10/09/2020

Y Kicillof tiró la toalla…

Se abre una gran deliberación entre todos los estatales de la Provincia.

Un Kicillof leyendo un discurso con palabras cuidadas pintó a un gobernador golpeado frente al motín policial. No es para menos. El contenido del discurso fue el de “satisfacer reivindicaciones históricas de la policía bonaerense desde tiempo inmemorial”. Es decir que cedió a la extorsión del levantamiento policial más extendido de la tenebrosa historia de la Bonaerense.

El anuncio salarial que “comienza el sendero de equiparación con la Policía Federal” implica un aumento cercano al 40% para los 92.000 hombres y mujeres de esta fuerza descomunal. Luego del anuncio, días pasados, de un paquete de $37.000 millones en diez mil policías más, 2.200 patrulleros y más cárcel para unos cinco mil presos, además de reparaciones en 96 comisarías. Tras nueve meses de administración de una provincia defaulteada con paritarias suspendidas y con el sistema sanitario al borde del colapso, el gobierno “progresista” de Kicillof destina una masa enorme de recursos para reforzar el aparato represivo. Cuando se refirió a la “profesionalización de la fuerza hacia estándares internacionales” no sabemos si se refirió, por ejemplo, a los estándares de la policía norteamericana, a la bestial policía de Macron, a los carabineros de Piñera, a los crímenes de la policía y los parapoliciales de Maduro, de Ortega o de Bolsonaro. O tal vez a la de la conmocionada Colombia por el crimen del abogado Ordóñez con las pistolas Tasser que defiende Berni, junto con Bullrich.

Kicillof describió una “provincia rica con un Estado pobre”. Interpelamos al kirchnerismo: ¿quiénes serían los ricos? Porque el 50% de los habitantes está bajo la línea de pobreza. No se refirió a la oligarquía terrateniente de la pampa húmeda, a Techint, a los bancos, las cerealeras o a las empresas automotrices. Al menos no dijo que ellos pagarían semejante crisis, ni el aumento a los policías y mucho menos a los médicos y enfermeros que pierden la salud y hasta la vida en las trincheras del coronavirus.

En el discurso, el gobernador no dijo una palabra del crimen de Facundo Castro que conmueve al país. La omisión es complicidad, porque no se puede disociar el levantamiento de la responsabilidad policial en su desaparición forzada seguida de muerte. Tampoco de la deriva que podría tener que fue encontrado un virtual cementerio de huesos de otros desaparecidos. Los aplausos de los mandos policiales presentes dieron la impresión de responder a un pacto previo.

Volvemos sobre la cuestión del “golpismo”. Indudablemente la jugada de rodear Olivos de patrulleros fue audaz, con desplante a la invitación al diálogo del Presidente incluido. Pero esta asonada policial no tuvo como objetivo voltear a un Presidente. Cuando el comisario Navarro destituyó al gobierno electo de Obregón Cano y Atilio López en la Córdoba de los ’70, fue porque el presidente Perón lo respaldó. Si Perón sostenía al gobierno constitucional, Navarro terminaba preso, al menos hasta la dictadura. Pero lo central, con todo, es que ningún sector de la clase capitalista argentina está en golpe alguno. Al contrario, tienen en Fernández al gobierno más apto disponible para aplicar su agenda de reforma laboral, previsional e impositiva, que es la del FMI, por un sencillo motivo: es el que mayor capacidad de contención tiene, aunque no sepamos cuánto le durará, para hacer pasar la agenda antiobrera. Por eso, al producirse el “abrazo” a la quinta presidencial, la derecha tomó distancia y repudió, en nombre de la “república”. No deberíamos descartar que algunos pícaros intendentes pejotistas hayan estado detrás de la jugada de Olivos.

La cuestión del DNU alterando la coparticipación contra la Ciudad, desde luego, reaviva un enfrentamiento con la derecha que la gobierna. La cuestión irá a parar, con seguridad, a la Corte. Lo cual demuestra, digamos de paso, la importancia del enfrentamiento en torno a la reforma judicial. En el cuadro de crisis capitalista aguda que atravesamos y atravesaremos, la Justicia será árbitro de innumerables conflictos derivados de la catástrofe social, pero también de las disputas intercapitalistas. Las distintas fracciones capitalistas quieren el control de ese arbitraje, no solo su propia impunidad. Señalemos que los “demócratas” del Pacto de Olivos jamás dictaron una ley de coparticipación y que en estos 26 años desde 1994, le fueron cediendo a la Nación hasta el 75% de los recursos tributarios totales, esencialmente para el pago de la “deuda eterna”. Es decir, tenemos un diferendo que escala la crisis política entre fulleros antifederales.

Notablemente no fue Berni quien secundó al gobernador. Su ministro estrella luce estrellado. El “empoderamiento” de la bonaerense del excarapintada se volvió en su contra. Los amotinados le espetaban, mediante carteles, “Berni poné la cara”, ante un ministro televisivo literalmente borrado de todo escenario público durante los cuatro días transcurridos de la crisis. Su suerte parece echada. Y con ella un posible golpe fuerte sobre Cristina y el propio Kicillof en el desenlace de la crisis. Por nuestra parte no arriamos ni un minuto el Fuera Berni.

Por estas horas la aceptación policial de los anuncios es una incógnita. “No es lo pactado” dijo Luis Tonil, uno de los voceros de la difusa representación policial. A pesar de que el gobernador apenas balbuceó un “esto no puede repetirse nunca más”, como el más benévolo de los maestros ante una travesura infantil. Tal vez pretendan más garantías de impunidad en varios sentidos. Incluso en lo económico, puede ser insuficiente ante la caída de los negocios paralelos de la fuerza que implica una pandemia que no tiene visos de finalización por ahora. Aún cuando se triplicaron las “horas cores” de $40 a $120, un importe que no alcanza a la hora extra de un salario mínimo.

El Partido Obrero no apoyó ni apoya este motín policial. Su desenlace es un refuerzo del aparato de represión de los ocupantes de tierras como los de Presidente Perón o de los obreros en lucha como los del puerto, encarcelados por luchar por su salario. Pero ahora se abre otro capítulo para docentes, médicos, enfermeros y estatales de toda la Provincia: autoconvocarse de manera intergremial para luchar por un inmediato 40% para sus salarios. Fondos masivos inmediatos para el sistema de salud al borde del colapso. Estos reclamos estarán al tope, seguramente, en la movilización del próximo 17 de setiembre del Plenario Sindical Combativo.