03/08/2021

Ribeiro, una nueva Garbarino

La firma entró en concurso de acreedores y adeuda sueldos a 1.800 trabajadores.

La compañía de venta de electrodomésticos Ribeiro informó este lunes que ingresa en concurso de acreedores. La firma argumenta que su crisis empezó a partir de la devaluación de abril de 2018, con sus “consecuencias inmediatas” de “altas tasas de interés e inflación y, en contraposición, la baja en el poder adquisitivo de nuestro cliente promedio”, que mermaron sus ventas. Además, al momento de la devaluación se encontraba endeudada con proveedores del exterior. La pandemia habría terminado de descalabrar la empresa, que buscó un socio inversor para relanzar el negocio pero no lo consiguió por el cuadro de crisis más general.

Ribeiro tiene deudas irrecuperables con varios bancos (según el Banco Central) y adeuda salarios a sus 1.800 trabajadores. Además, venía cerrando sucursales y ejecutando despidos. En Tucumán los empleados hicieron una denuncia ante la justicia laboral para embargar la mercadería e intentarán subastarla para cobrar los salarios atrasados desde febrero. En esa provincia, la empresa debe 6 millones de pesos en sueldos (Iprofesional, 27/7). Ya en 2019, los trabajadores de las tres sucursales salteñas fueron al paro por sueldos adeudados. Pese a que la empresa se había visto favorecida con una reducción de los aportes patronales del 70%, pagaba sueldos en cuotas.

La debacle de grandes jugadores del sector como Ribeiro y Garbarino ha favorecido, según Iprofesional (30/7), a empresas rivales como Megatone, Musimundo y Frávega. De todos modos, en términos globales, en los últimos años el mercado de electrodomésticos “se achicó el 50% en unidades” (Clarín, 2/8). A comienzos de año, se retiró del país el grupo chileno Falabella.

Frente a esta situación, las patronales -que en sus tiempos de expansión mantuvieron los bajos salarios- descargan la crisis sobre los trabajadores. En Garbarino, los empleados no cobran desde abril y les cortaron la cobertura de salud. La empresa dejó de pagar los aportes patronales hace un año. Por eso, se autoconvocaron y luchan por sus derechos.

Las patronales encuentran un aliado inestimable en la burocracia de la Federación de Empleados de Comercio (Faecys) que lidera Armando Cavalieri, cómplice de los despidos y la superexplotación en el sector.

La caída en la venta de electrodomésticos es parte de una caída más general del poder adquisitivo del salario, posibilitada por un gobierno que se jacta de impulsar el consumo, pero orienta sus recursos al pago a los acreedores financieros. Con el recientemente lanzado Ahora 30, lo único que se ofrece es que los artefactos se paguen en dos años y medio a través de cuotas, cuando ya se viene agravando el endeudamiento familiar.

Frente a la crisis en el retail, es necesario exigir el pago de las deudas salariales a los trabajadores y la preservación de los puestos de trabajo. Ante la debacle a la que han conducido al país los últimos gobiernos, debemos oponerle un plan económico discutido por los trabajadores que parta del no pago de la deuda externa, la nacionalización de los recursos estratégicos y un salario igual a la canasta familiar.

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