27/04/2021
coronavirus

Aumenta la mortalidad y… ¿se amesetan los casos?

De una semana a la otra, las muertes promedio cada 24 horas aumentaron un 72%: pasaron de 217 a 373. En solo un mes, el incremento fue del 242%. Esta tendencia, la suba de la mortalidad, se ve desde marzo de 2021, y coincide con el inicio de las clases presenciales en todo el país.

Mientras la semana pasada Argentina rompía su propio récord de muertes en 24 horas, India rompía el mismo récord a nivel mundial, con 2.812 muertes. En cantidad de decesos, India es el cuarto país del mundo con 198.000, y solo lo superan Estados Unidos, Brasil y México; Argentina alcanza hoy los 62.084 fallecimientos. La terrible situación que vemos en el país hindú no dista mucho de la realidad de Argentina si tenemos en cuenta que superamos por largo trecho las muertes por millón: 1.333 vs. 145. Si bien es cierto que el aumento de casos fue mucho más pronunciado en India (lo que propicia las condiciones de colapso del sistema, lo que hoy está matando a los infectados), el escenario es una muestra de lo que podría suceder en Argentina en caso de que no se tomen nuevas medidas para reforzar el sistema de salud.

Fallecidos cada millón de habitantes

Lógicamente, el aumento de muertes está directamente relacionado con la suba de los contagios. Es interesante ver que, a pesar de la campaña de vacunación, la mortalidad en los mayores de 60 años no varió y que, al día de hoy, el 83% de los fallecimientos se dieron en dicho grupo etario. Pero la gran mayoría de los infectados corresponden a menores de 60 años, quienes tienen menor posibilidad de resguardarse al asistir diariamente a sus puestos laborales y, consecuentemente, están más expuestos. Son los menores de 60 los que hoy ocupan el grueso de las camas de UTI en los hospitales.

El anticipo del colapso en todo el país

La Capital Federal volvió a informar una suba en la cantidad de camas UTI ocupadas: 1% en un solo día, que sumados al 5% que sumó el fin de semana, ubica a la Ciudad en la crítica cifra de 84% de ocupación. Solo quedan 72 camas en el sector público. En el Gran Buenos Aires, la ocupación es del 85%. El promedio de búsqueda de una cama en el Amba es de 15 horas, por lo que los hospitales y centros de salud de la Ciudad y PBA están en alerta roja.

No solo escasean las camas, sino que esta semana se añadió la preocupación de la falta de oxígeno medicinal, un elemento fundamental para el tratamiento de pacientes Covid positivos y de muchas otras patologías. Vale mencionar que la falta de este fue uno de los detonadores de la explosión de muertes en India y en Manaos.

Los expertos calculan que la cantidad de casos subregistrados son, por lo menos, el doble de los informados, aunque podrían llegar a ser hasta 8 veces más. El índice de positividad en el sector público se ubica entre 22% y 25%; en el sector privado, que solo testea a quienes tiene síntomas, es mucho mayor, del 35%. Esta descoordinación entre sistema público de salud y los privados es una de las tantas que se han evidenciado en los últimos meses. En estas circunstancias es que en los hospitales se empiezan a discutir los protocolos de última cama, en vistas de que esta semana posiblemente se sature al 100% el sistema.

Lo alarmante también es que, mientras más rápido llegue el colapso al Amba, más letal y grave va a ser en el interior del país, donde hay incluso menor cantidad de camas de UTI y profesionales de la salud por habitante. La ocupación ya es del 67,7%.

El amesetamiento y la falta de medidas

Las autoridades sanitarias del AMBA hablan de que estaríamos entrando en una «meseta»; siendo esta de más de 20 mil casos diarios, los pronósticos continúan siendo malos. Fernán Quirós hace apenas unas horas dijo que «hay algunos datos preliminares que muestran una baja de contagios». Más allá de lo irresponsable de las declaraciones en tanto la tendencia aún no se puede confirmar, la tarea del ministro de Salud es la de preparar el terreno para implementar nuevas medidas superficiales que no limiten la circulación y, finalmente, las actividades económicas de la Ciudad. El gobierno nacional hace unos días tuvo que salir a cruzarlo, aunque no dudaron en afirmar que había una «desaceleración de los casos». Hoy, el propio ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, Gollán, acompañó la teoría del amesetamiento de Quirós: «los casos dejaron de subir».

Al mismo tiempo que hablan de un amesetamiento, la Ciudad tuvo que correr a pedir respiradores a Nación porque le había prestado 50 al sector privado. No solo es una arbitrariedad, sino que la manera en la que se disponen recursos en el país es una amenaza para la vida de las personas. El sistema de salud necesita ya mismo una optimización que solo puede llevarse adelante mediante la centralización.

Las nuevas «medidas» llegarían el jueves. Como siempre, tarde, sobre todo cuando se está sumando un 1% diario a la ocupación de camas. Pero además de tarde, insuficientes, siempre y cuando no está en el horizonte del gobierno restringir las actividades no esenciales ni activar mecanismos de ayuda social para que las familias puedan asegurarse los ingresos necesarios para subsistir. Lo mínimo que se necesita para que se cumplan las restricciones es un seguro al parado por $40 mil, recomposición salarial y aumento del mínimo a $61 mil.

Para el sistema de salud, en primer lugar, la centralización, que permitirá saber con cuántos recursos se cuentan de forma coordinada y, a partir de ello, destinar la industria a la producción de los elementos sanitarios más necesarios. También el aumento en el presupuesto del sistema sanitario, que debe servir para aumentar el personal, los lugares de testeos y vacunatorios. Garantizarle todos los elementos de protección a la primera línea, junto con salarios acorde a la extenuante tarea que desempeñan y licencias para los grupos de riesgo. Vacunación para toda la población, con criterios discutidos por expertos en epidemiología de conjunto con la clase trabajadora.

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