23/10/2020

Más de medio millón de bonaerenses infectados de coronavirus

Mientras el virus se expandió a los 135 municipios, Kicillof y el ministro Gollán encubren la crisis sanitaria.

Según un informe reciente del Ministerio de Salud bonaerense, el total de contagios en territorio bonaerense ya está en 517.133, sobre algo más de un millón de infectados a nivel nacional. Además, la provincia carga con 16.371 fallecidos sobre casi 28.000 víctimas fatales en todo el país desde el inicio de la pandemia. Con estos números la Argentina se ubica entre los países con mayor número de contagiados en el mundo y va encabezando el registro de decesos diarios por millón de habitantes.

A su vez, el Covid-19 llegó a la comuna de Adolfo Alsina, el último de los municipios de la provincia de Buenos Aires considerado “libre de coronavirus”. A pesar de este cuadro dramático, desde el gobierno y un sector de la oposición derechista se insiste en que “el esfuerzo valió la pena” para encubrir la catástrofe sanitaria y el fracaso de la estrategia oficial.

Los números del Covid-19 en el Conurbano

En el mapa bonaerense del coronavirus, La Matanza sigue encabezando el ranking con casi 60.000 contagiados. Le siguen Quilmes, Lomas de Zamora, Lanús y La Plata entre otros municipios del Gran Buenos Aires con miles de infectados, entre los que también se sitúan San Martín, Moreno, Merlo, Avellaneda y Florencio Varela.

Sin embargo Kicillof y el ministro Daniel Gollán baten el parche acerca de la “ralentización” de los contagios en el primer y segundo cordón del Conurbano para justificar la apertura de las actividades económicas que va alcanzando a la totalidad de los rubros. Para ello recurren a la manipulación de la información, principalmente en base a la limitadísima cantidad de testeos, con el único propósito de responder a las exigencias y presiones del capital.

El llamado “comité de expertos” encargado de supervisar el cumplimiento y control de las distintas fases de aislamiento social funciona como un apéndice de las imposiciones patronales. Según un investigador del Conicet, Roberto Etchenique, si a pesar de la “larga cuarentena” Argentina trepa en el “top ranking mundial” de casos es por la ausencia de una política de seguimiento de los contactos estrechos y de testeos a los asintomáticas, lo que hubiera permitido identificar y controlar la circulación del virus.

Se agrava la situación en el interior provincial

Kicillof, como Alberto Fernández, pretende tapar el gigantesco nivel de contagios en Buenos Aires con el “desplazamiento” del virus hacia el interior del país. Mal de muchos, consuelo de tontos; porque la “nacionalización” del Covid 19 tuvo como punto de partida el Área Metropolitana y fue catalizada por la liberación de las actividades en todo el país. Ahora -que se encuentra en preparación de la temporada turística 2020- la “apertura” va a volver como un rebote hacia el Gran Buenos Aires. Es la anarquía de un sistema donde la propiedad privada de los medios de producción y las ganancias del capital chocan con cualquier planificación económica y la centralización sanitaria.

El partido de General Pueyrredón está entre los cinco con mayor cantidad de contagiados, rozando los 20.000 infectados. Adelantándose a los anuncios de Alberto Fernández sobre la nueva etapa del “distanciamiento social”, Kicillof dejó trascender la apertura de bares, restaurante y teatros con “protocolos” en la ciudad de Mar del Plata, además del transporte de larga distancia. Por su parte, el municipio dirigido por el macrista Guillermo Montenegro actúa a cuenta de los empresarios, en un distrito donde los datos oficiales de desocupación son los más altos del país -el 25% de la población. En estas condiciones la salud de los trabajadores es rehén de la flexibilización laboral, el trabajo en negro y la miseria.

En el ránking de municipios más comprometidos por esta extensión del coronavirus al interior están Bahía Blanca, San Nicolás, Tandil, Olavarría y Junín, entre otros. A pesar de esta situación, Kicillof y la ministra de Educación Agustina Vila pretenden imponer el retorno a clases presenciales en 23 distritos. El “Plan Jurisdiccional de la Provincia de Buenos Aires” -confeccionado junto a Nicolás Trotta- es completamente trucho, porque no hay un plan de obras en la provincia de Sandra y Rubén, en la que en la mayoría de los establecimientos escolares no se cumplen los 12 puntos de escuelas seguras de la Ctera.

La propia burocracia de Roberto Baradel, de Suteba, habilitó la “revinculación” de estudiantes sin conexión vía una mayor carga laboral para los docentes del programa Piedas (prácticamente por el mismo ingreso de indigencia que perciben), y de estudiantes de los profesorados y terciarios (mayor precarización y descalificación laboral y educativa).

La pandemia y el régimen capitalista

En el discurso oficial prima cada vez con más fuerza cargar el fardo de la crisis sanitaria a la población, de quien “dependería la conducta responsable”. La realidad es que mientras se comunica un 63,6 % de ocupación de camas de terapia intensiva en el Gran Buenos Aires, ya circulan audios sobre cuadros críticos en hospitales bonaerenses que obligan a priorizar qué pacientes recibirán atención médica, y de una saturación en los establecimientos sanitarios del interior de la provincia.

La persistencia en el tiempo y crecimiento de los contagios a tasas a niveles mundiales son una consecuencia directa del régimen social capitalista, en una Argentina expoliada por el FMI y el imperialismo, y de las condiciones de miseria, pobreza, hacinamiento, falta de tierras y vivienda que tienen a la provincia de Buenos Aires como uno de sus eslabones más explosivos.

El relato del cristinista Axel Kicillof, una especie de “estamos mal pero vamos bien”, es funcional al encubrimiento y a una política de sometimiento a los acreedores que exigen mayores ajustes como garantía del pago de la deuda externa provincial -que asciende a 12.000 millones de dólares. El propio presupuesto provincial está congelado a la espera de un acuerdo con el comité de acreedores, que sigue demorándolo a la espera de una megadevaluación.

La salud de millones de bonaerenses y del pueblo argentino es incompatible con el régimen fondomonetarista y los capitalistas que lo sostienen. Es la hora de una alternativa obrera y socialista.

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