07/08/2020

El Hospital Evita de Lanús cierra la guardia

Más de 200 trabajadores contagiados.

La alarmante situación en la que se encuentra el Hospital Evita de Lanús no deja de profundizarse de la mano del crecimiento en la cantidad de contagios por Covid-19. En un reciente comunicado del Comité de Crisis, firmado por los gremios ATE, Upcn, Cicop, junto con la dirección del hospital, informan que se acaba de resolver, entre otras disposiciones, el cierre de la guardia hasta el 16 de agosto, cuando todos los días se supera el récord de nuevos infectados en el país. Esta resolución es producto de la presión de los trabajadores en defensa de su salud y es necesario señalar que la dirección del hospital venía negándose a implementarla, debido a la fuerte presión del gobierno para ocultar la situación de colapso y el impacto político que genera la medida, ya que pone de manifiesto la profunda crisis del sistema de salud.

El cierre de la guardia había sido planteado por la asamblea de residentes y concurrentes una semana atrás como una medida de emergencia ante el colapso por el que atraviesa el Evita y ante la falta de personal. El reclamo de nombramientos viene de lejos, por parte de los trabajadores, incluso varios meses antes de la pandemia. Ni el gobierno de Vidal ni el de Kicillof dieron respuesta a este problema acuciante, que ahora desemboca en el cierre de la guardia del hospital en el momento de mayor contagio de coronavirus, con más de 7.000 casos diarios. La alerta sistemática de los trabajadores de la salud del Hospital Evita revela una política criminal por parte del gobierno provincial que atenta contra la salud de la población, agravada por la pandemia.

Como denunciáramos en Prensa Obrera, los servicios del hospital ya no cuentan con el personal necesario para funcionar; muchos de ellos, como la guardia, solo permanecían cubiertos con residentes de primer año. Los trabajadores de limpieza se encuentran contagiados y por lo tanto licenciados, con lo que no están dadas las condiciones de higiene para la atención sanitaria. El número confirmado de trabajadores del hospital contagiados asciende a más de 200, entre ellos 52 médicos. Esta cantidad de contagios es, con todo, parcial, ya que aún no ha sido testeado el conjunto del personal.

Junto con la medida extrema de cerrar la guardia, el comité de crisis resolvió otras disposiciones como la contratación transitoria de otra empresa de limpieza y la contratación de más personal para la atención médica, aunque sin indicar la cantidad y la modalidad. Esto merece la alerta del conjunto de la población cuando la orientación hasta el momento, por parte del Ministerio de Salud bonaerense, ha sido evitar los nombramientos.

La responsabilidad de este cuadro de colapso del hospital, situación extensible a todo el sistema de salud, completamente previsible, es de los distintos gobiernos, que no equiparon a los hospitales con los recursos y el personal para hacer frente a la pandemia. En primer lugar, el gobierno de los Fernández, que orienta los recursos del presupuesto estatal al pago de la deuda externa y a subsidiar a los capitalistas; en segundo lugar, el gobierno de Kicillof, que reproduce esa orientación a costa de dejar a los hospitales provinciales dirigirse al colapso.

El intendente macrista Grindetti, lejos de cuestionar el privilegio que tienen los acreedores internacionales sobre la salud pública, lo festeja, como el conjunto del macrismo.

Ante el abandono de las distintas alas de la burocracia sindical, los trabajadores del Hospital Evita, en este difícil contexto, vienen profundizando la organización y la lucha por sus reclamos. Este es el camino para lograr todas las reivindicaciones, tanto de condiciones laborales como salariales. Es necesario extender la deliberación al conjunto del hospital, sin distinción de gremios e impulsar un pliego de reclamos ante los gobiernos, tanto nacional como provincial y municipal. El Estado debe garantizar de manera urgente la incorporación y el nombramiento de todo el personal necesario para cubrir los servicios, cumplir rápidamente con el testeo de todo el personal y la provisión de elementos de protección personal de calidad.

En este cuadro de contagios crecientes y próximo colapso sanitario está planteada, como medida elemental, la centralización del sistema de salud, público y privado, en un mando único, bajo control de los trabajadores de la salud. Esta es la medida realista que amerita la crisis sanitaria y que solo el Frente de Izquierda levanta. En lugar de aumentar los subsidios a las clínicas privadas, como acaba de resolver Kicillof, reclamamos la triplicación del presupuesto de salud.

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