14/04/2021
Segunda ola

Muere por Covid-19 un estudiante secundario

El joven tenía 22 años y cursaba en el Bachillerato de Orientación Artística Antonio Bern en la Ciudad de Buenos Aires.

Un joven de 22 años, que cursaba segundo año en el Bachillerato de Orientación Artística Antonio Berni del barrio porteño de Almagro, falleció por Covid-19 la noche del martes 13 de abril, luego de semanas de internación. Según informó el sindicato docente Ademys, el virus complicó una preexistente insuficiencia renal; «los gobiernos son responsables de esta nueva muerte evitable, cuando sostienen políticas aperturistas en lugar de priorizar el cuidado de la salud y la vida», denunciaron.

El hecho sucedió precisamente en las vísperas de un parazo docente en todo el Gran Buenos Aires, con movilización al Ministerio de Educación de la Nación, para exigir la suspensión de las clases presenciales en medio del colapso sanitario, que se garanticen condiciones para la virtualidad y una vacunación masiva. La medida fue convocada a partir de las asambleas realizadas por las seccionales combativas de Suteba en el Conurbano y de Ademys en la Capital. La docencia porteña viene además de para por el fallecimiento también por Covid-19 de Jorge Langone, quien trabajaba en la Técnica 13 del barrio de Lugano.

La situación de las escuelas en medio de la segunda ola de la pandemia es tétrica. Si desde el comienzo fue incontestable la carencia de condiciones en las escuelas para resguardar la seguridad de la comunidad educativa, el hacinamiento en el transporte público terminó de convertir la presencialidad en una política criminal. La vacunación, mientras tanto, sigue en niveles imperceptibles. Pero los gobiernos se rehúsan a retroceder, en función de preservar la actividad empresaria, poniendo en riesgo a estudiantes, docentes y a toda la población.

Para cubrirse por las consecuencias de su propio orientación, Larreta y su ministra Soledad Acuña acusan a los miembros de la comunidad educativa de ser quienes llevan el virus a las aulas -lo cual en última instancia es un sinsentido, ya que en eso consiste la circulación comunitaria de la enfermedad. En la misma línea, el ministro nacional Nicolás Trotta sigue insistiendo en que la presencialidad escolar no influye en el índice de contagios.

Los reclamos de la comunidad educativa deben ser apoyados entonces por toda la población trabajadora, contra la política de los gobiernos de sumirnos en un desastre epidemiológico.

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