21/07/2021

Más de 20 multinacionales liquidan sus negocios en el país

Escapan a sus casas matrices o a “inversiones” más rentables, en medio de una reestructuración y ajuste para recuperar ganancias.

Desde comenzada la pandemia, ya se cuentan más de 20 empresas multinacionales que se retiraron del país, transfiriendo sus negocios a capitalistas locales, otras multinacionales o directamente cerrando sus operaciones. Las patronales se valen de este “éxodo” para reclamar medidas de desregulación económica y fiscal, reforma laboral y “estabilidad jurídica”, ocultando el verdadero proceso subyacente de la crisis capitalista y un repliegue de sus “inversiones” para recuperar rentabilidad.

Entre las empresas más importantes que abandonaron el país se encuentran Falabella, Latam Argentina, Walmart y el laboratorio Lilly. El listado sigue, sumando varias aeronáuticas, empresas de indumentaria, laboratorios y otros rubros.

La última fue el caso de la estadounidense Eli Lilly, laboratorio especializado en medicamentos de alta complejidad, que decidió transferir la representación nacional de sus productos al Laboratorio Raffo. Las razones estarían “fundadas” por la caída de la rentabilidad del negocio debido a las restricciones y costos de importaciones y a los efectos del cepo cambiario para la remisión de dividendos.

Sin embargo, como ocurre con muchas otras multinacionales, se trata de una reestructuración internacional de sus negocios, que implica el retiro de distintos países de Latinoamérica (Chile, Perú, Ecuador y de América Central) para disminuir los “costos” de funcionamiento y recuperar parte de la rentabilidad perdida. En la Argentina, esto implica la destrucción de unos 160 puestos de trabajo, solo para esta empresa (El Cronista, 18/7).

Otro caso emblemático es el del cierre de las operaciones de la multinacional de origen chileno Falabella, que cerró sus 10 locales en todo el país, eliminando cientos de puestos de trabajo, amparándose en la caída del consumo, agravada por la pandemia. La firma preservaría su negocio de venta de materiales de construcción y para el hogar (Sodimac). Wallmart, un peso pesado internacional de los hipermercados, vendió su negocio en el país al grupo De Narváez, a fines del 2020, y ya venía de desprenderse de 12 locales, con el cierre de una sucursal y el despido de todo su personal y despidos en otras 13 dependencias.

En el rubro de la indumentaria, Nike intentó la transferencia de sus activos en la región al Grupo Axo, la cual aún no ha logrado concretarse; Asics (Japón) transfirió sus negocios al Grupo Dass; Under Armour (EE.UU) busca licenciatario para retirarse del país y Adidas le sigue los pasos (Idem).

Entre las aeronáuticas ya se retiraron del país Latam Argentina, Qatar, Air New Zealand y Norwegian, y otras tantas (Emirates, Cubana de Aviación, Ethiopian, Alitalia, Air Canada, Sky, Gol, Azul y British) tienen suspendidas sus operaciones y están evaluando la continuidad de sus negocios. Se trata de un sector particularmente afectado por la pandemia, que viene trasladado gran parte del costo de las restricciones a sus trabajadores, por medio de suspensiones, retiros voluntarios, despidos y liquidación de activos.

Esto ha quedado de manifiesto en el conflicto que protagonizan los trabajadores de Latam, quienes denuncian los intentos de vaciamiento de la empresa y rechazan la aceptación de los retiros voluntarios impulsada por la burocracia sindical. Las patronales, el gobierno y la burocracia descargan el ajuste sobre los trabajadores, comenzando por hacer pasar las rebajas salariales con el “compromiso” de la defensa de los puestos de trabajo; seguido por el ataque a los convenios colectivos y luego los despidos, luego de que las empresas hayan arrasado con losa derechos laborales.

La huida de las multinacionales es utilizada por la clase capitalista como ariete contra la supuesta presión fiscal, el alto “costo laboral”, la eliminación del cepo cambiario y la obtención de divisas y el achicamiento de la brecha cambiaría por medio de una fuerte devaluación. Pero, en verdad, expresa la reestructuración internacional e negocios de los grandes capitalistas en medio de la pandemia y la crisis capitalista mundial.

La contracción de la demanda y la caída del poder adquisitivo de los trabajadores es uno de los principales impulsos del retiro de gran parte de estas multinacionales, que están ligadas directamente al consumo. Paradójicamente, la única salida del capital a esta encrucijada implica un mayor ataque a las condiciones de vida de los trabajadores, lo que agravará aún más esta dinámica.

La salida obrera a esta situación es parte del programa que levanta el Frente de Izquierda Unidad, con la apertura de los libros de las empresas, la prohibición de despidos y suspensiones y la ocupación de toda planta o empresa que despida, para preservar el conjunto de los puesto de trabajo y las condiciones laborales. Seguido de la intervención del movimiento obrero por la recuperación del poder adquisitivo de los salarios, con paritarias que cubran el valor de la canasta familiar y un seguro universal al desocupado por arriba de la canasta familiar.

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