Sindicales
26/8/2026
Dos nuevas víctimas fatales en Vaca Muerta
Poner en pie comités de base de seguridad e higiene es de vida o muerte.
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Dos obreros de YPF fallecieron producto de una descompresión fuerte en una planta separadora de gas en el Bloque Rincón del Mangrullo, cerca de Cutral Co y Plaza Huincul. Esta área es operada de forma mixta por YPF y Pampa Energía. El comunicado oficial de YPF intenta disimular la tragedia afirmando que fue un “incidente” y que se encuentra controlado. Pero justamente, no se trata de un incidente sino de dos nuevos crímenes laborales, y van tres en lo que va de este año vinculada a la industria hidrocarburifera.
Recordemos que en mayo de este año el obrero Darío Gastón Ruiz, un soldador de 43 años oriundo de Campana, provincia de Buenos Aires, que trabajaba para la empresa Aesa en una obra vinculada a la Planta de Tratamiento de Crudo del bloque La Angostura Sur, operado por YPF, falleció producto de haber quedado atrapado durante toda la noche debajo de un caño. “Parece que el caño lo aplastó, le cayó en el cuello. Quedó atrapado y no se pudo zafar”, relató el compañero (El Cordillerano 5/26).
Desde que se firmó la adenda flexibilizadora del convenio colectivo de trabajo del sector petrolero entre el Sindicato de Petroleros Privados y las operadoras, y homologado por el Estado, los accidentes laborales con víctimas fatales y mutilaciones se cuentan de a decenas. Será por tener cola de paja que el titular del sindicato lo primero que dijo fue que "no eran obreros convencionados". Tal es así, que lo sucedido en Rincón del Mangrullo se inscribe como la tercera muerte obrera en Vaca Muerta en menos de 4 meses.
Mientras se siguen perdiendo vidas en los yacimientos producto de la reducción de cuadrillas y maniobras que no están regidas por las correctas condiciones de seguridad e higiene, el Estado y el sindicato corren detrás de los hechos y no actúan en la prevención de los mismos. Por el contrario, firman cláusulas de "salario dinámico" que condicionan su cobro a cumplir las metas de producción fijadas por la patronal. Los ritmos de producción capitalista se imponen con sangre en Vaca Muerta.
Para frenar esta sangría de víctimas obreras precisamos un paro con cese de producción y votar delegados independientes de la burocracia y la patronal para impulsar comités de seguridad e higiene con autoridad de detener maniobras si las condiciones para el resguardo de la vida no están dadas. Desde el Partido Obrero nos solidarizamos con las familias y amigos de los obreros fallecidos.




