Políticas
6/7/2026
Neuquén: “muletas” estatales también para patronales rurales
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Como otro aspecto de la orientación capitalista y de ajuste del gobierno de la “Neuquinidad”, no solo las petroleras nacionales o multinacionales gozan de beneficios impositivos y tributarios, también lo hacen otros sectores patronales. En este caso se debe contabilizar la reciente prórroga de la emergencia hídrica hasta fin del 2026 para las patronales de la agricultura, la ganadería, la forestación, la acuicultura y las actividades de granja.
Todo lo cual contrasta con la pérdida de subsidios en las tarifas de gas de los hogares de menores recursos, aspecto donde la “Neuquinidad” apoya incondicionalmente a Milei.
Fuera de los beneficios que se analizarán más adelante, estas patronales (muchas de ellas grandes terratenientes o grandes empresas) están en pleno auge de sus negocios. Por ejemplo, La Mañana de Neuquén del 2 de julio publicó un artículo donde tituló “Neuquén se consolida como el mayor productor de truchas del país”. En el mismo dos gerentes de empresas que se dedican a la acuicultura afirman que están en expansión. El country manager de Idris Patagonia afirma que “Venimos en una curva fuerte de crecimiento (…) empleamos directamente a unas 530 personas e indirectamente a otras 200”. Y según el diario Río Negro del 5 de julio reconoce que esto se debe al “impulso inicial del Estado neuquino, a través del Centro Pyme”.
Por su parte Gabriel Morales, presidente y director general de Salmón Trout S.A., también dijo que su empresa está “en expansión”.
Ocurre lo mismo en otros sectores. El 29 de junio pasado el diario Río Negro tituló que “Neuquén alcanzó su mayor stock bovino de los últimos 10 años”. Los terneros aumentaron un 32% respecto al año pasado y las terneras un 22%. Aún en el marco de la sequía y emergencia hídrica. Este sector ganadero ya lleva varios planes de beneficios fiscales y créditos a tasas subsidiadas, y cursa el quinto de ellos hasta el año 2029. Según un informe citado por TierraViva del 17/8/2023, en Neuquén 79 estancias de más de 10.000 hectáreas cada una ocupan más de la mitad de las tierras destinadas a ganadería y aquellas explotaciones ganaderas de menos de 1.000 hectáreas ocupan apenas el 3,9%. Con lo cual está claro que la mayor parte de los beneficios de las “muletas” estatales están destinados a las grandes empresas.
Los beneficios a las patronales del campo
Por una batería de leyes y decretos las patronales del campo gozan de eximiciones impositivas, planes de promoción crediticia a tasas subsidiadas y toda clase de “muletas” estatales. Desde hace 10 años que gozan de estas prebendas.
El Decreto 1303/2025 del 17 de octubre del 2025 es muy elocuente en ese sentido. Esta norma los protege o indemniza por “factores climáticos, meteorológicos, telúricos, biológicos o físicos, imprevisibles o previsibles, pero inevitables”. Incluso el gobierno para fundamentar esos beneficios se acuerda de la manda constitucional provincial de asegurar “un ambiente sano y equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas (…) sin comprometer las de las generaciones futuras” y su obligación de “proteger y preservar la integridad del ambiente”. Aspectos que deja de lado cuando se trata de facilitar el fracking y la contaminación producida por la actividad hidrocarburífera.
Se les otorga a las patronales del campo la “exención del pago del impuesto inmobiliario y del impuesto de sellos”, además de la suspensión de “las ejecuciones fiscales”. Trato que no reciben ni quienes son desalojados por no poder pagar un alquiler en el marco de la carestía de los mismos dado el déficit de viviendas que existe, ni el kiosquero de la esquina que debe pagar esos impuestos sí o sí.
