03/08/2020

Inminente colapso médico en la provincia de Buenos Aires

La gremial Cicop denuncia que hay más de 6.000 profesionales de la salud contagiados.

El 15 de julio pasado, el ministro de Salud bonaerense Daniel Gollán celebraba la “reducción” de los contagios por coronavirus entre el personal sanitario, atribuyéndolo a una “gestión que garantizó los insumos”. Estas declaraciones han sido desmentidas por un reciente comunicado de la Cicop, el gremio que agrupa a los profesionales de la salud de la provincia de Buenos Aires, alertando que al 20 de julio y según un relevamiento propio eran más de 6.000 los contagiados por Covid 19, sobre un total de 10.000 trabajadores sanitarios infectados en todo el país y 30 médicos fallecidos.

Teniendo en cuenta la fecha del informe y el crecimiento exponencial de los infectados en la provincia en las últimas semanas, esta cifra -advierte la Cicop- puede ser aún mayor, colocando al sistema al borde de un “colapso médico”. Según detalla el gremio, la situación crítica en los centros de salud se debe a los problemas que existen para “hacer cumplir el protocolo de prevención” y “a la falta de insumos para prevenir más contagios”. El “colapso de los recursos humanos” va convirtiéndose en el principal problema sanitario en un cuadro de saturación creciente de las camas de terapia intensiva en los hospitales del conurbano.

La provincia de Buenos Aires es el epicentro de la pandemia, con más de 2.000 fallecidos y 120.000 contagiados (sobre un total nacional que superó los 200.000 infectados). Con este pico en desarrollo, Argentina desplazó a Francia del puesto 19 e integra el pelotón de los países con mayor cantidad de contagiados por coronavirus en el mundo. Bajo estas condiciones de vida o muerte para los trabajadores, el “colapso médico” puede consumarse aún antes del “colapso de las camas de terapia”.

En su comunicado, y luego de destacar que el colectivo conformado por el personal de los distintos nosocomios es el más golpeado por estar en la primera línea de batalla, la Cicop denuncia que cada sector de terapia intensiva debería tener un máximo de 8 camas, un médico y dos enfermeros aunque «no todas las salas poseen estas condiciones de trabajo”. Si faltaban más de 2.000 profesionales al inicio de la pandemia, habiéndose incorporado 650 el faltante sigue siendo muy alto: unos 1.400 o 1.500, de difícil cobertura por los bajos salarios, malas condiciones laborales y de seguridad y el pluritrabajo generalizado.

La Federación Sindical de Profesionales de la Salud, bonaerense, exige el testeo de todo el personal sanitario para detectar y aislar a aquellos trabajadores asintomáticos que son difusores del Covid-19. Hay una responsabilidad muy clara del gabinete de Salud en el ocultamiento de esta crisis sanitaria. Los contagios comprobados, sumados a los profesionales de la salud que están en aislamiento por haber tenido contacto estrecho con pacientes infectados, van amenazando con hacer colapsar al sistema hospitalario, mientras se subsidia a las clínicas y hospitales privados con los fondos de la obra social bonarense Ioma -es decir, con el aporte de los trabajadores. Fesprosa denuncia también que el gobierno postergó unilateralmente la discusión de la paritaria para la “post pandemia”. Es decir que se congelan los salarios, fraccionan los aguinaldos y se ponen en peligro el pago de las jubilaciones, descargando la crisis sobre los trabajadores.

La prolongación de la “cuarentena” hasta el 16 de agosto es puro encubrimiento y disimulo del fracaso de la política sanitaria oficial. Alberto Fernández y Axel Kicillof le enrostran la multiplicación de los contagios al comportamiento individual, mientras le conceden a los capitalistas la continuidad de la apertura de las empresas y fábricas con la consiguiente concentración y circulación obligada de trabajadores. Los subsidios a los capitalistas de la salud para “garantizar las camas del sector privado” confirman la cobardía y los intereses de clase de un régimen “nacional y popular” que se ha negado a centralizar el sistema de salud.

La responsabilidad no es individual sino de un régimen social. El Partido Obrero reclama la inmediata centralización del sistema de salud y un impuesto extraordinario a los capitalistas para financiar la cobertura completa del personal sanitario, los insumos de protección, la ampliación de las camas y unidades de terapia intensiva, el equipamiento de los hospitales y un aumento salarial a los trabajadores, que parta de la equiparación de los sueldos con la canasta familiar.

Denunciamos la colaboración de la burocracia sindical con el vaciamiento hospitalario y con el pacto social que congela las paritarias y los salarios. La seguridad laboral de los profesionales y trabajadores de la salud exige la puesta en pie de comités de salud e higiene con protocolos bajo su control. ¡Basta de financiar al capital y la salud privada! ¡No al pago de la deuda externa nacional y provincial!

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