Sindicales

19/10/2026

MENDOZA

La fuerza de la huelga de los municipales de Guaymallén y la continuidad de la lucha salarial

Los trabajadores municipales se plantan contra el gobierno de Calvente.

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Trabajador municipal, delegado de Asemug

La clave es sostener las asambleas y preparar un plan de lucha progresivo si no hay respuestas concretas.

La huelga municipal del 14 y 15 de octubre marcó un punto de inflexión en Guaymallén. Frente al recorte de entre el 30 y el 40% de los ingresos para más de 3.500 trabajadores -por la eliminación del Bono de Compensación y Estímulo de $305.000 y la ausencia de aumentos-, los trabajadores respondieron con una medida contundente que paralizó sectores clave del municipio y alcanzó cerca del 90% de acatamiento.

La huelga no surgió de un día para otro. Una semana antes, trabajadores y delegados combativos de Los Troncos habían impulsado asambleas y una retención de servicios de tres horas frente a los anuncios de recortes. La iniciativa se extendió a otras dependencias con las recorridas de delegados combativos de Asemug. Con el recorte confirmado, las bases empezaron a reclamar un paro inmediato. La conducción del SOEMGM demoró la medida hasta después del feriado y el paro finalmente se concretó el miércoles 14.

El jueves, dos caravanas recorrieron más de 12 kilómetros hasta la explanada municipal, en una movilización que expresó la fuerza acumulada en los lugares de trabajo. La huelga puso sobre la mesa una perspectiva que va más allá de recuperar el bono: abrió la posibilidad de recomponer los salarios deteriorados y conquistar un aumento que permita acercar los ingresos al costo de vida.

La respuesta de los trabajadores también obligó al Ejecutivo a cambiar su discurso. Calvente y el secretario de Gobierno, Ignacio Conte, pasaron de hablar de un recorte por tiempo indeterminado a plantearlo por seis meses y luego limitarlo a octubre, junto con una nueva instancia de negociación. En paralelo, impulsaron una reducción del 10% de los haberes de funcionarios políticos, una medida demagógica frente a salarios que rondarían los seis millones de pesos o más y cuyos montos no se publican con claridad.

¿No hay recursos?

El argumento de que no hay recursos tampoco resiste el contraste con las prioridades del gasto municipal. Según un relevamiento de Fiscalía Ciudadana publicado por Ecos Mendocinos, entre enero y agosto de 2026 Guaymallén destinó $887 millones a publicidad oficial. A eso se suma una licitación tecnológica por $1.800 millones proyectados en cinco años, informada por El Sol, y los $63,3 millones destinados a un festival de boxeo, según una investigación de Ecos Mendocinos. Mientras se exige sacrificio a los municipales, abundan los fondos para promocionar la gestión, contratar servicios y financiar eventos.

No estamos frente a un problema de “administración”, como quieren plantear algunos medios: las prioridades son los negocios con los privados y no el salario de los trabajadores municipales.

La lucha continúa

La conciliación obligatoria dictada en el marco del conflicto buscó poner una pausa a la lucha. En esto hay que detenerse un momento: el mismo Estado que elimina de un plumazo el 30% de un salario busca “conciliar”; o sea, es juez y parte a la misma vez.

Las bases no querían acatarla, pero el SOEMGM terminó aceptándola y levantando la ocupación de la explanada para abrir una negociación. Esa pausa no debe convertirse en enfriamiento ni desmovilización. La discusión no puede limitarse a la devolución del bono: tiene que incluir su recomposición y un aumento salarial real.

La tarea ahora es sostener las asambleas, mantener informados y organizados a los sectores y preparar un plan de lucha progresivo si no hay respuestas concretas. La experiencia de Guaymallén debe servir también al conjunto de los estatales provinciales: un recorte de esta magnitud exige solidaridad activa y acciones en otros municipios y dependencias.

Esto es importantísimo, ya que si este recorte progresa, será la vía para avanzar en recortes para los estatales provinciales; así también, si esta lucha triunfa, abre un camino para otros sectores.

La huelga demostró que, cuando los trabajadores deliberan y actúan desde abajo, pueden imponer una relación de fuerzas y abrir una salida. El conflicto sigue abierto. Hay que defender lo conquistado, recuperar lo perdido y convertir la fuerza demostrada en una victoria salarial.

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