05/12/2020
CABA

A un año del veto histórico que le impusieron a Larreta les residentes y concurrentes

Por Rocío Erre residente de Tribuna Municipal

El viernes 4 se cumple un año de la mayor conquista del movimiento de residentes y concurrentes CABA, cuando en la Jefatura porteña, bloqueo mediante, miles de residentes y concurrentes le arrancaron al gobierno de Horacio Rodríguez Larreta el compromiso de veto a la ley precarizadora 2828. Este hecho se haría efectivo al día siguiente, en el final de una lucha que duró 8 días, con paro ininterrumpido y movilizaciones masivas. Un movimiento que se conformó desde abajo, con asambleas diarias y un plan de lucha que se fue profundizando hasta ganar.

Cómo se gestó la victoria

El 21 de noviembre, la comisión de salud de la Legislatura dio dictamen favorable a una ley ultra precarizadora, que venía a legitimar un régimen de explotación laboral perpetuado sobre residentes y concurrentes. Con la firma del oficialismo y el kirchnerismo, la comisión daba el aval para aprobar una ley que no había sido discutida bajo ningún concepto con residentes y concurrentes. Frente a esto, la asamblea de CABA dispuso un plan de lucha inmediato, que inició con la propuesta de un paro y movilización el día de la votación. Previamente, se recorrieron todos los despachos legislativos con la posición consensuada en la asamblea, tarea maratónica llevada adelante por quienes nos veíamos afectades por una ley que apuntaba contra la jornada laboral, los derechos a paritaria e imponía sanciones y persecuciones. El paro del 28N resultó masivo, y el gobierno tuvo que votar una ley reprimiendo con la policía y la patota de la Legislatura a residentes y concurrentes que intentábamos presenciar la votación pública. El enorme rechazo a esta impostura y el repudio a la represión cobraron fuerza, desarrollando las jornadas de lucha subsiguientes. El paro se fue refrendando día tras día, con asambleas generales de miles de trabajadores. La organización y los métodos de la clase trabajadora fueron madurando al calor de asambleas por efectores y el copamiento de las calles. Les residentes y concurrentes entendimos que no había otra forma de voltear la ley que no fuera con acciones directas y masivas. El paro sin guardias cobró una fuerza importantísima, porque garantizaba la presencia de cientos de compañeres que día a día sostienen los servicios producto del vaciamiento hospitalario, y a quienes Larreta les paga 100 pesos la hora laboral.

La tercera jornada de lucha tuvo lugar en el Ministerio de Salud, donde la asamblea votó exigir ser recibides por la entonces ministra de Salud, Ana María Bou Pérez. Por primera vez, el gobierno tuvo que reconocer a la Asamblea CABA como una organización de les trabajadores, recibiendo a 2 representantes por hospital. Este método democrático impulsado por la Asamblea se mantendría hasta el final, demostrando que la democracia sindical es una herramienta clave en las luchas.

Sin respuestas, les residentes votamos continuar, y la convocatoria siguiente fue el corazón del poder político, la Jefatura Porteña, para exigirle al Ejecutivo el veto a la ley.

Los métodos piqueteros

El 4 de diciembre, la asamblea de CABA había votado continuar el paro movilizando a Jefatura, y confluir en un abrazo al edificio. La posición de presionar al gobierno fue creciendo, conformándose un verdadero bloqueo al que el gobierno respondió cerrando con candado las puertas. Nuevamente se impuso la representatividad de todos los efectores, y en una jornada de  lucha feroz que duró horas, el gobierno tuvo que recibir a les representantes votados por las asambleas, arrancándole a los funcionarios presentes el compromiso del veto a la ley y la conformación de una mesa para estructurar un nuevo proyecto. La tenacidad de las medidas impulsadas fueron claves en un proceso de lucha que se convirtió en una escuela política, y en un ejemplo de cómo les trabajadores debemos organizarnos para enfrentar al Estado y la patronal.

La vigencia de la lucha y los desafíos

Cumpliéndose un año de tamaña victoria, debemos sacar algunas conclusiones. En primer lugar, el triunfo de residentes y concurrentes fue posible por los métodos de organización y lucha con el que se desenvolvieron las medidas. A través de la falsa democracia (burguesa), el Estado intentó legitimar la precarización laboral, con medidas legislativas. La respuesta demoledora de les trabajadores, imponiéndose como les verdaderes protagonistas, y con los métodos del paro, piquete y movilización fueron fundamentales.

En segundo lugar, queda claro el rol cómplice de los sindicatos, que en ningún momento se pusieron a la cabeza del reclamo ni sostuvieron las medidas. Por el contrario, residentes y concurrentes fueron hostigades por directivos y jefes en medio de la defensa de sus condiciones laborales.

A pesar de la enorme victoria, el gobierno ajustador de Rodríguez Larreta continúa precarizando a residentes y concurrentes, y en nombre de la pandemia no sólo mantiene salarios de miseria, también se niega a garantizar el acuerdo de conformar una nueva ley.

La experiencia fortaleció a la Asamblea, que ganó una autoridad indiscutible, sosteniendo durante toda la pandemia sus reclamos, manteniendo organizades a les compañeres y actualmente, protagonizando las enormes jornadas de lucha por el salario. La contraposición de los métodos de clase que fue incorporando la Asamblea CABA, frente al manejo de la burocracia sindical de la Asociación de Médicos Municipales y Federación, marcan un faro para el movimiento obrero, y abren un camino que expone cómo deberían funcionar los sindicatos, con los métodos democráticos de les trabajadores.

 

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