Sindicales
21/9/2026
Aten: el baradelismo del TEP-Celeste y su política antisindical
Se prepara para sancionar a la oposición por cuenta y orden de la patronal y su Estado.
Seguir
Aunque ningún afiliado de Aten sabe a ciencia cierta que texto del estatuto sindical está vigente, producto de la política de ocultamiento de la conducción provincial del sindicato, del análisis de las declaraciones y comunicados de la conducción provincial surge la clara intención sancionatoria del baradelismo, que ya ha aplicado en otras provincias. Una política que supera la ya de por sí regimentadora ley n° 23.551 de asociaciones sindicales, la cual por las necesidades del gobierno de aquella época establece que los estatutos sindicales deben “garantizar la efectiva democracia interna”. Es decir, un real funcionamiento democrático del sindicato, no solo de palabra.
Ningún gobierno prescindió del apoyo al manejo antidemocrático en los sindicatos para impedir cualquier desborde de las bases que supere el papel de contención de los reclamos y las luchas que juegan las burocracias sindicales de todo pelaje.
En el caso que nos ocupa, el TEP-Celeste se presenta a sí mismo como una conducción defensora de la “ampliación de derechos”. Se trata de un slogan, porque quien no garantiza una “efectiva democracia interna” como política fundamental, a lo sumo puede ejecutar un tome y daca con la patronal y adaptarse a las necesidades de esa patronal.
La democracia sindical, las burocracias y los gobiernos
Se pueden repasar las distintas leyes de asociaciones sindicales de los gobiernos de los últimos 70 años y se apreciará una constante: siempre apuntaron a la regimentación obrera y a entablar una negociación con una burocracia sindical con la cual, fuera de roces y choques, necesitan aliarse para contener al movimiento obrero.
Con mayor o menor crudeza esas normativas expresaron la tiranía del capital en los lugares de trabajo y contra los reclamos (huelgas, paros, asambleas, cuerpos de delegados, etc.) y la organización obrera independiente de las patronales y del Estado. Toda la burocracia sindical incorporó a los Estatutos de los sindicatos aquellas normativas regimentadoras.
Esas normas y estatutos tienen en común la prohibición directa de realizar huelgas, asambleas y elecciones sindicales o su centralización a manos de las conducciones, dependiendo de cada momento histórico.
El TEP-Celeste y el estatuto de Aten
La actual conducción TEP-Celeste dirige Aten hace muchos años bajo distintas combinaciones (Celeste, Azul, Azul y Blanca, etc.).
En la medida que en Aten surgieron conducciones seccionales combativas que apoyadas en las asambleas impulsaron la lucha contra la patronal, el TEP-Celeste se acordó que el estatuto de Aten había quedado anticuado. Por lo que decidieron “actualizarlo” mediante una reforma votada en agosto del año 2017 en Chos Malal. Una reforma que tuvo un proceso casi nulo de debate en las bases.
El argumento utilizado para la “modernización” fue que el estatuto fundacional de Aten (año 1982) ya no se adecuaba a la realidad de 22 seccionales y miles de afiliadas y afiliados, o que no usaba lenguaje inclusivo, etc. Pero eso era el taparrabos. El objetivo central, y así se reflejó en el texto que dicen que está en vigencia, tuvo tres ejes centrales. Concentrar el manejo de las finanzas en la comisión directiva provincial (antes el 70% era decisión de las seccionales, ahora se invirtió), eliminar en la práctica la convocatoria a asambleas (que solo convocan cuando hay que definir un acuerdo salarial) e introducir que cualquier decisión sobre huelga o medidas de fuerza en las seccionales quede a voluntad o el “aval” de la conducción provincial. O sea, en la regimentación no se “modernizó”, sino que la profundizó.
Se desmocratizó el destino de los fondos sindicales y se agravó el recorte de la autonomía de las seccionales. Al punto que hoy en día se ataca a medidas de fuerza de las seccionales en conjunto con la patronal, tildándolas de “ilegales”. Sin duda, esa reforma expresó, con otros métodos y en otro contexto, los objetivos de regimentación que han perseguido históricamente el Estado y sus gobiernos bajo el parlamentarismo o bajo las botas genocidas. O sea el TEP-Celeste, casi 10 años antes que Milei fuera gobierno, reformó el Estatuto de Aten ¡en el mismo sentido que la reciente ley laboral mileísta contra la huelga y las asambleas!
De las amenazas a las sanciones
El TEP-Celeste no oculta su intención de redoblar su proceso de persecución contra la Multicolor y la oposición sindical, advirtiendo constantemente sobre la aplicación de sanciones y hasta expulsiones llegado el caso.
Su lenguaje oral y escrito lo anuncia sin lugar a dudas. Lo dijo la actual secretaria general, Fanny Mansilla: “La conducción utilizará las herramientas previstas dentro del estatuto ante aquellas conductas que considere antisindicales”, al referirse a que las seccionales Capital, Plottier y Senillosa “adoptan decisiones que comprometan al sindicato en general”.
La terminología elegida no es genérica, o una simple forma de expresarse, sino que responde, y muy en concreto, a las causales de sanciones previstas en el Estatuto que el TEP-Celeste dice que está vigente: “incumplimiento de las obligaciones impuestas por el estatuto o resoluciones de los cuerpos directivos (...) violaciones estatutarias", incurrir “en actos susceptibles de acarrear graves perjuicios a la Asociación de Trabajadoras y Trabajadores”. Un reciente comunicado de la Comisión Directiva Provincial mencionó la aplicación del artículo 56º que la faculta a “intervenir seccionales” en casos de “desobediencia manifiesta y reiterada a disposiciones de este sindicato”.
Está claro, entonces, que el TEP-Celeste solo espera el momento adecuado para ejecutar en sociedad con la patronal las sanciones a la oposición o la intervención de las seccionales que no dirige. Pretenden hacer desaparecer de la vida sindical a quienes nos apoyamos en los mandatos soberanos de las asambleas seccionales y su autonomía.
Denunciamos esta intención del TEP-Celeste expresada explícitamente a través de sus máximos dirigentes y dar una respuesta a la altura de las circunstancias.
Una respuesta como la que las bases dieron a través del aplastante triunfo de la Multicolor en las elecciones de Ctera. Victoria que alcanzó un nivel de contundencia en las tres seccionales amenazadas: Capital 2.203 a 644, Plottier 390 a 94 y Senillosa 172 a 28.
Debemos redoblar la militancia y la lucha. Concretar el Encuentro de trabajadoras/es de la educación, continuar la lucha por la reapertura de la mesa salarial. Impulsar que cualquier negociación con el gobierno no se desarrolle a puertas cerradas. Tecnología para que se pueda hacer sobra.




