Sindicales
14/10/2026
En el conurbano bonaerense, el desempleo fabril está por encima del promedio nacional
La caída industrial alcanzó el 7,4 % desde el primer trimestre de 2024 hasta el mismo período de 2026.
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El conurbano bonaerense concentra la mayor pérdida de empleo industrial del país: los partidos del Gran Buenos Aires registraron 25.623 puestos manufactureros menos, una reducción del 7,4%.
Los datos corresponden a un informe de Politikon Chaco elaborado con estadísticas del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial, dependiente de la Secretaría de Trabajo de la Nación. En todo el país, la industria perdió 66.262 puestos asalariados registrados desde el comienzo del gobierno de Milei hasta el primer trimestre del año en curso. Esto significa una pérdida del 38% de la mano de obra industrial, una concentración gigantesca de desempleo fabril, ya que la provincia de Buenos Aires concentra el 26,5 % de los puestos de trabajo industrializados del país.
Si bien el informe no detalla la caída de puestos de trabajo por partido o ciudad, es sabido que gran parte de las fábricas cerradas o la mayor cantidad de despidos se dan en el cordón industrial del norte bonaerense, donde se encuentran varias automotrices y autopartistas, particularmente en los centros industriales de Pilar y Tigre.
El cierre de una fábrica no solo afecta a los obreros de la misma, sino también a sus familias y al entorno social; incluso modifica las estructuras barriales. Ejemplo de ello son los barrios de alrededor de Fate, emblemática fábrica del partido de San Fernando, donde, debido al cierre de la única industria del neumático en el país que fabrica neumáticos para camiones y maquinaria pesada, los comercios de la zona debieron cerrar y, desde luego, se acabaron las changas para los vecinos que dependían de la solidaridad obrera de los trabajadores de Fate.
Una decisión política
El gobierno nacional de Milei, desde el primer día de mandato, mostró y puso en práctica una desindustrialización feroz, promoviendo solo negocios financieros para sus amigos y un extractivismo salvaje de los recursos naturales en manos de empresas extranjeras que se llevan todo sin control alguno.
En todas las provincias contó con el apoyo del más variado arco político: gobernadores y legislativos de todos los "colores", con o sin "peluca", acompañaron leyes que solo perjudican a las y los trabajadores.
Particularmente en la provincia de Buenos Aires, el gobernador Axel Kicillof gritaba en sus actos partidarios que sería un muro de contención para el avance del "mileísmo"; sin embargo, nada de eso pasó. Muy por el contrario, aprovechó la coyuntura política y económica para hacer ajustes sin precedentes en la administración pública, especialmente en la docencia, con paritarias muy por debajo de la inflación.
Tampoco hizo nada para detener la "sangría obrera" provocada por el cierre de fábricas y comercios. El mayor ejemplo de la decisión política tomada por el gobernador es el no querer recibir a los trabajadores de Fate, quienes, junto a la dirigencia gremial del SUTNA, hace más de 8 meses vienen pidiendo la intervención del Ejecutivo provincial para reabrir la planta industrial y garantizar la continuidad productiva con todos los operarios adentro.
Es evidente que los partidos políticos patronales son cómplices del gobierno nacional y serviles a intereses que nada tienen que ver con la clase obrera.
Los números no son meramente estadísticos: son personas de "carne y hueso" que quedan sin trabajo o son empujadas a "reconvertirse" en sobreexplotadas por las aplicaciones, sin derechos ni salarios dignos.
Los grandes responsables y cómplices de esta situación son las centrales obreras, tanto la CGT como las CTA, que nunca plantearon un verdadero plan de lucha para enfrentar semejante avanzada. Constantemente, la burocracia sindical se dedicó a infundir miedo a las y los compañeros dentro de las fábricas, desarticulando cualquier intento de reclamo.
Los secretarios generales de los distintos gremios industriales, principalmente del Smata y de la UOM, entregan derechos y reivindicaciones históricas del movimiento obrero sin ningún tapujo, en total desmedro de los trabajadores.
Para ponerle un freno a semejante embestida, es imperioso reforzar la organización obrera, junto a todos los trabajadores ocupados, desocupados, jubilados y estudiantes, en las calles de todo el país este 15 de octubre, en una gran movilización con perspectiva de llegar a la huelga general para echar a Milei y a todos sus cómplices.




