Sindicales

1/3/2023

La reforma laboral en la industria: el caso Tenaris

Otra vía para profundizar la superexplotación laboral.

Tenaris.

Mucho se hablo y se habla de la “Toyotización” del trabajo, haciendo mención al caso más publicitado de flexibilización laboral, y que ha sido vendido como ejemplo de modelo productivo, tanto por la patronal, Smata y los gobiernos local y nacional.

El agregado de un turno más en Toyota y la elevación de ritmos productivos conjugan el plan casi perfecto de sobreexplotación bajo el manto de reactivación, que el propio gobierno vende como crecimiento del trabajo registrado en los últimos meses, cuando en realidad los nuevos puestos de trabajo son recuperaciones de despidos anteriores y en capacidad ya instalada de las fábricas, no en emprendimientos nuevos. Estos puestos además se dan en un cuadro de superflexibilización y explotación a partir de la contratación a plazo fijo.

Ya había sobrados ejemplos en la zona, potenciados con la pandemia. La deliverización del trabajo, dispensiones, suspensiones y las rebajas salariales, se posicionaron como elementos habituales en la relación contractual, con la excusa compartida entre sindicatos y empresas de generar o mantener fuentes de trabajo.

La CGT en estos días se ha enredado en el debate de renovar convenios, en principio vociferando en contra de las reformas, pero a nombre de un avance tecnológico y la modificación de las tareas. Es muy probable que esta posición vaya virando a un tono mas conciliador.

La nave insignia de la reforma: Techint

Tenaris, con su subsidiaria estrella Siderca, encontró en pandemia la autopista perfecta para desplegar todo el arsenal precarizador en uno de los momentos más difíciles para los trabajadores/as. Sin protocolos adecuados, sin transporte, sin ningún tipo de reaseguro de salud, los trabajadores fueron empujadas a producir bajo la excusa de una esencialidad pactada en escritorios patronales.

Siderca explotó la posibilidad de profundizar la precarización que ya tenía cuerpo en los contratos basura; renuncias a beneficios y cláusulas de casi sometimiento, habitualización a extras, francos y feriados (aprovechando bajos salarios) o a tareas fuera de la habitualidad. Cada negativa de los obreros es refutada con amenazas de baja de contrato. El maltrato es casi novedad en una empresa que ha pasado por varias políticas de interrelación personal. La amenaza constante y las políticas de conducta, lejos de proteger a los obreros, los deja siempre a punto de sanción o despido.

Siderca desconoce acuerdos de parte, aduciendo obsolesencia y modifica las modalidades de trabajo aunque esto contradiga su propia política de seguridad, que obviamente es para las gigantografías y para fachada con la ART.

Las nuevas tecnologías

Un 30% de la población de Siderca es personal nuevo (algunas estadísticas marcan el 50%) y naturalmente afecta a las nuevas tecnologías. Esta particularidad ha sido rápidamente capitalizada por la empresa que, a contramano de su manual de conducta, utiliza estos medios para mantener en contacto a los obreros, incluso fuera del horario laboral. La contradicción radica en que, todo operario detectado utilizando estas tecnologías es sancionado, a pesar que supervisores y jefes envían órdenes y tareas a través de los celulares personales.

Las empresas fomentan y potencian así un lazo y una comunicación fluida con los trabajadores, cercenado la comunicación con los propios compañeros y bypaseando el trato con delegados (a pesar de la sumisión de los delegados burocráticos). Incluso las jefaturas pretenden reemplazar las notificaciones formales, como la carta documento y el telegrama, con un mensaje personal que carece de toda validez, formalidad y legalidad, ya sea para comunicar vacaciones, una suspensión o el levantamiento de la misma.

Dirección gremial en Stand by

La dirección de la UOM es menos que pasiva. Que la empresa avance en estas reformas no es responsabilidad exclusiva de la Comisión Directiva y la Comisión Interna, pero sí tiene participación más que importante.

Años sin congresos de delegados, sin asambleas ni para las paritarias, con un nivel de desorganización mayúsculo. La falta de orientación de los trabajadores es responsabilidad directa de la orientación política de esta dirección que concilia permanentemente con la empresa y no la enfrenta. Asiste a ciertos conflictos de manera pasiva sin más que una posición conciliadora, dejando que los sectores ganen o pierdan de acuerdo más a un estado de ánimo que a una organización para enfrentar el ajuste de la patronal.

Si bien los arreglos paritarios son a nivel nacional, la seccional no tiene una posición que se distinga de la de Furlan, como asi tampoco antes se diferenciaba de Caló.

En un cuadro de superproducción, la empresa avanza con la flexibilización entre compañeros que temen hacer el mínimo reclamo hasta por ropa o elementos de protección personal (necesarios para trabajar). Si bien a veces nos suena a excusa para no enfrentarse a jefatura, es a lo que empuja una dirección ausente que permite que los recién ingresantes, sin ningún tipo de orientación política y sindical previa, sean presa fácil para trabajar no solo en extras, ya habitualizadas ante los salarios bajos, sino para trabajar los feriados y los francos.

Preocupa que esta situación hoy sea la norma y que se extienda en todo el arco industrial, con matices en el estatal. Resalta entonces que el movimiento piquetero defiende cada puesto de trabajo reclamando trabajo genuino, cuando la realidad indica que, gobiernos y patronales difícilmente lo generen en este sistema. La tendencia del capital es sobreexplotar al que ya tiene trabajo, hambreando al que no lo tiene para asi sostener sus ganancias que, por propia naturaleza del sistema, tienden a la baja al finalizar cada ciclo.

La teoría del derrame tan mencionada por los popes burocráticos del PJ-kirchnerismo se aplicaría solo en las pérdidas. Cuando hay ganancias los salarios se ajustan al convenio, con paritarias a la baja que disocian el salario cada vez más del valor de la canasta familiar.

Como ejemplo, Tenaris anuncia en sus páginas que en su tercer cuatrimestre de 2022 sus ganancias globales ascendieron a U$S 1013 millones, un aumento de ventas del 22% respecto al mismo periodo del año anterior. Como contrapartida, el salario metalúrgico aumento en ese período un triste 45% en cuotas que perdió ante la inflación.

A pesar de todo, organizarse

Se conjugan en este escenario, no solamente la necesidad imperiosa de ganar delegados, luchadores y activistas para recuperar nuestros sindicatos, sino la necesidad de llevar la discusión política a cada obrero de que no es este gobierno o el que se fue o el que vendrá, sino la plana de políticos que responden a las patronales y al capital quienes nos hunden. y que esos sindicatos, que hoy no nos responden, no son simples advenedizos que no saben lo que hacen, sino que son la correa de transmisión de las políticas patronales que luego buscan validarse en el Congreso con politicos patronales.

Se torna vital la recuperación de cada sindicato y que su orientación sea independiente de gobiernos ajustadores y de las patronales. En definitiva, necesitamos que los sindicatos tengan una orientación con independencia de clase. El ejemplo del Sutna luchando contra el ajuste patronal y del gobierno es la demostración práctica de esa orientación.

Nuestra organización es fundamental, el capital encontró las vías y las formas de aplicar de hecho las reformas laborales, pero nos provee de sus propias instalaciones para que nos organicemos por nuestro salario y condiciones de vida. Los sindicatos deberían hacer lo propio. Los trabajadores, ocupados y desocupados debemos construir nuestra propia alternativa política que no potencie la superexplotacion y flexibilización, sino la estabilidad, el trabajo genuino como medio de subsistencia y no de sometimiento.