25/10/2021
pandemia

La situación del coronavirus en el mundo y en Argentina

Rebrotes y nuevas olas.

Por tercera semana consecutiva subieron los casos de coronavirus en Europa, según la OMS. El informe de la organización resalta que es la única región donde aumentaron, con un 7% más reportados que la semana anterior. De esta manera, los rebrotes comienzan a amenazar con terminar con el descenso de casos que se había dado en el mundo durante el último mes.

Particularmente preocupa la situación de Rusia, Gran Bretaña y Turquía, los países más afectados por esta nueva ola. La isla británica está rondando los 50 mil casos diarios, aunque el ritmo de crecimiento es exponencial y las autoridades sanitarias dijeron que en los próximos días podrían llegar a los 100 mil diarios. El primer ministro, Boris Johnson, quien mantuvo en los inicios de la pandemia una política sanitaria negacionista del coronavirus, admitió que las cifras de infección son altas pero “dentro de los parámetros previstos”, lo que mereció el repudio de gran parte de la comunidad, en particular de la Asociación Médica Británica, que culpó al gobierno de “negligencia deliberada”. Reclaman nuevas medidas, como la obligatoriedad del uso de barbijo en lugares cerrados y transporte público, pero el gobierno se ampara en que se debilitó el vínculo entre contagios, hospitalizaciones y muertes, por lo que considera que no serían necesarias.

Aunque el aumento de muertes no debería ser tan pronunciado como en el último rebrote debido a los altos niveles de vacunación -el 79% de la población cuenta con dos dosis-, el verdadero problema se podría desatar si aparecen nuevas variantes peligrosas. No sería la primera vez que surge una nueva cepa producto de los altos contagios; de hecho, la variante Delta se originó luego de un rebrote y pico de casos en India. Por ahora, el 6% de los casos se dio a partir de un sub-linaje AY.4.2 de la Delta, que sería respondedora de las vacunas y presentaría una relativa mayor contagiosidad.

Del otro lado de Europa, Rusia atraviesa su peor momento sanitario desde el comienzo de la pandemia. El promedio de casos diarios es de 34 mil. Este sábado rompió dos récords: 1.075 fallecimientos y 37.678 casos nuevos, de los cuales el 97% corresponde a la variante Delta. El gobierno de Vladimir Putin, también resistente a imponer medidas de restricción, terminó por declarar un feriado de siete días, que probablemente tendrá poco impacto sanitario ya que es una medida limitada en el tiempo. Aunque fue de las primeras naciones en hacerse de una vacuna propia, solo el 30% de las personas está vacunada, esencialmente debido a la profunda desconfianza hacia el gobierno ruso y la falta de campañas gubernamentales para persuadir a la población de vacunarse. Es por eso que, a diferencia de lo que sucede en Gran Bretaña, se espera que las hospitalizaciones aumenten y, por lo tanto, tensione el sistema sanitario, ya que no hay anuncios de reforzamiento.

Mientras tanto, las potencias continúan acaparando inmunizantes, en tanto que decenas de naciones apenas han podido iniciar sus procesos de vacunación. Según la Alianza Vacuna del Pueblo (People’s Vaccine Aliance), un grupo de países ricos tendrán para febrero próximo almacenadas mil millones de vacunas adicionales. En cambio, solo se ha entregado a los países más pobres el 14% de las vacunas prometidas (Democracy Now, 22/10). Esto contribuye a dilatar la salida de la enfermedad y es un caldo de cultivo de nuevas mutaciones.

Argentina

En Argentina, la variante Delta empieza a tomar mayor relevancia. Como explicamos en Prensa Obrera, es responsable de más del 50% de los casos del AMBA y 1 de cada 4 en el país, por lo que los infectólogos están en alerta y varios ya declararon que noviembre es un mes clave que definirá el comportamiento del virus durante el verano. Es decir que las medidas que se tomen durante el próximo periodo repercutirán en el sistema sanitario y la vida de la población en general. Mientras, el gobierno nacional cerró un presupuesto de ajuste con un 13% de recorte en comparación con el año anterior, y que perderá sobre la inflación proyectada un 20%. En esencia, está utilizando el descenso de casos como excusa para ajustar sobre el sistema sanitario, que viene de dos años de agotamiento y saturación. Sus consecuencias ya se están viendo: en la Ciudad le dio el visto bueno al jefe de gobierno Horacio Rodríguez Larreta para cerrar las unidades de testeo móviles de los barrios y desmantelar algunos dispositivos DetectAR.

Por su parte, el gobierno nacional, apostando a que un relajamiento de las medidas de cuidado le augure un mejor resultado en las elecciones de noviembre, eliminó el uso obligatorio del barbijo en lugar abiertos y quitó el límite de ocupación en el transporte público sin aumentar la frecuencia, lo que terminará por aumentar el hacinamiento y fomentar los contagios. Además, la paritaria de los trabajadores de la salud se cerró por debajo de la inflación, y se siguen despidiendo enfermeros y a cualquiera que haya ingresado durante la pandemia bajo contratos precarios, fundamentalmente porque el ajuste es lo que rige la política sanitaria. Esto indica que un rebrote o tercera ola encontrará al sistema vaciado y sin presupuesto.

Ante ello, es urgente que se aumente el presupuesto sanitario y el salario de sus trabajadores. Que se contrate más personal y se repartan las horas de trabajo sin que se afecte la remuneración. Por otro lado, se debe profundizar la vacunación, aumentando su presupuesto específico para incrementar el ritmo y completar las segundas dosis de toda la población. Junto a esto, aumentar el presupuesto de ciencia y técnica para poder desarrollar una vacuna propia en laboratorios y centros de investigación nacionales, de manera que se pueda suplir la demanda a largo plazo. Llevar adelante un plan de detección de casos y secuenciación de variantes para poder estudiar el avance de la variante Delta y el surgimiento de otras cepas. Abolición de patentes y nacionalización bajo control obrero de la industria farmacéutica.

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