22/07/2020 | 1601

Las paritarias en la mira

Mientras se va tejiendo el pacto social antiobrero

Luego de la primera reunión “chica” del 9 de julio con el grupo patronal de los Seis y Héctor Daer, el gobierno amplió la “mesa” con otros miembros de la CGT y la CTA, para que no queden huellas digitales fuera del pacto social que se va entretejiendo.

En el marco de un levantamiento de la cuarentena en el peor momento de la pandemia, cuando crecen las muertes y los contagios, sobre todo en el área metropolitana de Buenos Aires, el gobierno, las patronales y la burocracia no quieren perder tiempo en el armado de un “plan” de contención social cuando arrecian los despidos, que ya suman 400 mil en el primer semestre, aumenta la pobreza y la desocupación, que puede llegar al 15% a fin de año. Pero también les preocupa avanzar en un marco de acuerdo que tiene eje en los salarios, las condiciones de trabajo y una reforma laboral que permita avanzar con una flexibilización de los convenios sector por sector.

Paritarias, un panorama desigual

El tema salarial ha cobrado protagonismo en estas últimas semanas con reclamos de apertura de negociaciones paritarias, acuerdos firmados, por un lado y anuncios de congelamiento o suspensiones de paritarias en los hechos, por otro. La defensa de la vigencia de las negociaciones paritarias pasa a ser un desafío para todo el movimiento obrero cuando la burguesía y el Estado las tienen como uno de sus blancos de ataque.

La pandemia colocó a casi todas las paritarias en virtual suspensión, apoyándose en que la expansión de los contagios de coronavirus en los lugares de trabajo corrió el eje de las preocupaciones de los trabajadores a la defensa de la salud. Si bien la inflación se ha visto contenida, producto del derrumbe económico, del consumo y del congelamiento tarifario que las patronales piden dar por concluido cuanto antes, las proyecciones que se manejan la colocan por encima de un 40% anual después del 2,2% de junio; de todas maneras, estas estimaciones se pueden quedar cortas si tenemos en cuenta la enorme emisión monetaria que realizó el gobierno para pagar la deuda en pesos y financiar el tesoro, con la consecuencia de incrementar la bola de nieve que son las Leliq, ¡que acumularán 3 billones de pesos hacia fin de año! De este modo, los peligros de una disparada inflacionaria para el segundo semestre o incluso una hiperinflación no pueden ser descartados.

Al momento, cerró la paritaria bancaria, con un 13% en cuotas para el primer semestre, que le empata a la inflación de igual período y un 13% también en dos cuotas para el segundo semestre, con revisión en noviembre; también se firmó la de Alimentación, que establece un aumento del 6,5% y una suma fija de 6.000 pesos para el período mayo-septiembre;  la de trabajadores del gas, con un 12% y la suma fija de 24 mil pesos, retomando negociación en octubre, así como la de la rama de gas licuado, con un 13% en concepto de revisión de la paritaria 2019. La Fotia (azucareros de Tucumán), luego de iniciar un paro en reclamo de negociaciones paritarias, cerró un acuerdo de 38% anual retroactivo a mayo y los encargados de edificios cerraron un aumento escalonado y un bono también en cuotas.

Por otra parte, algunos gremios vienen reclamando la apertura de las negociaciones paritarias, como es el caso del Sutna, que viene de un paro de 24 horas en todas las fábricas en reclamo de que se cumpla el protocolo obrero y otra jornada de paro de 24 horas en Firestone por la misma causa. Los químicos desarrollaron medidas gremiales con asambleas de dos horas por turno, luego que las cámaras ofrecieran un 0% de aumento para este año y ahora transitan una conciliación obligatoria. Los ferroviarios estarían negociando por la revisión del primer trimestre del año, luego de mantener suspendidas las negociaciones paritarias en el primer semestre y no recibir ningún aumento salarial desde enero. La paritaria portuaria quedó paralizada luego de un paro de 48 horas que puso en crisis un acuerdo inconsulto firmado por la federación (Fempinra), que compensaba limitadamente lo perdido en 2019.

En este contexto de ascenso de los contagios por Covid 19, el reclamo por protocolos que protejan la salud de los trabajadores y sus familias, así como el de conformación de comisiones de higiene electas por los trabajadores, debe ser parte de los pliegos que se presenten en las mesas de negociación paritaria. La garantía de que esto ocurra, así como la defensa del salario, solo puede ser sobre la base de asambleas que deliberen y voten un pliego reivindicativo y elijan paritarios de base en los sindicatos copados por la burocracia de todo pelaje.

