Sindicales
20/10/2026
A 5 marchas universitarias y 364 días de incumplimiento, un solo camino a seguir
El de Francia. Organicemos la huelga general universitaria.

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Sec Adjunta de AGD-UBA
El jueves, en todo el país, las calles volvieron a llenarse en defensa de la universidad pública. Grandes concentraciones en Córdoba, Neuquén, Jujuy y Bahía, entre otras, demostraron una vez más el apoyo al reclamo de presupuesto y salarios para la educación superior. En CABA, muy masiva también, si bien la jornada confluyó con la convocatoria contra el DNU 70/23 y el reclamo de renovación de la emergencia en discapacidad, la exigencia de cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario y las columnas de las universidades coparon la marcha y la plaza.
Dónde estamos hoy parados
Desde el comienzo del gobierno, coincidente con su ataque a las universidades, sus denuncias y vaciamiento concreto, el 15/10 fue la quinta marcha. Y la tercera a partir de la promulgación de la Ley de Financiamiento Universitario, publicada en el Boletín Oficial el 21/10/25, que establece una recomposición salarial para docentes y no docentes, de las becas estudiantiles y de presupuesto para funcionamiento. Hoy, a 364 días, el gobierno sigue sin cumplir con la ley, salvo un pago parcial -menos del 50% de lo que corresponde a los trabajadores universitarios-, un fondo para hospitales universitarios y un aumento muy parcial a una de las becas estudiantiles. Distintos fallos de la justicia nos dan la razón ratificando que el Poder Ejecutivo tiene que cumplir la ley, aunque no tomó en este año de incumplimiento ninguna medida concreta que obligue o castigue al gobierno.
Los distintos planes de lucha que se desarrollaron no lograron torcerle el brazo a Milei y su gabinete. Por eso hoy, ya casi al final del año lectivo, y frente a un desguace de la planta docente y no docente con renuncias permanentes y a salarios que están debajo de la línea de pobreza, es necesario un balance y un replanteo que nos permita cobrar lo que nos pertenece.
Más allá de las acciones de visibilización y las marchas universitarias, los planes de lucha no han sido ni progresivos ni continuos. Los paros aislados, sean de 24, 48 o una semana, no han logrado imponer nuestra exigencia.
Las distintas federaciones docentes y no docentes, que integran el Frente de Gremios Universitarios, han tenido, de conjunto, una política de subordinación al CIN, los rectores; y, por lo tanto, de no confrontación con el gobierno. Nada distinto podríamos esperar de quienes dirigen las universidades públicas, todos parte de los mismos sectores que han cogobernado o permitido que Milei avance con su motosierra.
En consecuencia, estas conducciones sindicales han actuado también en sintonía con lo que es, a nivel general, el papel de las centrales, el colaboracionismo de la CGT con el gobierno y la inacción de las CTAs.
En el plano de la lucha universitaria, la presión de los rectores y el papel de las burocracias sindicales se tradujo en planes de lucha descoordinados que han logrado desorganizar, desmovilizar y desmoralizar a los trabajadores. En todo este tiempo de pelea por la aplicación de la ley han sido contados los días de paro unificados, que por supuesto contaron con adhesión completa por parte de docentes y no docentes, y con alto impacto. Los gremios de la CGT (Fedun, Fatun, UDA) son los primeros responsables de esto. También las conducciones de Conadu ni de Conadu Histórica, que o bien manipularon decisiones o decidieron autofrenarse, atrás del Frente de Gremios.
¿Qué hacer?
Hoy está claro para toda la docencia que ni con una nueva marcha ni con un nuevo paro vamos a conseguir que el gobierno aplique la ley. Y quienes tenían alguna expectativa en que la Justicia lo logre, también ya la han perdido. Por eso la desmoralización y el enojo, combinados, que describen el estado de ánimo que recorre a parte de la docencia.
Pero no hay que bajar los brazos ni darnos por vencidos. Por el contrario, hay que redoblar la apuesta. Tenemos que organizarnos para dar vuelta la política de desgaste que han logrado las direcciones sindicales. Son muchas las asambleas, tanto de Conadu como de Conadu Histórica, que han votado por “parar hasta cobrar”, o sea, por la huelga general universitaria. Desde la Agrupación Naranja de docentes e investigadores universitarios sostenemos que es la estrategia a desarrollar. Sabemos que hoy estamos lejos aún de ponerla en pie, pero no hay otra forma.
En el camino de lograrla, ya hoy hay más de 500 docentes que se han pronunciado por un congreso unificado de delegados y delegadas de base, con mandatos, de Conadu y Conadu Histórica para poner en pie un paro hasta cobrar, para que el gobierno pague lo que nos debe. Congreso que debería ser de todos los sindicatos docentes y no docentes del sector.
Esta campaña es también toda una señal al movimiento estudiantil, a quien convocamos a sumarse. Como en Francia. Porque defender nuestros salarios y las becas estudiantiles es defender a la universidad pública, que este gobierno pretende aplastar.




