Sindicales
6/2/2026
Las mentiras del ministro vaciador Lugones desmentidas por los trabajadores del Garrahan
Lo cruzó en redes Alejandro Lipcovich, secretario general de la Junta Interna de ATE, y puso en evidencia que el funcionario ni siquiera recorrió el hospital.

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El gobierno ataca a quienes se plantaron por el salario y contra el ajuste.
El ministro de Salud, Mario Lugones, salió otra vez a mentir sobre los trabajadores del Hospital Garrahan para justificar la persecución a quienes estuvieron al frente de la lucha por el salario y contra el vaciamiento del principal centro de atención pediátrica del país. El secretario general de la Junta Interna de ATE Garrahan, Alejandro Lipcovich, quien además se encuentra entre los afectados por el sumario persecutorio promovido por el gobierno, fue contundente ante este intento de tergiversar la realidad del conflicto y desacreditar el reclamo de los trabajadores: “Desafío a este ser despreciable a recorrer conjuntamente el Hospital Garrahan en todos sus turnos y que los trabajadores opinen en su cara”, y remarcó que luego de tantas acusaciones de “ñoquis” a los laburantes del hospital todavía “no ubicaron uno”, mientras que sí tuvieron que otorgar un aumento del 61% “que no querían dar”.
La Oficina de Respuesta Oficial afirmó que no se sanciona a quienes “cuidan chicos”, sino a gremialistas que habrían tomado ilegalmente oficinas de la Dirección Médica, poniendo en riesgo el funcionamiento del hospital. Con sus medidas de acción, quienes sostienen todos los días la atención a pacientes y familias son los verdaderos defensores de la continuidad de los servicios y prestaciones contra los efectos del ajuste tanto en la pérdida de personal como en falta de insumos. Los trabajadores denuncian que se trata de un intento de disciplinamiento y un ataque a su organización colectiva.
En una entrevista con Alejando Bercovich en Radio Con Vos, Lipcovich advirtió que “un sumario es un proceso interno para sancionar, perseguir y despedir, pero lo que vemos es que hay intención de las autoridades de avanzar en ese sentido sin respetar las formalidades”, y consideró “muy ilustrativo” que el jefe de Gabinete haya anticipado públicamente una medida cuando el procedimiento debería mantenerse en reserva. “Es una amenaza gravísima que confirma que no hay institucionalidad dentro del hospital”, y que se trata de “un armado decidido en la Casa Rosada”.
Respecto de los hechos que originaron el sumario, Lipcovich sostuvo que se trató de una protesta frente a la dirección del hospital para reclamar por “descuentos salvajes” aplicados a los salarios. “Una enfermera, antes del aumento, estaba cobrando 800 mil pesos y había sufrido recortes de 300 mil o 400 mil por ejercer un derecho constitucional”, afirmó.
También calificó el dictamen como “grotesco”. “Nos acusan de pegar carteles, qué novedad; de que hubo cánticos contra los funcionarios, qué novedad. En cualquier protesta hay exigencias a los responsables. Lo que no hubo fue respuesta”, planteó. Según su interpretación, la persecución comenzó inmediatamente después de que el gobierno anunciara el aumento salarial, “claramente porque nos tuvieron que dar lo que no nos querían dar”.
Lipcovich apuntó directamente contra el Ejecutivo al asegurar que Manuel Adorni “nos acusó de ñoquis y mintió sobre la cantidad de empleados para generar rechazo en la opinión pública”. A esto sumó la difusión de documentos “sin firmas” que sostenían que los trabajadores cobraban tres millones de pesos. “Todas esas mentiras fueron refutadas no solo con argumentos sino también en las calles, con un apoyo que recibimos a escala nacional. Por eso fue un golpe duro para el gobierno”, agregó.
El Garrahan vuelve a convertirse en una causa popular en defensa de la salud pública, los puestos de trabajo, el derecho a organización de los trabajadores y a sus reclamos colectivos por salario y condiciones laborales, sobre todo cuando el gobierno quiere aprobar de manera exprés la reforma laboral esclavista.




