17/11/2021 | 1632

Las elecciones sindicales echan leña en la caldera de la clase obrera

La elección de la nueva dirección de la CGT, en medio de una rosca interminable por la monopolización de los cargos, es una foto completamente ajena al proceso interior que se vive en el seno de los trabajadores, que tuvo expresión en la derrota del gobierno y en particular en el voto de un sector al FIT-Unidad.

Por debajo de esta unidad progobierno y proFMI de la CGT, las elecciones para renovar comisiones internas, cuerpos de delegados, seccionales y sindicatos han potenciado debates, agrupamientos y listas que están chocando y/o rompiendo con la burocracia sindical, en gremios de la CGT y de las CTA.

Se trata de un proceso que despunta pero será protagonista en la vida de los sindicatos durante lo que resta de este año y en todo 2022, cuando se viene el pacto con el FMI como línea rectora oficial.

¿A dónde va, la “famosa CGT”?

En alianza con los movimientos sociales cooptados por el gobierno, la burocracia cegetista ha convocado para el 17 de noviembre a una marcha en apoyo del presidente Alberto Fernández, quien, en su agenda de rondas para recibir avales a los 10 puntos de acuerdo para el plan económico que exige el Fondo, ya tiene previsto que los primeros en consultar sean los sindicatos y las cámaras empresarias, que ya dieron su aprobación en reuniones previas.

La burocracia sindical se ha postulado para ser la garante del orden al interior de los sindicatos, que haga posible la aplicación de medidas más profundas de ajuste. Daer, Acuña y Moyano tomaron la delantera, mientras la oposición derechista todavía vacila. Hugo Yasky (CTA) y Sergio Palazzo (Bancaria) también ratificaron su llamado a movilizarse a la Plaza de Mayo en apoyo al plan de ajuste y, a horas de la realización, la CTA-A de «Cachorro» Godoy también discutía su participación (Télam, 16/11).

Elecciones sindicales, giros y rupturas

Este emblocamiento completo de toda la burocracia sindical con el gobierno peronista choca sistemáticamente con las luchas obreras.

La centroizquierda sindical y el propio moyanismo -que en otros momentos jugaron a ser la burocracia que “resiste”- hoy son parte de la integración de las organizaciones obreras al gobierno. Un escenario excepcional para el clasismo.

Desde el comienzo del proceso de elecciones sindicales, ello se ha registrado en innumerables ocasiones. Desde luego, el vértice de este proceso lo mostró la descomunal victoria de la Lista Negra del Sutna, con más del 70% contra la burocracia sindical y contra la izquierda autoproclamatoria y liquidacionista.

En Aten-Neuquén, Atech-Chubut y Agmer-Entre Ríos, la burocracia de Ctera ha perdido seccionales enteras a manos de las listas clasistas y antiburocráticas de la Multicolor, y en Chubut, la Ctera de Baradel perdió el sindicato provincial, donde la base docente utilizó el voto a la Lista Lila que siempre ofició de opositora para arrebatarle el gremio a la dirección celeste.

Mientras escribimos estas líneas, se están haciendo las elecciones en Adosac, donde la Lista Multicolor y el clasismo disputan en la provincia y varias seccionales. También las del Sipreba, el sindicato combativo de los trabajadores de Prensa que integra nuestra Naranja de Prensa. Por delante hay importantes elecciones docentes en Sute-Mendoza, donde la Lista Rosa, impulsada por Tribuna Docente, agrupa a un activismo dispuesto a defender el sindicato contra las listas divididas de la burocracia cterista en la provincia. En Tierra del Fuego, se ha conformado una lista opositora a la dirección del Sutef, cooptada por el peronismo. En marzo-abril de 2022 será la estratégica elección del Suteba, en el cual la lista Multicolor se ha fortalecido por su acción de lucha independiente ante la entrega de la dirección baradelista golpeada, por la derrota electoral del FdT. Lo mismo en AGD-UBA y en Conadu Histórica.

En gráficos, otro gremio dirigido por el kirchnerismo, con elecciones el 26 de noviembre, la campaña de la Naranja Gráfica abrió un debate con un amplio sector del activismo del gremio, vinculado con la Verde ongarista, que cuestiona la conducción del gremio, por la entrega del salario, de las condiciones laborales y de los despidos masivos, y reconoce el papel de la Naranja como una oposición combativa.

El 2 de diciembre, la lista telefónica antiburocrática Granate-Blanca de Foetra, que integra la Agrupación Naranja, compuesta por más de 200 candidatos, en su mayoría delegados y activistas de 63 edificios de Capital y Gran Buenos Aires, de las empresas Telecom-Personal, Telefónica-Movistar, Claro y Arsat, peleará por desplazar a la burocracia combinada de la CGT y de la CTA.

Esa misma tendencia ha permitido a los compañeros de “Músicos Organizados” a poner en pie y defender la oficialización de la Lista Naranja en las próximas elecciones del Sindicato Argentino de Músicos (Sadem).

Este riquísimo proceso se expresa también en la Alimentación, donde la burocracia de Daer fue derrotada en las elecciones de la comisión interna de Molinos Río de la Plata, en varias textiles, en Almafuerte y otras importantes líneas de la UTA, en un enorme reagrupamiento por una lista en la UOM de Madryn y en muchísimos sectores más. Un giro en el movimiento obrero que es indisoluble del avance del Frente de Izquierda en las recientes elecciones del 14 de noviembre, asentado en el voto de los trabajadores en los barrios y en las fábricas.

Impulsar decididamente este movimiento es el desafío que tiene por delante la izquierda revolucionaria y el sindicalismo combativo.