01/12/2021
Provincia de Buenos Aires

Presupuesto 2022, la confesión del ajuste de Kicillof

El ministro de Hacienda, Pablo López, presentó el proyecto en la Legislatura.

El gobierno de Kicillof confiesa un nuevo ajuste con el Presupuesto 2022, al servicio de los acreedores de al deuda provincial. La exposición del ministro de Hacienda bonaerense Pablo López al presentar el proyecto de ley en la Legislatura intentó disimular los recortes como en Salud, y la austeridad en toda la línea del gobierno provincial.

López expuso sobre el proyecto de Presupuesto y la Ley Impositiva para el 2022. Para disimular que significan para los bonaerenses un nuevo ajustazo, el ministro echó mano a comparaciones fuera de lugar como los “aumentos respecto a 2019”, omitiendo que hubo dos ejercicios presupuestarios en el medio (y uno fue, justamente, la prórroga del presupuesto 2019) y una inflación sostenida.

El festejo de la reestructuración de la deuda provincial en moneda extranjera y la idea de un “pago sustentable” fue un eje central de López, pero justamente el proyecto refleja que esa “sustentabilidad” busca garantizarse a fuerza de recortes presupuestarios mientras se agravan los problemas estructurales de la provincia, como el 50% de pobreza, la crisis habitacional, sanitaria y educativa.

El ajuste en Salud

En materia de Salud, cuando la variante Ómicron reafirma que aún estamos en plena pandemia, el proyecto prevé una reducción nominal. Mientras en 2021 la provincia destinó 140.417 millones de pesos, se planifican 135.282 millones para 2022.

La excusa para justificarlo es que en 2021 hubo una “inversión extraordinaria” por el Covid-19, de 27.162 millones de pesos. En lugar de desmantelar todo refuerzo al sistema de salud, ¿no debería prepararlo para que no suceda de nuevo una situación dramática como en la segunda ola? El mismo ministro en su exposición relativizó en más de una ocasión que la pandemia hubiera terminado, mencionando posibles rebrotes  como está sucediendo actualmente en otros países.

De todas formas, los autoelogios de López a la “inversión extraordinaria” en Salud y el plan de vacunación no son más que un relato. Los médicos de la Cicop se han movilizado hace pocos días contra el cierre por decreto de un nuevo “aumento salarial” por debajo de la inflación. Los trabajadores del Instituto Biológico enfrentan la privatización que impulsa el gobierno, y que puede tratarse en las mismas sesiones que el Presupuesto 2022. El “Estado presente” pretende desfinanciar el Instituto Tomás Perón de La Plata, que produce vacunas y controla alimentos, para seguir recortando el presupuesto sanitario y en favor de los negociados de los laboratorios y pulpos privados de la salud.

Sin plan de viviendas

Es innegable que la provincia de Buenos Aires atraviesa una crisis habitacional como nunca antes, asociada al crecimiento de la pobreza y la miseria. Frente a esta situación crítica, lo anunciado en la conferencia por el Ministro López se reduce a un “plan de viviendas donde se proyecta la construcción de más de 10.000”, cuando el déficit habitacional reconocido por funcionarios del propio gobierno de Kicillof supera el número de 1.200.000 bonaerenses que no tienen vivienda o sobreviven en lugares inhabitables. Una aspirina no cura el cáncer.

Refuerzo al represor Berni

En ese sentido, nuevamente el Presupuesto refleja la orientación para hacer pasar el ajuste: palos y balas contra los que reclamen y regimentación en los barrios. Es lo que ya demostraron en los hechos con la brutal represión en Guernica el año pasado y con otros desalojos violentos en distintos distritos.

Luego del aumento que rondó el 50% en Seguridad entre 2020 y 2021, el gobierno planifica seguir reforzando la policía de Sergio Berni y las policías locales. El anuncio incluye sumar 20.000 nuevos efectivos a la maldita Bonaerense, y plantea inversiones en “tecnología”, es decir en instrumentos para la represión. El resultado de este reforzamiento policial, que hace propios los planteos de la derecha, no va a ser un combate al crimen sino más gatillo fácil.

Menos Educación

La educación viene siendo sacudida por todos los gobiernos. Crisis edilicia, salarios de miseria a sus trabajadores, precarización laboral creciente como promueve Kicillof de la mano del programa +ATR, falta de herramientas y materiales para las clases, crisis del Sistema Alimentario Escolar, son ejemplos.

Esta orientación ajustadora se pretende profundizar ahora, que es cuando más sería necesaria una inversión para garantizar las condiciones para una presencialidad segura, con condiciones de higiene y bioseguridad adecuadas, e incluso para dotar a alumnos y docentes de la conectividad que se negó durante toda la pandemia. Pero en una gráfica e instructiva presentación, el funcionario mostró que el aumento dispuesto para Educación en 2022 es del 21%… ¡respecto a 2019!

Presupuesto “con perspectiva de género”, el viejo truco

López se detuvo algunos minutos a explicar que este es “el primer presupuesto con perspectiva de género de la provincia de Buenos Aires”. Es por destinar en la materia el 2,4% del presupuesto total, a partir del artilugio de contar allí ítems como el Servicio Alimentario Escolar y otros programas elementales que de nuevo no tienen nada. Siguen sin construirse casas refugio o destinarse recursos para las víctimas de violencia, mientras los femicidios y la violencia hacia las mujeres y diversidades siguen en aumento.

El viejo truco de sumar “con perspectiva de género” no debe engañar a nadie. El gobierno sostiene todo el régimen de subsidios y exenciones impositivas a la Iglesia, sosteniendo su injerencia retrógrada en salud y educación, que bloquean el dictado de ESI y la implementación plena de la IVE. Todo el sentido de esta denominación es dotar de un título “progresista” a un presupuesto ajustador.

Organicemos el rechazo al presupuesto fondomonetarista

El presupuesto ajustador de Kicillof va en sintonía con la política del gobierno nacional de Alberto y Cristina Fernández, al servicio de acordar con el FMI y cumplir con los acreedores internacionales de una deuda usurera e ilegítima. Con esa base común el oficialismo negocia los votos de la oposición patronal de Juntos por el Cambio, pero debe cerrar todavía al propio Frente de Todos: el reparto del Fondo de Inversión Municipal, tema de reclamos de los intendentes, no se tocó en la conferencia de López.

Los trabajadores no tenemos futuro bajo esta perspectiva. La deuda solo se pagará con más hambre del pueblo, y tenemos que organizar la lucha para rechazar esa orientación. En ese sentido, la jornada de lucha y movilización convocada por el Frente de Izquierda Unidad y numerosas organizaciones para el próximo 11 de diciembre es trascendental. Copemos la Plaza de Mayo contra el pacto con el FMI, contra el pago de la deuda, la reforma antilaboral y el ajuste, y por todos los reclamos populares.

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