25/04/2020

“Nos estamos contagiando como moscas por la falta de elementos de protección personal”

Las voces del plenario nacional de trabajadores de la salud realizado el jueves 23 de abril.

El plenario organizado por Tribuna de Salud recogió denuncias y testimonios de lucha de todos los rincones del país. Contra el vaciamiento, privatización y precarización laboral que se repiten en cada provincia. “No somos soldados, somos trabajadores precarizados”. Un paso adelante en la organización de los trabajadores.


Que más de 200 trabajadores de la salud de todo el país se organicen a través de un plenario virtual es un hecho fuera de lo común. Su concreción es, por un lado, una prueba de la enorme inquietud que recorre los centros de salud por la cantidad de contagios que afecta al personal y por el otro de las incipientes luchas que están en marcha para hacer frente a esta situación. Pero no solo al problema de los contagios, sino también a los bajos salarios, el pluriempleo, la falta de presupuesto y la necesidad de terminar con un sistema fragmentado entre las provincias, los privados y las obras sociales, que empuja para abajo las condiciones laborales y la atención de la población.


Prácticamente la totalidad de las intervenciones denunció la precariedad edilicia, tecnológica y la falta de elementos de protección que padecen los hospitales y clínicas para la atención de la pandemia. A pesar del tiempo ganado por la cuarentena, no se han invertido los recursos para revertir esta situación. Todo lo contrario, el gobierno va cediendo paso a paso a las presiones de las patronales por retomar la producción, tomando de rehenes a los trabajadores, con rebajas de salarios y despidos, lo que puede redundar en un alza de los contagios.


Nancy es del Chaco, donde los contagios entre el personal de salud están haciendo estragos. Trabaja en el hospital del Bicentenario de Juan José Castelli donde reciben pacientes del impenetrable chaqueño. “No tenemos condiciones dignas de trabajo, ni jabón ni algodón que son elementos básicos”, denunció. “Venimos luchando hace un mes y le hemos arrancado 2 respiradores al gobernador Capitanich, ahora tenemos 4 en la terapia”, relata sobre el avance de la lucha.


Martha, enfermera del hospital Santa Lucía de la CABA, participa de la reunión junto a sus compañeras del servicio y cuenta que “estamos preocupadas porque el pluriempleo nos expone a infecciones cruzadas que es lo que ya está ocurriendo. Muchos compañeros también por los bajos salarios deben hacer módulos, exponiéndose más tiempo al contagio. En estas condiciones nos preocupa el futuro, lo que puede venir”.


Raquel Blas, dirigente de la CTA de Mendoza, cuenta la experiencia de lucha de los trabajadores de la salud de su provincia: “Cuando nos organizamos y planteamos la retención de tareas frente a la falta de elementos de protección adecuados, estos empiezan a aparecer, muchas veces los tienen guardados por si les faltan más adelante”. También han conquistado rotaciones del personal para exponerse menos en un momento en el que no hay una saturación de los hospitales.


Jimena Lettieri es una trabajadora recientemente reincorporada al hospital Posadas luego de una enorme lucha: “En los 77 hospitales de la provincia hubo procesos de organización y reclamos por los elementos de protección personal y hemos conseguido que Kicillof baje una segunda partida. Es por eso que poner en pie comités de seguridad e higiene o asambleas para controlar la entrega o el cumplimiento de los protocolos es fundamental”. En el hospital Garrahan también se organizan por los reclamos y plantean una jornada de lucha el 28, cuenta Pino, delegado de ATE.


Hay una coincidencia también en la denuncia del rol que está jugando la burocracia de los distintos sindicatos, que respaldan las políticas de los gobierno y se desentienden de los reclamos de los trabajadores, en el mejor de los casos, en otros actúan directamente para desmovilizar o apretar a los trabajadores que reclaman o se organizan frente a los problemas.


