09/06/2020

Crecen los contagios en la fábrica Cattorini de Quilmes

Habría al menos 14 trabajadores infectados.

Los casos confirmados en Cattorini, planta de vidrio ubicada en la localidad de bonaerense de Quilmes, casi se triplicaron en diez días, pasando de 5 a 14 y mostrando una situación preocupante para los trabajadores.


Como la fábrica comparte el depósito con la fábrica Rigolleau, ubicada en Berazategui y perteneciente a la misma empresa, los trabajadores licenciados de las dos fábricas llegarían a 50 por mantener vínculos estrechos con los casos confirmados. Sin embargo, el criterio que define quienes deben ser licenciados preventivamente está en manos de la misma patronal, que obliga a muchos trabajadores mayores de 60 años a seguir asistiendo a las plantas. En una actitud criminal, extorsionan con recortar el salario en un 40%, como hicieron desde el comienzo de la cuarentena.


Ni la patronal ni el municipio han realizado ninguna comunicación oficial, encubriendo el desarrollo de la pandemia en la planta. Este último, liderado por la camporista Mayra Mendoza, se jactó de realizar una nueva inspección en Cattorini a comienzos de junio, pero no se percató de esta situación, y tampoco de tomar las medidas necesarias que frenen los contagios.


La patronal ha demostrado qué poco le importa la vida y la salud de los trabajadores. Solo basta mencionar que recientemente falleció un obrero en Rigolleau por aplastamiento con una bolsa de cuarzo de 1.500kg, y se mantuvo la continuidad de la producción salvo por una hora de paro, que fue la medida gremial vergonzante que largó el sindicato.


La situación en Cattorini repercutió recientemente en los medios nacionales, frente a la denuncia de la esposa de un trabajador infectado que fue obligado a continuar trabajando, ya que el médico de la planta le diagnosticó una simple gripe. La denuncia puso de manifiesto el abandono estatal, debido a que la mujer con ocho hijos -de los cuales una tiene leucemia, siendo factor de riesgo-, no recibió durante días ninguna respuesta ni atención por parte del municipio de Almirante Brown.


Con todos estos antecedentes, está planteado el resguardo de todo el personal de Cattorini, que debe ser licenciado cumpliendo cuarentena obligatoria, con hisopados para todos los trabajadores y garantizando el pago íntegro de salario por parte de una empresa que nunca dejó de producir. El cuadro crítico se refleja en que los clientes de Cattorini, entre ellos la cervecería Quilmes, están retirando el triple de producción, stockeándose preventivamente frente a un posible cierre. La reciente clausura de Coto en el mismo distrito, frente a 14 contagiados, fue el resultado de la lucha y denuncia de los trabajadores del hipermercado.


Es urgente una acción del gremio en defensa de la salud de los trabajadores; y que se conforme una comisión de higiene electa por los trabajadores que verifique el cumplimiento de medidas sanitarias.


El crecimiento de los contagios en fábricas, lugares de trabajo y -en primer lugar- en los barrios populares, es la consecuencia directa de la política de “cuarentena administrada” de Alberto Fernández y Axel Kicillof, que han habilitado la reapertura de miles de plantas en todo el conurbano, dando prioridad a las exigencias de las patronales para retomar la producción, a la vez que se extienden sus beneficios con la extensión de los subsidios de pago de salarios y del acuerdo de suspensiones con rebaja salarial que firmó la CGT.

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