Políticas
3/7/2026
¿Sin gas en ola polar? Exportaciones récord, desabastecimiento y tarifazos
La falta de inversiones y obras provoca restricciones en la industria, desabastecimiento de GNC y amenaza a los hogares.

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La crisis por el desabastecimiento de gas se encuentra en sus peores momentos, con parte importante de la industria paralizada o trabajado con limitaciones, problemas en el expendio de GNC para miles de vehículos y trabajadores de las apps de transporte, remises y taxis, y con la amenaza de llegar a un corte en el suministro a los hogares de producirse, según el gobierno, algún “imponderable”. La paradoja de un país con la cuarta reserva de gas no convencional, que está batiendo récords de exportaciones, pero no puede satisfacer el consumo local por falta de inversión y obras públicas.
La situación se encuentra en un estado alarmante debido a la convergencia de distintos factores, como la suba de los precios internacionales del gas y los combustibles por la guerra en Medio Oriente -apoyada por Javier Milei-, la ola de frio polar en varias regiones del país, la priorización del gobierno de un esquema de exportación de hidrocarburos en defensa del negocio de las petroleras y la falta de inversión y obras publicas para garantizar el abastecimiento local.
El gobierno no puede garantizar la provisión de gas para la industria del país, sugiriendo la compra directa en el mercado internacional a precios exhorbitantes que hacen más conveniente paralizar la producción, trasladandole la crisis a los trabajadores, con suspensiones, despidos, ajuste y recortes. El precio internacional del GNL pasó de 11 dólares el millón de BTU a unos 26 dólares, mientras que en el mercado interno las industrias pagaban unos 4,5 dólares.
Metrogas (CABA y sur del conurbano bonaerense) y Naturgy BAN (norte y oeste del conurbano bonaerense) mantienen restricciones del 50% en los consumos diarios de la capacidad reservada contratada en condición “firme” de los grandes clientes, y la suspensión de los contratos interrumpibles que acceden a un gas un 65% más barato. Lo que es replicado en el interior de la provincia de Buenos Aires por Camuzzi y sus restricciones, y en otros puntos del país donde la demanda industrial es importante.
Esta situación también se traslada a miles de personas con vehículos que requieren de GNC y a otros tantos trabajadores de las apps de transporte, taxistas y remiseros, quienes no pueden acceder a cargar combustible y por lo tanto a vivir de su trabajo, lo que ha suscitado protestas, piquetes y cortes de calle en reclamo para que se garantice el abastecimiento de GNC en las estaciones de servicio.
El secretario de Coordinación de Energía y Minería, Daniel González, señaló que esta situación no se trasladaría a los domicilios y hogares de los trabajadores “en la medida que no haya un imponderable”, lo que abre el abanico para todo tipo de posibilidades que podrían detonar una tormenta perfecta.
González también agregó que desde el gobierno quieren “transparentar el costo de la energía para que cada actor económico pueda tomar decisiones racionales de consumo”, una forma de decir que quienes puedan pagar el gas a cualquier precio podrán acceder al mismo -aunque no sea rentable en términos productivos- mientras que desde el gobierno esperan que los tarifazos sirvan para controlar el consumo de las viviendas y hogares de las familias obreras, con autorestricciones para cuidar el bolsillo.
El "sinceramiento de precios" que pretende el gobierno es una estafa, ya que los trabajadores y usuarios no tienen acceso a los libros de las empresas para conocer cuál es el costo real de producción, cuando las patronales reciben diferente subsidios y beneficios del Estado.
La política del gobierno impide cualquier posibilidad de que la expansión de la producción derive en un abastecimiento tanto de la gente como de los industriales, ya que lo que se hace es promover la renta petrolera para un puñado de capitalistas y los fondos de inversión detrás de estos.
Desde el gobierno insisten en que no es “rentable” realizar la inversión necesaria para transportar la producción de Vaca Muerta a Buenos Aires y otros puntos del país para satisfacer los picos de demanda de la temporada invernal, confirmando que la orientación que defienden es la de los negocios de las petroleras exportadoras.
El gobierno de Javier Milei solo intenta garantizar los negocios de los exportadores, trasladandole la factura a los trabajadores que pagan el gas a precios internacionales, teniendo que limitar los consumos en época invernal para cuidar los bolsillos y con la amenaza latente de cortes y desabastecimiento que ya afecta a miles de trabajadores.
Hay que nacionalizar toda la estructura energética del país, poniéndola bajo control de los trabajadores, garantizando el acceso del gas y al combustible de la población y poniéndola detrás de las necesidades industriales y sociales de la clase trabajadora, realizando las inversiones y obras necesarias para garantizar el abastecimiento local.