En la CABA, frente a la cantidad de contagios la Asociación de Médicos Municipales se limitó a sacar un comunicado. Por el lado de Sutecba acaba de firmarle un congelamiento salarial a Larreta que ATE Verde y Blanca avaló pidiendo solo blanqueo de sumas no remunerativas y recorre los hospitales planteando que “hay que llevar tranquilidad”, expresión del pacto entre el presidente Fernández y el Jefe de Gobierno.


En Santa Cruz es el propio gobierno de Alicia Kirchner el que está comenzando sumarios contra los trabajadores que denuncian en redes sociales o se organizan por los reclamos, denunció Mariela de Río Gallegos. En la CABA, Larreta le acaba de abrir un sumario a una trabajadora del hospital Elizalde que exigió la provisión de barbijos y alcohol en gel.


Pero esto no ocurre solo en el sector público. En los sanatorios y clínicas los empresarios de la salud en virtud de defender sus ganancias actúan de manera irresponsable. Es lo que denuncia Daniela, trabajadora de un sanatorio privado: “los contagios masivos en el Italiano y en la Providencia son la punta de un iceberg, las patronales actúan como en zona liberada con el aval de los gobiernos y del sindicato Atsa, la burocracia de Daer”.


Esta connivencia entre gobiernos y capitalistas de la salud es de larga data y es la que ha bloqueado la centralización del sistema de salud que estuvo analizando el gobierno y había sido anunciada por el Ministro de Salud Ginés Gonzáles García.


Martín Gamron, médico del hospital de Santa Rosa de Calamuchita en Córdoba, cuenta que “luego de 20 años de gobierno de De la Sota y Schiaretti, los únicos que avanzaron son los grandes empresarios de la salud gracias al aporte del Estado a través de negociados, mientras la salud pública está vaciada, los trabajadores precarizados y donde hoy se amenaza con no pagar los sueldos del personal”.


En Neuquén los capitalistas de la salud también son amigos o directamente funcionarios del gobierno, como el caso de Corradi Diez, ministro de Ciudadanía y vaciador de la clínica Cutral Co. Anahí, trabajadora de esa clínica denuncia que hay 23 trabajadoras y trabajadores que han quedado en la calle luego de meses sin cobrar el sueldo y que hoy se encuentran en lucha para que el gobierno garantice la continuidad de la clínica frente a la pandemia y los puestos de trabajo.


Las luchas y los intentos de organización de los trabajadores de la salud recorren el conjunto del país. Mayra y Florencia cuentan la experiencia victoriosa de la asamblea de residentes y concurrentes de CABA y anuncia una conferencia de prensa y una jornada de lucha por todos los reclamos, particularmente el salario y la ART para los concurrentes quienes están reteniendo tareas frente a la brutal desprotección. “Si nos contagiamos, nadie se hace cargo”, grafica Florencia.


En el mismo sentido Patricia del hospital Zubizarreta quien participó junto a varios compañeros de su hospital luego de poner en pie una agrupación para recuperar la Junta Interna de ATE y ahora encaran la organización de los reclamos frente a casos de contagio en su hospital.


Ángel Barraco, luchador de la salud mental, alerta sobre la situación en los neuropsiquiátricos que en todo el país albergan 20.000 personas, la mayoría en grupos de riesgo y donde no existen protocolos ni elementos de protección para el personal y los pacientes, situación análoga a geriátricos donde ha habido contagios masivos. También denuncia que las empresas de medicina privada se desentienden de la cobertura psicológica en un momento en que la cuarentena agrava cuadros de depresión o ansiedad.


El plenario fue un paso adelante no solo en la organización y en el apoyo a las luchas en curso. También en la puesta en pie de una agrupación nacional de trabajadores de la salud. En ese sentido se resolvió impulsar una declaración por todos los reclamos haciendo eje en la centralización nacional del sistema de salud, el impulso de reuniones en todas las provincias para sumar compañeros, la necesidad de un aumento de salarios, para terminar con el pluriempleo, la recepción de denuncias de todo el país y la puesta en pie de asambleas o comités de higiene y seguridad como forma inmediata de intervención de los trabajadores en la crisis. Manos a la obra.



 


 


 


 

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