoy Republicanos Unidos) y apoyando la candidatura de Espert en 2019 (estuvo cerca de encabezar la boleta en CABA de Despertar) y de Milei en 2021.
Lejos de la simpleza, en 2023, la Asociación de Periodistas de la Televisión y la Radiofonía Argentinas (APTRA) y el grupo Clarín lo premiaron como “mejor Twittero” en los Martín Fierro Digitales, a diez días de consagrarse como vocero presidencial, mostrando que no por hablar en pocos caracteres uno se aleja de las esferas clásicas del poder de turno.
Su perfil como vocero toma forma en la arrogancia del impune. Adorni casi que sonríe cuando dice, en plena conferencia de prensa, que el 85% de los trabajadores estatales de la cartera del Ministerio de Mujeres fue “eliminado”, como si los empleados fueran cosas a borrar. Se cree gracioso en la confrontación con los periodistas opositores. Uno de los hechos más significativos de esta política son las risas frente a los despidos estatales, la calificación de Milei a Fabián Waldman como “señor domado” por cómo Adorni lo atacó por sus informes con videos en Casa Rosada frente al cierre del viejo “salón de las mujeres”, utilizado el año pasado para oficinas de comunicación de cuentas oficiales (“Peluca Milei”).
Adorni forma parte hoy del núcleo duro o “mesa chica” de Javier Milei, del riñón de su hermana Karina, a tal punto de que fue la persona que dijo “es un error de Santiago”, al referirse a la interrupción de Santiago Caputo a la entrevista de Milei con Jonathan Viale.
Pero, sobre todo fuera de cámara, Adorni se consagró como un señor de Estado: lejos de cualquier crítica genuina a la casta, se encargó de ubicar a sus familiares en lugares de poder y enriquecimiento. Su hermano Francisco fue contratado por el Ministerio de Defensa y tuvo un incremento del 420% del salario en seis meses. Pasó de cobrar a principios de 2024 unos 820 mil pesos a casi cuatro millones de enero 2024 a julio 2024. Fue por iniciativa del jefe de su sector Luis Petri.
Pero no se quedó ahí el vocero: contrató 100 personas de forma personal entre el inicio de su gestión y septiembre del 2024. Para ser más precisos: 101 contratos nuevos, de los cuales 29 son asesores y, el resto, directores y coordinadores. Además de su hermano, Adorni metió a su madre y a su tía a trabajar. Hay ñoquis y no es 29.
Fin
En una reciente entrevista en La Nación+, Adorni dijo que su proyecto político para la ciudad es que “deje de oler a comunismo”.
Si bien pedir coherencia, precisiones programáticas y otras yerbas pueda sonar ambicioso, lo que el vocero (que hará campaña teniendo la ventaja de hablar con los medios todas las mañanas y ya hizo saber que no renunciará) debería explicar es la cantidad de integrantes de su lista que integraron el gobierno que él critica.
Para empezar, el tercero en su lista, Nicolás Pakgojz, fue funcionario de Horacio Rodríguez Larreta. Fue jefe de Gabinete de la Secretaría de Desarrollo Urbano. Esa Secretaría es estratégica: pasan todos los pedidos de rezonificación y convenios urbanísticos. Allí Pakgojz realizó la presentación ante los legisladores porteños de Costa Urbana, la “Dubai” que se quiere construir en la zona de Puerto Madero. Quien está detrás es el okupa más grande de CABA: Eduardo Elsztain, que había intentado conseguir para sí de la ex ciudad deportiva de Boca durante décadas, pero lo logró durante la tertulia de Rodríguez Larreta. No casualmente hoy Pakgojz dirige la Agencia de Bienes del Estado.
Lo mismo vale para Andrea Freguia (4ta en la lista), que responde a los intereses de Cristian “373 propiedades” Ritondo, con una perlita: en 2023 era asesora en el senado de María Laura Leguizamón, del PJ kirchnerista. Hoy trabaja con Pilar Ramírez, ex Cámpora. También se podría decir lo mismo de Juan Pablo Arenaza, alfil de Bullrich, ex legislador del PRO.
La lista la completan personajes de esta raigambre reaccionaria: Solana Pelayo, directora del Banco Nación, del estudio jurídico Bruchou & Funes de Rioja, vinculado a la famosa familia de la burguesía; Lucía Montenegro, ultraderechista, famosa el año pasado por desviar una donación de leche para un comedor de la Villa 31 que no recibió la dosis completa de lo que se había donado, entre otros.
El objetivo de la candidatura es disputar poder político y caja al PRO para comerse un armado propio del macrismo con mayor facilidad. Eso explica la imposibilidad de diferenciarse con argumentos políticos de peso más que “olor a comunismo”. El tren fantasma de su lista no es más que un resumen de esa utopía reaccionaria. La que terminará cuando el pueblo argentino le aplique a él y a toda su banda su propia frase preferida de Twitter. “Fin”.
