Sindicales
14/8/2026
Ford: muere trabajador, presionado por la patronal para seguir produciendo
Leonardo Dicomo, de 54 años, se desempeñaba en el área de depósito de logística, en Arroyo Claro, dentro del predio industrial de la empresa en Pacheco.
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El pasado martes falleció un operario en plena jornada productiva. Leonardo Dicomo, de 54 años, se desempeñaba en el área de depósito de logística, en Arroyo Claro, dentro del predio industrial de Ford en Pacheco.
Luego de dar aviso a sus superiores por no sentirse bien de salud, se dirigió al servicio médico de la planta de estampado, a más de 1 km de distancia. El médico a cargo de hacerle los controles pertinentes solo le dio una pastilla –como se denomina en la jerga fabril, "la pastilla mágica"- y a los pocos minutos mandó a Leonardo nuevamente a seguir produciendo. Ya en su puesto laboral, el operario se desvaneció ante la vista de sus compañeros, quienes inmediatamente intentaron reanimarlo sin lograr remediar el fatídico desenlace.
La presión patronal ejercida constantemente contra los trabajadores trae aparejado, como consecuencia, una mayor explotación de los operarios, ya sea porque el salario no alcanza o por miedo a perder el trabajo. Según comentan los compañeros metalmecánicos, desde que la empresa comunicó que habría 400 despidos próximamente, a partir de octubre, el ambiente laboral se volvió muy tenso; nadie quiere "cometer alguna falta" o incluso enfermarse, para no entrar en la "lista negra".
Desde luego, la culpa no es de los trabajadores, sino de la empresa, que desde siempre los utiliza como un elemento más en la línea de producción o en una planilla de cálculo Excel, modificando tareas y condiciones laborales acorde a la "necesidad productiva", con el solo objetivo de aumentar su tasa de ganancia sin importar las consecuencias sobre la salud de quienes día a día ponen "el lomo" con salarios muy por debajo del valor (millonario) de cada unidad fabricada.
Mientras tanto, el Smata mira hacia otro lado
El silencio del gremio metalmecánico es ensordecedor, no solo ante el hecho de que un compañero haya muerto en su puesto de trabajo, sino también ante la presión patronal ejercida para cumplir con ritmos de trabajo imposibles de soportar, que solo producen daños físicos irreparables en las y los operarios de las automotrices, librando a la suerte de cada trabajador la posibilidad de sobrevivir, o no, a la superexplotación obrera.
Los delegados del Smata fueron los voceros oficiales de la empresa para vaticinar que vendrán "tiempos difíciles" en Ford y que nada podrán hacer para enfrentar la embestida patronal. Incluso solo atinaron a hacer un minuto de silencio (propuesto por la empresa) en memoria de Leonardo; en ningún momento, ni por error, se animaron a detener la producción para exigir una revisión exhaustiva de las condiciones en las que se produjo el deceso del compañero.
Recordemos que el gremio es socio de la empresa, ya que recibe el 1% del valor de cada unidad terminada para gastos de uso exclusivo de la comisión directiva del Smata. Con el accionar del gremio, queda expuesta la complicidad que los une a la empresa, permitiendo que solo seamos un número de legajo (descartable) o que nuestras vidas no valgan nada ante la ganancia patronal.
Solo reforzando la organización obrera, con un plan de lucha que tenga como perspectiva la huelga general, se puede poner un freno a la entrega que hacen las burocracias sindicales y al ataque feroz que realizan las patronales contra toda la clase trabajadora, apalancados por la política del gobierno de Milei y de todos sus cómplices, que votan leyes favoreciendo solo a los empresarios poderosos en desmedro de las y los trabajadores.
Desde la Coordinadora Sindical Clasista, exigimos que se investigue a fondo las causas y a los responsables, por acción u omisión, de la muerte laboral de Leonardo Gabriel Dicomo.
Basta de muertes obreras.




