Sindicales

4/4/2022

La “Asamblea de Memoria y Balance de ATE Mar del Plata”

Una dirección gremial al servicio del gobierno ajustador y de la firma del acuerdo con el FMI.

Tribuna Estatal - Tribuna de Salud

Corresponsal

El miércoles 30 de marzo se realizó la asamblea anual de Memoria y Balance de ATE Mar del Plata. La fecha se decidió entre gallos y medianoche y en la mayoría de las dependencias ni se comunicó la convocatoria. La intención de vaciar estas asambleas es un método antidemocrático histórico de la Verde, con el fin de que las mismas se transformen en un acto propio y autoproclamatorio.

El informe central esclareció la adaptación de la Verde al actual gobierno, ya que en el mismo el secretario general afirmó que se puso “todo el compromiso para lograr el fin del macrismo”,  respaldando la actual gestión por las “ilusiones” que generaba. Con el operativo “hay  2019”, la Verde dejó a la deriva las luchas encabezadas por les estatales en todo el país, que enfrentaban en las calles tanto al gobierno macrista como a los gobernadores de todos los signos políticos, como la enorme rebelión en Chubut a fines del 2019. El rol de contención de la dirección gremial para que triunfase la fórmula de lxs Fernández, no deja dudas de que la frase de la Verde “ni de los gobiernos, ni de los patrones” es un mal chiste.

El informe responsabiliza a la pandemia por Covid 19 de los inconvenientes para “recomponer” el Estado. El cinismo de la Verde es insultante para les estatales, ya que es el gobierno que apoyan el que durante la pandemia refuerza la política de ajuste en todos los sectores del estado, golpeando en el salario y en las partidas presupuestarias que impactan en las condiciones de trabajo. En el 2020, la burocracia cerró la paritaria más vergonzosa de la historia del gremio: un aumento de un mísero 7% en octubre. Luego acordó un 18% más en cuotas a cobrar en 2021, con una inflación anualizada superior al 50%. Este acuerdo, que arrojó a la pobreza a miles de trabajadorxs del estado, llevó la rúbrica de ATE y UPCN quienes, luego de 14 años, firmaron juntos la entrega del salario. A esta “fraternización” entre burocracias se suma, este año, la colocación impulsiva a todxs lxs trabajadorxs (afiliadxs y no) de un descuento en concepto de “Aporte Extraordinario Solidario” que acordaron con el gobierno nacional para financiar a ATE y UPCN.

Capítulo aparte merece el sector de salud. En Mar del Plata, los hospitales protagonizaron durante la pandemia una enorme lucha contra el gobierno provincial y nacional y las direcciones hospitalarias cómplices, acampando frente al Interzonal durante varias semanas, reclamando un incremento salarial para todos los sectores de salud, el pase a planta de lxs precarizadxs, insumos, el reconocimiento profesional de enfermería y más personal ante la situación de desborde. Esto no sólo lo ignora el informe, sino que debemos recordar que el gremio denunció a lxs trabajadorxs que estaban luchando, en lugar de apoyarlxs. A este cuadro hay que sumar que tampoco se denuncia la estafa que la provincia de Buenos Aires ejecuta a todo el personal de salud al descontarle de sus salarios aportes adicionales para que la jubilación tenga el beneficio de trabajo insalubre. La Resolución 598/15 del Ministerio de Salud de la provincia dispone que sea reconocida la insalubridad con la consecuente reducción en los años para jubilarse. Esta medida, que es una conquista del sector, se encuentra cajoneada sin reglamentar hace más de siete años, pero los descuentos se hacen. Y las direcciones gremiales, vergonzosamente, callan.

Otra lucha  fue la de la Región Sanitaria VIII, lxs trabajadorxs que se ocuparon del vacunatorio y centro de testeo denunciaron la precariedad de los contratos, la falta de insumos, el trabajo a la intemperie en pleno invierno costero y las jornadas extensas. A esto se le sumó la exigencia de las autoridades de que realicen tareas no acordadas como armar y desarmar las tiendas, desinfectarlas, etc. Lxs trabajadorxs que denunciaron no solo fueron hostigadxs y perseguidxs, además fueron despedidos porque “habían bajado los casos”. Un mes después, la ciudad comenzaba a transitar su oleada pandémica récord, desbordándose los centros de testeos, imagen que recorrió el país a través de los medios de comunicación. Nuevamente esto no se señala en el informe, sino que además se hace mención de un trabajo en equipo con las autoridades de la Región Sanitaria VIII, las mismas que explotaron, maltrataron y echaron a trabajadorxs esenciales.

Último aspecto al que hacemos mención es lo que respecta al informe sobre CONICET. En el mismo se enuncia que lxs más perjudicadxs por la caída salarial son lxs trabajadorxs contratadxs por art 9. Se trata del personal de gestión, que también lo componen monotributistas ultraprecarizadxs. El salario inicial del sector es de 60 mil pesos, un salario de miseria, ya que, el propio INDEC, coloca la línea de pobreza por encima de los $80.000. Lo que no aclara el informe es que el personal de gestión autoconvocado realizó múltiples asambleas nacionales con más de 150 participantes para reclamar los porcentajes de suba adicional que se le otorgaron a investigadorxs y personal de apoyo y que se les negaron a los más precarizadxs del organismo en una clara política de discriminación de parte del Directorio. Cada resolución y medidas de lucha votadas por lxs autoconvocadxs fueron rechazadas y boicoteadas por las direcciones gremiales, incluso con argumentos antiobreros como los “paros no sirven”.

Les estatales tienen que sacar una conclusión en los tiempos de inflación, de pulverización del salario y de cogobiernos con el FMI, para derrotar las políticas ajustadoras del gobierno nacional y los gobiernos provinciales. Hay que recuperar nuestro gremio. La movilización de los sectores estatales autoconvocados en todo el país refleja el repudio a las direcciones entreguistas. La tarea es dar un salto organizativo para sacar a la burocracia y desplegar la deliberación del conjunto de lxs trabajadores estatales, mediante asambleas de base que definan un plan de lucha por todos los reclamos.

La experiencia del espacio Interjuntas de ATE en donde se nuclea parte del activismo de CABA es alentador y coloca un norte. A diferencia de la burocracia, han levantado un programa  por un aumento salarial inmediato del 48% en una sola cuota para recuperar lo perdido en los últimos años, salario igual a la canasta familiar de $123.598 con indexación automática según inflación, pase a planta permanente y por paritarios elegidos en asamblea que respeten mandatos de base.