02/03/2021

Ante la ley de “financiamiento” de Ciencia y Técnica y el desplome de los salarios

El sábado 6 de marzo a las 14h, junto a docentes universitarios, nos reuniremos en un Plenario Nacional de la Naranja, para deliberar y organizarnos.
Naranja Ciencia y Técnica

Los primeros meses del año trajeron la confirmación que el 2021 no vino con aires renovados para les trabajadores de Ciencia y Técnica. A días de terminar el mes de febrero, el gobierno nacional aprobó una nueva Ley de financiamiento del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. En un nuevo intento por comprometerse ante la opinión pública, el gobierno nacional fabrica nuevas promesas presupuestarias para la ciencia nacional, esta vez proyectadas hasta el 2032, pero que no dejan de ser historia repetida de anteriores “Planes Estratégicos”.

Esta nueva ley hace su debut en un momento crítico para la ciencia argentina. Los salarios están en un mínimo histórico, con niveles similares al 2002. Las becas doctorales, posdoctorales, el personal de gestión, CPAs y las categorías asistentes y adjuntos de CIC se encuentran con ingresos por debajo de la canasta de pobreza. Solo una pequeña fracción del cuerpo de trabajadores de los organismos de CyT con una mayor antigüedad supera esta franja, aunque su situación apenas escapa a esta realidad acuciante. Son, de todas formas, una minoría dentro del cuadro general.

La cuarentena ha desnudado contundentemente la fragilidad e hipocresía del gobierno de Alberto Fernández.

La Argentina es uno de los países que menos ha gastado de su presupuesto para prevenir y afrontar la pandemia por Covid-19 durante el año pasado y se encuentra encabezando la lista de países con mayor cantidad de muertes por millón de habitantes. Del autodenominado “gobierno de científicos”, pasamos en pocos meses a recortes en becas doctorales, cientos de científicxs que fueron dejados en la calle durante la pandemia, denegación de licencias por cuidado, atomización de nuestra obra social y el desmantelamiento en tiempo récord del financiamiento del sistema científico, con proyectos PICT denegados y concentrados en los mismos grupos que ya los habían ganado previamente. La perspectiva para les investigadores que quieren formar un grupo en el país, con salarios de pobreza y nulo financiamiento, es desmoralizante.

Las vacunas y el desarrollo científico en Argentina

El manejo por parte del gobierno del proceso de vacunación muestra la misma política. No se ha podido producir al momento una vacuna nacional contra Covid-19, a pesar de que el país cuenta con la tecnología y los saberes necesarios y son varios los grupos que desarrollan desde el inicio de la pandemia distintos proyectos en ese sentido. Sin embargo, estos desarrollos han recibido escaso apoyo gubernamental, a diferencias de otras líneas de investigación que plantean la transferencia de proyectos públicos a manos de empresas privadas, toda una línea de continuidad con el modelo del camaleónico ministro Barañao.

El gobierno ha privilegiado la firma de acuerdos con las grandes compañías farmacéuticas lo que dejó al país a la merced de la lógica del capital. Frente a promesas iniciales de que los grupos de riesgo iban a estar vacunados para fines del 2020, la cantidad de vacunas que llegó al país es ínfima y aún no ha sido vacunada la totalidad del personal de salud que encabeza los récords de muertes a nivel mundial.

En este contexto, estalló el VacunaGate y se puso al desnudo la malversación de las pocas vacunas para los amigos del gobierno y empresarios. La oposición patronal, que ha pretendido erigirse en la reserva moral del país, poco puede decir dado que donde gobierna ha reproducido los mismos privilegios clientelares o ha directamente privatizado la distribución y el acceso a las vacunas como ocurre en CABA con Larreta. La frutilla del postre ha sido el acto fascista que montó el sector más derechista del PRO arrojando “bolsas de cadáveres” en la Plaza de Mayo.

La nueva (vieja) ley

Las modestas expectativas presupuestarias que propone la nueva ley de financiamiento contrastan con el festejo de la militancia oficialista. Desde el ministro Salvarezza pasando por La Cámpora, todos salieron a festejar con bombos y platillos una ley que promete alcanzar para el 2032 el 1% del PBI.

Se trata de un incremento progresivo que, de cumplirse, compromete a futuros gobiernos más no al actual-, a salir de los valores macristas menores al 0.4%. Durante el año pasado, el presupuesto asignado durante la peor pandemia de los últimos cinco siglos, y en una carrera internacional en la investigación de tratamientos que logren enfrentarla, fue de sólo el 0.28%, un mínimo histórico en dólares. Esta es la realidad presupuestaria de la que partimos lo que contrasta fuertemente con el discurso oficial acerca de la importancia de la ciencia y muy por debajo de la cantidad de recursos destinados, por ejemplo, al pago de la deuda externa.

Con esta nueva ley a cuestas, el gobierno de AF tiene luz verde para mantener hasta el fin de su mandato valores presupuestarios menores al 2016 o 2017 durante plena era macrista (0,34%). La actual ley representa además un retroceso respecto de los propios planteos previos del kirchnerismo. El Plan Argentina Innovadora 2020, impulsado por el gobierno de la actual vicepresidente CFK en el año 2011, ya contemplaba finalizar el año 2020 con un 1 % del PBI para ciencia. Hoy, esta condición se patea para 2032. El mismo plan prometía 4,6 investigadores por cada 1.000 habitantes, aunque esta misma gestión hace semanas convalidó un recorte del 15 % en becas doctorales y posdoctorales, además de postergar la siguiente convocatoria para mitad de año, ya que no posee los recursos para poder efectivizar las altas.

¿Qué hacemos frente a esta realidad?

Durante todo el último año, quienes conformamos el sistema científico nacional nos pusimos de pie frente al recorte presupuestario. Como signo político de esto, y ante la pasividad y complicidad de las burocracias sindicales, se conformaron asambleas autoconvocadas en cada uno de los estamentos dentro de los organismos de CyT. Estas instancias fueron las grandes protagonistas de las campañas virtuales, movilizaciones, caravanas, asambleas y festivales que los propios trabajadores han sabido organizar frente al conjunto de intereses que buscan descargar la crisis sobre nuestras espaldas. La Naranja CyT, agrupación nacional del sector, conformada por compañeres del Partido Obrero e independientes, ha desarrollado una línea contraria a la espera y la pasividad a la que nos quiere llevar esta nueva ley de “financiamiento” y en el último tiempo se ha erguido como un factor importante en todo esta lucha.
El próximo sábado 6 de marzo, a partir de las 14 h, junto a docentes universitarios, nos reuniremos en un Plenario Nacional de la Naranja, para deliberar y organizarnos.
¡Investigar es trabajar!

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