03/11/2021
Deuda externa

Martín Guzmán ratifica que la prioridad es pagarle al FMI

Aseguró que cumplirá con el vencimiento de 1.900 millones de dólares en diciembre.

Martín Guzmán salió a calificar de «rumores infundados» las presunciones de que Argentina podría incumplir el pago de casi 1.900 millones de dólares al FMI por el vencimiento de capital de diciembre. Ratifica así que, mientras los voceros kirchneristas hablan de «no pagar la deuda con el hambre del pueblo», la prioridad del gobierno es seguir honrando puntualmente los compromisos financieros con el organismo mientras se negocia el repago del crédito de 44.000 millones de dólares (con sobretasa usuraria incluida, como evidenció el pago de más de 400 millones en intereses esta semana).

Así, en plena campaña electoral y desde Roma, el ministro de Economía expresó que el cumplimiento de los vencimientos con el Fondo Monetario no está en duda. Despejó así las especulaciones de los últimos días, en que distintos economistas -algunos allegados al gobierno como Emanuel Álvarez Agis- sugerían la posibilidad de que el país entre en mora o atraso, o que pida una extensión del plazo mientras avanzan las negociaciones. Ello porque, según las principales consultoras, si se gatilla el pago de capital de diciembre las reservas netas del Banco Central quedarían nuevamente en terreno negativo.

El hecho es que de todas formas deberá afrontar en el próximo período nuevos vencimientos por casi 1.000 millones en enero y 2.800 en marzo, mes en que también finaliza el changüí con el Club de París por el pago de otros 2.000 millones de dólares.

De esta manera, luego de un año volvería a registrarse un rojo contable en las reservas internacionales netas, a pesar de que en los primeros nueve meses del año se acumuló un superávit comercial superior a los 12.300 millones de dólares gracias al boom de los precios de la soja, y de los 4.300 millones que le cayeron de yapa en concepto de DEG del propio FMI. Una radiografía de que el problema es la fuga de dólares vía deuda externa y ventas del Central para contener nuevos saltos de la brecha cambiaria, y no una supuesta «restricción externa».

El punto es que el BCRA dilapidó solo en las últimas cuatro ruedas cerca de 400 millones dólares, que duplican el saldo positivo logrado en octubre a costa de reforzar el cepo cambiario -lo que recalentó la brecha con los tipos de cambio paralelos, y generó un choque con las patronales importadoras que lograron que el gobierno dé marcha atrás en la imposibilidad de hacer pagos anticipados. En ello se apoyan las presiones devaluatorias, que serían un golpe brutal en medio de una inflación galopante y cuando el año entrante debe aplicarse el esquema de tarifazos en los servicios públicos.

Guzmán desmiente versiones sobre atrasos en los pagos en medio de las largas reuniones que mantiene con funcionarios del organismo financiero en la capital italiana, donde el alumno de Stiglitz y Gustavo Béliz estiraron su estadía tras la cumbre del G20. Es ilustrativo de dónde se define la agenda del gobierno, incluso en vísperas de las elecciones. Por lo demás, que en unas pocas semanas se hayan consumidos los DEG en pagos al propio Fondo desmiente que los pedidos de nuevos préstamos que hizo el presidente en Glasgow apunten a financiar una transición energética para cumplir con metas climáticas.

Que la contracara de todo esto es el «hambre del pueblo» está fuera de duda, cuando desestimaron hasta un nuevo IFE mientras sigue creciendo la pobreza para no salirse de la hoja de ruta de ajuste fiscal que permitió lograr a septiembre un déficit de solo la tercera parte de lo previsto en el Presupuesto 2021. Ello gracias a que los salarios públicos y jubilaciones varían por debajo de la inflación, y la subejecución de los gastos de capital (obra pública) que se ubicaron por debajo de casi todo el mandato macrista -medido en relación el PBI.

A todas luces, esto evidencia la impostura de Alberto Fernández al decir que buscan un acuerdo con el FMI que no requiera ajuste. Contra el saqueo de las riquezas del país, el ajuste contra los trabajadores y toda la agenda de reformas de flexibilización laboral que implicará un nuevo programa fondomonetarista, la salida es la que plantea el Frente de Izquierda Unidad en contraposición a todos los candidatos patronales: el cese del pago y la investigación de la deuda externa fraudulenta y usuraria, la ruptura con el Fondo, y la nacionalización de la banca y el comercio exterior bajo control obrero para invertir el superávit comercial en un plan de desarrollo nacional sobre nuevas bases sociales.

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