04/08/2020

Carrefour sigue propagando Covid-19: ahora en José C. Paz

No se aisló al plantel completo, como correspondía ante el contagio de un jefe de la línea de Cajas.

Después del desastre sanitario de la sede de Haedo, donde todos los trabajadores fueron puestos en cuarentena luego de que la empresa ocultase 14 casos positivos de coronavirus por varios días, Carrefour se obstina en seguir con la política de evitar aislar a los contactos estrechos y violar su propio protocolo.

Esta vez le toca al Maxi Carrefour de la localidad bonaerense de José C. Paz, donde dio positivo el jefe de la línea de Cajas hace unos días.

Los jefes tienen reunión todos los días y el contagio de uno de ellos debió haber producido el aislamiento del plantel completo; como esto no se hizo, ahora está con síntomas y esperando resultados de hisopado otro de ellos (Hernán Acosta). Se demuestra que los primeros irresponsables ante la situación sanitaria del establecimiento están en la gestión del supermercado.

Más grave aún, el gerente de la sucursal (Marcelo Chiliutti) se niega a su propio aislamiento poniendo en riesgo a todo el personal, además de al público. Estos son los personajes que permanentemente quieren hacer aparecer como responsables de los contagios a los empleados; y les envían constantemente mensajes pidiendo que “no descuidemos las medidas de prevención”. La hipocresía no podía ser mayor.

La empresa actúa como un factor de propagación de Covid-19, en momentos en que el sistema sanitario está cerca del colapso.

Recordemos que en esa sucursal, el 6 de julio, ante un caso positivo y en reclamo de que se cumplieran los propios protocolos de la empresa, los compañeros fueron al paro. El delegado gremial, incluso, tuvo que encadenarse a modo de protesta cuando la empresa no reconocía los contactos estrechos. Esa lucha fue exitosa, por lo que la empresa está furiosa y trata de limitar la libertad sindical de los trabajadores.

Como consecuencia del genuino trabajo de defensa de sus compañeros, los delegados no son atendidos en sus reclamos e incluso la empresa se niega a cualquier diálogo. Evidentemente Carrefour está perdiendo hasta las formas en función de sostener la facturación.

La unidad de los trabajadores (y de otros delegados de Carrefour) va poniendo en pie una organización que impide a la empresa avanzar y le pone un límite a su irresponsabilidad. Se va imponiendo en los hechos un protocolo de los trabajadores.

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