08/06/2021

Misiones: no llegamos a la banca por la fraudulenta Ley de Lemas

En los municipios donde no rige este mecanismo, la elección del PO superó cómodamente la media provincial.

El pasado domingo la provincia de Misiones debió elegir diputados provinciales y concejales en doce municipios de la provincia, en lo que fue la primera elección de las que se van a llevar adelante durante este año en el país. Con más de 18 mil votos, el Partido Obrero se ubicó en el cuarto lugar y se posicionó como una alternativa construida en el calor de las luchas de los trabajadores contra el ajuste que llevan adelante el Frente de Todos y el Frente Renovador en el país y la provincia. Quedamos a solo 3000 votos de ingresar a la Cámara de Diputados.

Votaron 160 mil personas menos que en 2019, y a pesar de que la renovación obtuvo una victoria con el 46,6% de los votos, la verdad es que perdieron 260 mil votos respecto a la elección anterior. Juntos por el Cambio y el frente del kirchnerismo y el PAyS, a pesar de mejorar sus votos respecto a 2019, no lograron hacerle sombra a la renovación: Juntos por el Cambio quedó a casi 20 puntos del Frente Renovador.

Las elecciones tuvieron como componente fundamental la fraudulenta Ley de Lemas, por la cual, en los municipios donde se elegían concejales, se presentaron decenas de sublemas apuntalando a las candidaturas del Frente Renovador, que gobierna la provincia hace 20 años. La Ley de Lemas se sigue utilizando solo en 3 provincias en el país: Misiones, la Formosa de Insfrán y la Santa Cruz de los Kirchner.

Entre los tres frentes llevaron más de 224 sublemas en toda la provincia, 65 del Frente Renovador, 90 del Frente Agrario y Social y 69 Juntos por el Cambio, y esto le permitió ensuciar la elección en los municipios donde se elegían concejales. Esta multiplicación de listas locales centra el debate en todos los municipios donde se produce, en el debate en la interna de los partidos tradicionales. Conduce a una trampa al electorado, porque las listas más votadas de cada espacio se llevan los votos del resto. Es un fraude para los electores, que votan un sublema y su voto se termina sumando para otro.

Para complicar aún más las cosas, no existen espacios en radio ni TV. Los canales y las radios fueron copados en la campaña por la renovación. El Partido Obrero no tuvo acceso prácticamente a los canales de TV.

El PO presentó lemas únicos (sin sublemas) en los municipios donde llevamos listas locales. Obtuvimos 18.500 votos, el doble de los obtenidos en 2019 y porcentualmente casi el triple del 1,3 de entonces: llegó al 3,67%, quedando muy cerca de llevar al primer diputado de izquierda a la Cámara. En los municipios donde no hubieron sublemas, el PO superó la media provincial quedando segundo en Colonia Victoria (25%) y 9 de Julio (15%), por sobre kirchneristas y macristas, y en Delicia (10%), Piray (10,7%), Apóstoles (5,1%) y Capioví (5,5%) fuimos la tercera fuerza.

Incluso haciendo una elección destacable en localidades donde habían sublemas, nuestros niveles de votación en las mismas caen respecto al resto de las localidades.  En Posadas, los 2653 votos a la lista del PO superó en votos al sublema más votado del kirchnerismo, en Eldorado llegamos al 5% de los votantes, en Oberá casi duplicamos los votos obtenidos en 2019 y en San Pedro superamos el 5% y triplicamos los resultados de 2019. En Garupá, en las afueras de Posadas, los niveles de votación son muy superiores a los de Posadas, simplemente porque no había sublemas. La Ley de Lemas nos restó, indudablemente, los votos que nos faltaron para llegar a la Cámara.

Nuestra campaña

El Partido Obrero construyo su campaña sobre la base de un debate político directo con los trabajadores en los barrios, con reuniones pequeñas apegadas a un protocolo de distanciamiento y cuidados sanitarios, así como la utilización de las redes sociales como forma de romper el cerco mediático que diarios, radios y canales adictos al gobierno provincial – y también a Juntos por el Cambio y el Frente Agrario y Social– impusieron al partido y sus propuestas concretas.

En una campaña donde se impuso la elección de personas y slogans, el Partido Obrero desarrolló una intervención denunciando el régimen de hambre y saqueo de la renovación y sus vínculos con todos los gobiernos nacionales de los últimos 20 años, sean K, macristas o del Frente de Todos. Levantamos la necesidad del ingreso de representantes de los trabajadores a la Cámara de Diputados, asociado a la lucha por un salario igual a la canasta familiar, el trabajo en blanco y por convenio, la necesidad de un plan de viviendas en toda la provincia o los reclamos de la mujer. Denunciamos especialmente el ataque del régimen renovador a las mujeres, visible en episodios escandalosos como el llamado del Intendente de Iguazú, Filippa, a violar a una periodista, o la destitución de un juez por acosar a sus empleadas.

Una elección en medio de una gran crisis social y sanitaria

La elección del Partido Obrero es un punto de apoyo para fortalecer una oposición real y de la clase trabajadora al régimen de la renovación. A fin de garantizar condiciones que le permitan ganar la elección, la renovación impuso un adelantamiento electoral para así no tener que disputar directamente contra la polarización del Frente de Todos y Juntos por el Cambio en las elecciones nacionales y mantener una “neutralidad” falsa que le permite negociar cuotas de poder mientras aplica en la provincia el ajuste en regla que exigen el FMI y el gobierno nacional.

Con tal de garantizar su cuota de poder no dudó en exponer la vida de los misioneros en el medio de la segunda ola de la pandemia. Los niveles de contagio y la cantidad de muertes son mucho mayores que las que se informan oficialmente en una provincia que ha vaciado periódicamente el sistema público de salud y precariza a los trabajadores que luchan día a día por salvar a los trabajadores misioneros. El impacto de la pandemia se vio reflejado en el bajo nivel de participación que no llegó al 60%, a pesar de que el gobierno renovador montó un operativo para vacunar a más de 40.000 personas la semana anterior a las elecciones. Una vez más la realidad se empeña en mostrar lo que un gobierno asesino de obreros busca ocultar.

El cuadro sanitario se vuelve más grave si observamos los índices económicos y sociales de la provincia. En Misiones hay un 37% de pobreza, que impacta con mayor fuerza en la juventud, las mujeres y los niños. El trabajo precario y la superexplotación laboral son la regla en el agro, la industria, el comercio, los servicios y el Estado. Los salarios rondan entre los $20 y $40 mil y las jubilaciones provinciales apenas si llegan a $20 mil muy por debajo de la Canasta Básica. Los reclamos de las trabajadoras de la salud, la línea 137 y las estatales pusieron de relieve esta realidad, a la cual el Frente Renovador no dio ninguna respuesta.

Tenemos la tarea de desarrollar a fondo al Partido Obrero para enfrentar este régimen en todos los terrenos.

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