7/11/20266 min lect.

No tan distintos: la agenda común del Papa y Milei y un progresismo que finge demencia

Contra el aborto, la ESI y la diversidad sexual.

León XIV y Javier Milei

Que la iglesia es siempre la iglesia es una verdad de perogrullo que parece olvidada por un gran sector del progresismo argentino, que levanta a la agenda Papal como un mantra contra el tandem Milei-Trump. Cuando el Papa y Milei se junten, tras las diferencias de enfoque y las crisis que los han separado, hay una extensa agenda común en la cual el mileísmo, como todas las corrientes conservadoras, es heredero directo de la Iglesia Católica.

Efectivamente, el progresismo que lee las encíclicas de Francisco y León XIV como un planteo de límites al poder de los tecnomagnates (la inteligencia artificial) o al desarrollo económico que liquida el ambiente, se olvida no solamente que la Iglesia es, en sí misma, parte de ese poder capitalista, y en segundo lugar que la crítica se realiza en nombre de una regimentación conservadora que ha sido históricamente una forma de oprimir y dividir funcional al poder que ahora la iglesia cuestiona tibiamente de palabra.

1) Contra el aborto

Las encíclicas que se reivindican mantienen y refuerzan el posicionamiento de la iglesia contra el aborto y la eutanasia. Según la Encíclica Magnifica Humanitas: “el primer derecho humano es el derecho a la vida, desde la concepción hasta su fin natural, sin el cual es imposible ejercitar cualquier otro derecho. Cuando este derecho fundamental es negado -como sucede con el aborto provocado, el asesinato de inocentes y la eutanasia- nos encontramos frente a decisiones que la Iglesia juzga gravemente ilícitas”. Un refuerzo de la posición histórica de la Iglesia, totalmente funcional a la “batalla cultural” del mileísmo en el poder y a la liquidación del derecho básico al aborto legal, un objetivo central de la iglesia.

2) Contra la ESI

Otro tanto ocurre con la educación sexual integral, donde las encíclicas, tanto de León XIV como de Francisco, parecen marcarle el libreto a la macrista Clara Muzzio y su línea de provocaciones antiderechos. Sostiene León XIV: “En efecto, los padres tienen el derecho primario e inalienable de elegir el tipo de educación y de formación que se imparte a sus hijos, en coherencia con sus propias convicciones morales, culturales y religiosas”.

Fue justamente la transacción con esta posición la que llevó a que la Ley de ESI en nuestro país tuviera una laguna central que permite su no aplicación en toda la educación confesional. En esta dirección la 26150 sostiene que: “Cada comunidad educativa incluirá en el proceso de elaboración de su proyecto institucional, la adaptación de las propuestas a su realidad sociocultural, en el marco del respeto a su ideario institucional y a las convicciones de sus miembros”. De esta forma, se permite que las escuelas confesionales eviten el dictado de Educación Sexual Integral laica y científica y que la reemplacen con variantes homo–lesbo-transfóbicas, y oscurantistas, donde ni siquiera se enseñan los métodos anticonceptivos. Las reducciones biologicistas que avalan esta posición están también fuertemente presentes en las encíclicas papales. Es la campaña “con mis hijos no te metas” llevada adelante por la institución con el mayor prontuario de abuso infantil y encubrimiento del mismo en la historia de la humanidad.

3) Defensa de la familia tradicional y homo–lesbo–transfobia

La posición de la iglesia en defensa de la familia tradicional, como forma de regimentación social tiene, por supuesto, un lugar destacado en el corpus de Francisco y León XIV. Dice por ejemplo Laudato Si': “Aprender a recibir el propio cuerpo, a cuidarlo y a respetar sus significados, es esencial para una verdadera ecología humana. También la valoración del propio cuerpo en su femineidad o masculinidad es necesaria para reconocerse a sí mismo en el encuentro con el diferente. De este modo es posible aceptar gozosamente el don específico del otro o de la otra, obra del Dios creador, y enriquecerse recíprocamente. Por lo tanto, no es sana una actitud que pretenda "cancelar la diferencia sexual porque ya no sabe confrontarse con la misma”. Con prosa alambicada, conecta la pretendida defensa de la naturaleza y con un encasillamiento del género en el límite “natural” del cuerpo, la base de toda la orientación homo–lesbo–transfóbica propia de Nicolás Márquez y Agustín Laje. En el vocabulario, vuelve sobre la medicalización de la diversidad sexual y de género, con la afirmación de que “no es sana” (¿entonces es enferma?). Una idea que, vulgarizada y difundida en medios lúmpenes al amparo del Estado, fundamenta las golpizas de Palermo contra las pibas trans. Hay más de Francisco: “Pienso sobre todo en el matrimonio, como unión estable de un hombre y una mujer: nace de su amor, signo y presencia del amor de Dios, del reconocimiento y la aceptación de la bondad de la diferenciación sexual”. Homofobia mal disfrazada y hasta rechazo al divorcio vincular, que la iglesia combatió en su momento con uñas y dientes.

También en Magnifica Humanitas tiene un lugar destacado la oposición al matrimonio igualitario. Veamos: “La familia es un bien social primario. Fundada en la unión estable entre un hombre y una mujer, es el primer entorno en el que cada persona desarrolla su potencial, toma conciencia de su dignidad y aprende las primeras formas de verdad y bondad... La familia, la primera sociedad natural, dotada de derechos originales, es la célula fundamental e insustituible de toda organización comunitaria”. Aquí, se destaca la naturalización de la familia occidental (y cristiana), una tergiversación total porque las relaciones familiares son históricas, y responden a cómo una sociedad (en este caso una sociedad de clases) organiza la reproducción social, para perpuetuarse, perpetuando así las relaciones desiguales de poder y explotación al interior de la misma. Es este lugar histórico de la familia el que explica la doble opresión de la mujer, cuyo cuerpo es el terreno central a controlar para regimentar la reproducción social.

El porqué de la coincidencia

Volviendo al título de esta nota, podemos decir, de nuevo “no tan distintos”. Es que lo que discuten la iglesia y la corriente conservadora trumpista es cual es la mejor variante de control social y contención en una etapa de crisis de fondo del régimen social capitalista. En esa variante de contención, la Iglesia se postula como garante de un orden social en crisis reforzando los vínculos familiares y la regimentación desde el púlpito al hogar. En esa linea, las críticas de la iglesia al poder económico lejos de afectar los fundamentos del poder, ubican en un terreno moral la necesidad del resguardo de los pobres (“porque de ellos será el reino de los cielos”) de los abusos de un sistema cuyos fundamentos la iglesia defiende celosamente.

La visita de León XIV: Milei y la oposición quieren la foto con el Papa
La visita de León XIV: Milei y la oposición quieren la foto con el Papa
El problema de la visita papal no está en lo que se dice, sino en lo que se calla. -
prensaobrera.com
La visita del Papa y la lucha contra la impunidad de los abusos sexuales en la Iglesia
La visita del Papa y la lucha contra la impunidad de los abusos sexuales en la Iglesia
Sobrevivientes de abusos eclesiásticos denuncian el encubrimiento clerical y estatal. -
prensaobrera.com
Juan García

Juan García

Ver sus notas

Más para leer

Prensa Obrera

Sumate a la comunidad

Hacemos periodismo de otra clase

Necesitamos ser independientes: nos autofinanciamos en un esfuerzo colectivo de quienes estamos de este lado de la lucha. Con tu aporte mensual podemos seguir creciendo en esta tarea militante, haciendo oír la voz obrera y la perspectiva socialista para que gobiernen lxs trabajadores