Otras negociaciones, como la de telefónicos, aún no cerraron, la del vidrio se mantiene en la penumbra y se habla de apenas un bono de 30 mil pesos, para un rubro que no dejó de trabajar en sus grandes plantas, mientras que Antonio Caló, de la UOM, anunció que hará un pedido de un bono para recomponer los salarios tras tres meses de suspensión de las negociaciones; el salario metalúrgico, muy golpeado con años de acuerdos a la baja y las recientes suspensiones con recorte salarial, no es prioridad para la cúpula de la UOM, que viene de firmar un pronunciamiento con la cámara empresaria, tomando todo el pliego reivindicativo patronal, en línea con el tour de encuentros que están haciendo las cúpulas de la CGT y la CTA con las organizaciones patronales.

Todavía hay una gran cantidad de gremios que mantienen virtualmente suspendidas las negociaciones paritarias. En este punto hay que mencionar el reciente anuncio del gobierno de Horacio Rodríguez Larreta en referencia a los docentes de la Ciudad de Buenos Aires de suspensión del pago de una cuota del acuerdo ya firmado, que se suma al congelamiento salarial de los estatales nacionales y de varias provincias y municipios. Recordemos que Alberto Fernández condicionó la paritaria estatal al acuerdo con los acreedores internacionales y el FMI, que pondrán el ajuste fiscal y el “achique” del Estado entre sus exigencias.

El propio Héctor Daer, de la CGT, puso de manifiesto la heterogeneidad de las negociaciones salariales, para luego fundamentar su pedido de aumentos a las actividades en funcionamiento, y de este modo habilitar el congelamiento para aquellos rubros que hayan parado en alguna fase de la cuarentena. Por otra parte, se puso “firme” diciendo que la reforma laboral no puede ser el primer punto del “diálogo”. Los Moyano, por su parte, se pronunciaron en favor de la reforma de los convenios colectivos a través de Facundo, en busca de que se los integre a la mesa del Pacto Social. Lo mismo piden los Palazzo, Aceiteros y la centroizquierda, que intentan sostener la bandera de expropiación de Vicentin en un acto de encubrimiento del recule fugaz y vergonzante de Alberto Fernández sobre el tema.

Que la reforma laboral no sea el primer punto para Daer, deja planteado como posibilidad que la burocracia canjee paritarias (a la baja como regla) a cambio de dejar pasar más despidos, cuando se pronostica un millón en el año y la reforma laboral convenio por convenio.

Las luchas y el Plenario del Sindicalismo Combativo

Los conflictos por aumentos salariales son parte de luchas que recorren el país, contra despidos como en Latam, donde los trabajadores se movilizaron contra el vaciamiento y en defensa de 1.700 puestos de trabajo; la enorme lucha de UTA, con foco en Córdoba, con 20 días de paro y 90 de conflicto, pero que alcanza varias provincias en reclamo de deudas salariales y contra recortes de sueldo a los choferes de corta y larga distancia, así como los “apagones” docentes de los Suteba Multicolores, Ademys y AGD-UBA o el paro nacional anunciado por los judiciales contra el pago de aguinaldo en cuotas.

El Plenario del Sindicalismo Combativo, que agrupa a los sindicatos, organizaciones obreras y agrupaciones antiburocráticas, acaba de resolver nuevas medidas de acción, luego de tomar iniciativas desde el comienzo y durante la cuarentena por todas las reivindicaciones de los trabajadores ocupados y desocupados, en un fuerte contraste con la burocracia de todo pelaje, que dejó pasar la ofensiva patronal e incluso apoyó las resoluciones de subsidios millonarios a las empresas por parte del gobierno, saqueando a la Anses.

Se impulsará una movilización por las empresas recuperadas por sus trabajadores que no han recibido ninguna ayuda estatal, en contraste con el grueso de las privadas, un nuevo plenario virtual que agrupará miles de trabajadores, nuevos activistas que surgen al calor de los conflictos y se oirán las voces de las luchas del momento como Latam y los repartidores de las app, que vienen de ser agredidos por una patota sindical, mientras Rodríguez Larreta metía una ley reguladora propatronal. La importante movilización a la Casa de la provincia de Buenos Aires en reclamo de la aparición con vida de Facundo Astudillo Castro, visto por última vez en un retén de la Bonaerense, donde se exigió la renuncia de Sergio Berni como ministro de Seguridad de la provincia, fue parte de estas nuevas acciones. Este hecho, que es parte de un despliegue represivo en todo el país, tiene una profunda importancia para el movimiento obrero, ya que la ofensiva capitalista viene con represión, como se puso de manifiesto en el frigorífico Penta, en Córdoba contra los choferes y sobre los municipales de Mendoza.

Los desafíos del movimiento obrero en el cuadro de la crisis y la pandemia son la defensa del salario y las paritarias, de la salud obrera y los convenios colectivos, todas batallas que se irán profundizando. En este rumbo, el clasismo nucleado en el Plenario del Sindicalismo Combativo se juega a fondo en abrir un rumbo independiente para que la crisis la paguen los capitalistas.

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Editorial. Escribe Eduardo Salas. El gobierno entre la parálisis y la improvisación.