Pero además, para asegurar mayores beneficios a las grandes patronales, el decreto determina “autorizar y aprobar, la adquisición de los bienes y servicios necesarios para atender la situación (…) sin límite de monto en excepción a lo normado” y “aprobar y autorizar la contratación de las obras que resulten necesarias (…) sin límite de montos”. Una política oficial de billetera abierta al presupuesto oficial, que por otro lado se niega a los comedores barriales o a la ayuda social. O que se retacea de la infraestructura educativa.
Y como si todo esto fuera poco, también se habilita a los organismos estatales a “otorgar subsidios, transferencias, donaciones y subvenciones, a Municipios y Comisiones de Fomento (…) por cada uno de los aportes” que estos hagan a esas patronales.
Por último, se les otorga a las mismas el privilegio de quedar exceptuadas “del cumplimiento de la intervención previa” de la Oficina Provincial de Contrataciones para todas las contrataciones que se hagan “en el marco de la presente norma”. Un dispendio propatronal con los fondos públicos y una invitación a toda clase de fraudes con precios de contrataciones y otras yerbas.
Y se les otorga, también, el privilegio que “los organismos técnicos competentes deberán atender de manera prioritaria (con pronto y preferente despacho) las demandas” de esas patronales.
Solo baste decir que quienes hacen colas en los hospitales desde horas de la madrugada para conseguir un turno no gozan de una “pronta y preferente” atención. Tampoco las largas colas que esperan la llegada del camion garrafero en las barriadas periféricas sin redes de servicios.
¿Y los peones?
Aunque a muchos patrones les gusta vestirse con botas, boinas y pañuelo al cuello para los eventos de la Sociedad Rural, lo cierto es que los que realmente se encallecen las manos en los surcos, pialando, cercando o recorriendo a caballo las extensiones de los campos, son los peones rurales o campesinos de Neuquén, que no gozan de ninguno de los privilegios que el Estado le garantiza a sus patronales.
El pasado 26 de mayo, La Mañana de Neuquén, con datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, el Indec y el Inta, demostró que los salarios del campo están todos muy por debajo de la línea de pobreza y que el trabajo no registrado es abrumador, ya que informa que “la ganadería patagónica emplea apenas entre 18.000 y 25.000 personas en las cinco provincias”. Lo cual refleja un dato impreciso incluso como trabajo registrado.
Como vimos los organismos estatales deben dar “pronto y preferente despacho” a las demandas de las patronales, pero todo indica que no ocurre al revés. Es decir, que las patronales tengan que dar pronto y preferente despacho a las demandas de los organismos oficiales o de sus peones. Por ejemplo ante una inspección laboral.
El boletín oficial de prensa de Neuquén del 31/10/2025 informa que el ministro de Trabajo firmó con el Renatre (Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores) y Uatre (Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores) un convenio para la “protección del trabajo rural”.
Según el Renatre habría 4.000 trabajadores rurales registrados en el año 2024 para todas las ramas en la provincia del Neuquén. Una cantidad muy menor a la que otros datos hacen presumir. Por ejemplo, tomando solo la rama bovina de la ganadería. Según el diario Río Negro del 29/6/2026 “Neuquén alcanzó el año pasado las 232.000 cabezas de ganado vacuno”, o sea solo en esa rama deberían existir gran parte de esos 4.000 peones registrados, ya que son campos y estancias de la zona pre y cordillerana, no de la Pampa Húmeda.
Pero respecto a la peonada no solo se trata de un trabajo no registrado o de salarios muy por debajo de la línea de pobreza, sino de las condiciones materiales de vida en esos campos y estancias, las que en general son deficitarias.
Cara y seca de una realidad moldeada por un gobierno rabiosamente capitalista y sus antecesores. Por eso es pura demagogia oficial del principal responsable de esta cruda realidad, el gobernador Rolando Figueroa, cuando en la Exposición Rural en Junín de los Andes dijo “Me resisto a pensar, como hombre de Estado, que el hijo del peón tenga que ser peón de los patrones toda la vida”. Pero obra como “hombre del gran capital” para que los peones sigan siendo sobreexplotados por estancieros y patronales.




