Políticas

29/7/2022|1650

Sergio Massa, el amigo de la embajada norteamericana

Con el embajador norteamericano

“Si Massa avanzara en la política argentina y tuviera cargos predominantes, no se alinearía con la integración latinoamericana sino, como en los ’90, con Estados Unidos, Israel y la Otan”. Esta profecía, del año 2013, pertenece al oficialista Luis D’Elía.

Hoy Massa se ha convertido en el superministro del gobierno del Frente de Todos, a cargo de una megacartera de Economía, Desarrollo Productivo, Agricultura y Pesca. Además, manejará el vínculo con los organismos internacionales de crédito (Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Corporación Andina de Fomento).

Los vínculos del expresidente de la Cámara de Diputados con Washington vienen de lejos. Ya en 2009, la entonces embajadora norteamericana en el país, Vilma Socorro Martínez, reportaba en un cable confidencial -revelado por Wikileaks- las conversaciones mantenidas ese año con el tigrense y con el actual presidente Alberto Fernández, ambos exjefes de gabinete de Cristina Fernández de Kirchner. La diplomática destaca la “orientación pro-estadounidense” de ambos. Ninguno de los dos ahorra críticas furibundas hacia el kirchnerismo (pueden consultarse aquí y aquí).

Como parte de sus ambiciones presidenciales, Massa cultivó importantes relaciones en Estados Unidos. En 2017, sin siquiera ser funcionario nacional, participó de la asunción de Donald Trump, invitado por el exalcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, mundialmente reconocido por sus políticas represivas de “tolerancia cero”. Con el Giuliani Security & Safety, el equipo de Massa llegaría más tarde a un acuerdo que establece la colaboración para la “prestación de servicios de asesoramiento [en seguridad] para clientes corporativos y gubernamentales” (Clarín, 5/2/18). Es decir, se transformó en un referente y lobista para Latinoamérica de esas políticas reñidas con las libertades democráticas.

Un año antes de asistir a la coronación de Trump, de todos modos, Massa había participado de la Convención del Partido Demócrata que proclamó la candidatura de Hillary Clinton (Tiempo Argentino, 19/1/17), derrotada por el magnate en los comicios de 2016. El “panquequeo” y la operación a varias bandas son características conocidas del flamante superministro.

En 2019, Massa se alineó con el golpe en Venezuela orquestado desde Estados Unidos, planteando abiertamente la salida de Maduro del poder. A tal efecto, recibió a Elisa Trotta, la embajadora argentina del autoproclamado presidente del país caribeño, Juan Guaidó (Télam, 9/2/19).

Como miembro del gobierno del Frente de Todos, Massa viajó en junio de 2021 a Estados Unidos. En esa ocasión, hizo gestiones a favor de Pfizer para las vacunas contra el Covid-19, en el marco de un fuerte cabildeo de esa empresa. También se entrevistó con referentes del Congreso Judío Estadounidense, un reconocido lobby sionista. Y se encontró con el expresidente Bill Clinton, a quien le obsequió una camiseta del club Tigre -del que es jefe- con el apellido del mandatario bordado en el dorso (Página 12, 19/6/21).

Así como defiende a Giuliani, Massa es un admirador de las políticas de seguridad israelíes, que son las mismas que están al servicio de la opresión del pueblo palestino. En 2017, se entrevistó en Israel con el entonces jefe de Inteligencia de ese país (Nuevos Papeles, 3/3/17).

La llegada de Massa al “superministerio” ha sido bien recibida por el Departamento de Estado y el Fondo, según informa La Política Online (28/7). En Wall Street, las acciones de firmas argentinas subieron -un 20% en el caso de Edenor. También lo hicieron los bonos en dólares.

Esto obedece, precisamente, a que el imperialismo y el gran capital lo ven como un hombre de confianza que intentará avanzar en las políticas de ajuste y devaluación que reclaman -a expensas de las masas trabajadoras.

El kirchnerismo respalda el desembarco de Massa, y no es extraño porque la propia Cristina viene dando señales a los mercados. La vice se reunió en abril con la referente del Comando Sur, Laura Richardson, y con el embajador Marc Stanley, con el propósito de hacer olvidar sus críticas previas al Fondo. El ministro Wado de Pedro, en tanto, muy próximo a la vice, ha visitado los cónclaves empresarios del Consejo Interamericano del Comercio y Producción (Cicyp) y el Foro Llao Llao para ganar la confianza de los hombres de negocios (La Nación, 7/7). Y, al igual que Massa, hizo su propia gira por Israel junto a varios gobernadores.

Frente a la subordinación al imperialismo y la aplicación del ajuste, que abarca a todas las alas del Frente de Todos y a la oposición patronal (Juntos por el Cambio y los “libertarios”), la salida pasa por impulsar un paro nacional y un plan de lucha, y por el desarrollo de una alternativa política de los trabajadores.