18/06/2021

Las trabas en las próximas etapas de la vacunación mundial

La monopolización detrás de los acuerdos leoninos y los insumos claves.

Es evidente que el mercado de vacunas es de los que más creció en el último año. La carrera por su desarrollo, en un primer momento, y, actualmente, por el reparto del mercado, es de las más vivas y feroces.

Están en juego ganancias multimillonarias, como las que varios laboratorios ya han colectado en lo que va de la pandemia. Solo en el primer trimestre de 2021, Pfizer recolectó ganancias por 4.900 millones de dólares. AstraZeneca las multiplicó hasta 3.200 millones de dólares el año pasado, incluso antes de que su fórmula obtenga la aprobación de los organismos de control de seguridad.

La competencia es feroz porque, si bien hay toda una generación de vacunas y laboratorios que se posicionaron como primeros en el inicio de la inoculación mundial, también hay ganancias futuras en juego. La muy posible anualidad de la dosis de las vacunas contra el Covid y la necesidad de inmunizar a toda la población mundial significa que el mercado se transformará en uno fijo, sumamente redituable y con una permanente demanda elevada. De allí surge lo valioso que es mantener el monopolio para los laboratorios que ocuparon la primera parte.

Los contratos confidenciales con los Estados, por su parte, no solo permitieron a los laboratorios establecer condiciones de precios y cronogramas de entrega que luego flexibilizaron de acuerdo a sus propias prioridades y posibilidades de producción, sino también se transformaron en acuerdos leoninos que hoy permiten el apriete por parte del capital farmacéutico hacia las naciones y sus funcionarios, y así mantener acuerdos de exclusividad con tal o cual laboratorio. En lo concreto, esto se traduce en que la polémica con Pfizer forme parte de la agenda diplomática de Massa en Estados Unidos o en que Rusia negocie el establecimiento de centrales nucleares en Argentina.

En este sentido, existen nuevos laboratorios que quieren participar en la segunda etapa de la vacunación. Algunos de ellos cuentan con desarrollos muy interesantes, que incluyen vacunas con capacidad de generar una mayor inmunidad con menos dosis y almacenamientos con menos requerimientos que facilitarían su distribución mundial. Pero encuentran un freno a la hora de competir con los laboratorios ya asentados en el mercado por materias primas e insumos, ya que también dominan estos elementos claves. Esto fue un freno en las fases previas de la vacunación, por ejemplo cuando Estados Unidos retuvo insumos dificultando su exportación, derivando en un retraso en la producción.

Es decir que son los propios límites del mercado capitalista los que llevan al fracaso cualquier intento de salida de la pandemia en el mediano a corto plazo. Este escenario marca que es más necesario que nunca plantear la liberación de las patentes, la tecnología y los insumos para ampliar la producción a todas las plantas con capacidad del mundo, y avanzar con una política de financiación estatal para reacondicionar las que sean requeridas. Cortar con el financiamiento que beneficia a los empresarios de la industria farmacéutica y avanzar en la centralización de todo el sistema sanitario, incluidos los laboratorios y centros de investigación, poner los recursos para el desarrollo de las pruebas científicas de las vacunas que se están desarrollando en el país. Por sobre todo, lograr una producción a gran escala por parte del Estado bajo control de los trabajadores, científicos y profesionales de la salud.

 

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